Alemania pagará el 90 % de los gastos fijos que no alcancen a cubrir sus pymes

Cristina Porteiro
c. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

HANNIBAL HANSCHKE

Bruselas aprueba el paquete de ayudas germanas, de 30.000 millones

24 nov 2020 . Actualizado a las 08:40 h.

En vísperas de que el presidente español, Pedro Sánchez, anuncie el ansiado plan de apoyo a la hostelería y la restauración -los grandes damnificados en esta segunda ola de la pandemia-, la Comisión Europea ha dado su visto bueno a otro macrorescate público: el Estado alemán inyectará 30.000 millones de euros a sus empresas para lograr que sobrevivan al largo invierno que se avecina.

Aunque el país germano no tiene tanta tradición hostelera como España, está dispuesto a salvar hasta el último negocio del país, sea un bar o una aerolínea. Por eso sufragará el 70 % de los costes fijos de las empresas -hasta el 90 % en el caso de pymes y locales pequeños- que no puedan afrontar el apagón por la caída de ingresos a causa de las restricciones impuestas en el mes de noviembre. Y podrá hacerlo a través de ayudas directas, préstamos o incluso rebajas fiscales. Con esta medida, intentan reducir al mínimo las pérdidas. Ese cheque para pagar facturas de alquiler, proveedores y servicios básicos tendrá un techo de 3 millones de euros y no se ceñirá al mes de noviembre sino que se podrá reclamar para cubrir los recibos desde marzo si se demuestra que ha habido caídas de la facturación del 30 % como mínimo.

Este es el último pequeño paraguas que despliega el Gobierno de Angela Merkel, afanado en tapar los agujeros que dejó la primera ola de la pandemia y que dejará la segunda. «Muchas tiendas, restaurantes y otros negocios han afrontado un descenso significativo en su facturación por las necesarias medidas de confinamiento para limitar la propagación del virus. Este paraguas permitirá a Alemania apoyar a sus empresas con los costes fijos que no están cubiertos por sus ingresos durante estos tiempos difíciles», justificó la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, responsable de autorizar las ayudas que, en otro contexto, serían ilegales. No solo eso, sino que Bruselas ha aceptado que el Gobierno germano ayude a sus pequeñas empresas aunque estas ya llegasen con problemas de solvencia a la pandemia.

Marco generoso

Alemania no ha infringido ninguna norma. Sus salvavidas se mueven dentro del marco temporal de ayudas de Estado que aprobó la UE para permitir que los países acudan al rescate de su tejido productivo. El problema para quienes, como España, no pueden competir en condiciones de igualdad por no disponer del colchón fiscal que requiere la crisis, es que quedarán rezagados en la recuperación y el mercado interior sufrirá más desequilibrios y concentración de poder. El Banco Central Europeo (BCE) habla de «cicatrices desiguales». Así lo ha decidido la UE. Diseñó un marco lo suficientemente generoso como para permitir a Alemania abrir todos los grifos que tenía disponibles para dar salida a su superávit, que volvió a marcar el año pasado un récord de 13.500 millones de euros. Ese espacio libre para el gasto limitará su endeudamiento. Mientras que la de deuda de España rozará el 120 % del PIB en los próximos años, la teutona apenas superará el 80 %.

Ayudas directas

Aunque España es el país que más ayudas ha movilizado -que no anunciado- respecto al tamaño de su economía (69.000 millones de euros, que representan un 5,2 % de su PIB), lo cierto es que la gran mayoría son avales a préstamos que muchas empresas ignoran si podrán devolver en algún momento.

Alemania sigue concentrando más de la mitad del dinero que está previsto que fluya de las arcas públicas a los balances de las empresas en la zona euro (3 billones de euros autorizados por Bruselas). Aunque ha movilizado el 2,8 % de su PIB, lo ha hecho con inyecciones directas de dinero o con ayudas fiscales no reembolsables, facilitando la solvencia de sus empresas.

El dopaje de Alemania a sus empresas complica el futuro de las españolas

Cristina Porteiro

«¿Nos dividirá este virus definitivamente entre ricos y pobres?», se preguntaba la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, días antes de reformar el marco temporal de ayudas de Estado. La laxitud de sus normas abrió las puertas a inyecciones masivas de dinero público a gigantes empresariales. Pero en una misma dirección: Alemania.

El país germano concentra hoy casi la mitad (47 %) de las ayudas públicas movilizadas para rescatar a compañías en riesgo de quiebra en la Unión Europea, cuyo importe total asciende ya a los dos billones de euros. El desequilibrio es de tal magnitud que Bruselas se ha tenido que sacar de la chistera programas de recapitalización e inversión con las que cubrir las carencias de países como España, que apenas acapara el 4 %.

Seguir leyendo