Carlos Torres, el favorito para llevar las riendas de la entidad que resulte de la integración

BBVA multiplica por diez la capitalización bursátil del Sabadell

BBVA. El gallego Francisco González tiene 72 años, acaba de renovar su último mandato y en el 2015 nombró consejero delegado y probable sucesor a Carlos Torres, de 50, al frente del banco.
BBVA. El gallego Francisco González tiene 72 años, acaba de renovar su último mandato y en el 2015 nombró consejero delegado y probable sucesor a Carlos Torres, de 50, al frente del banco.

MADRID / LA VOZ

Aunque poco más hay que la pedida de mano y aún quedan semanas para conocer los detalles del potencial enlace, el mercado ve en Carlos Torres Vila, el presidente del BBVA, la persona que llevará las riendas del banco que resulte de la fusión con el Sabadell.

A su favor hay más de un factor. Pero el principal es que la entidad que preside es el pez grande de esta operación, al multiplicar por diez el valor bursátil del Sabadell, y por lo tanto será quien lleve la batuta en las negociaciones.

Oliu, cargo honorífico

También el relevo generacional es un viento que le sopla a favor a José Oliu, el presidente del banco de origen catalán, de 71 años, frente a los 54 de Torres. A Oliu se le reservaría un puesto honorífico, pero no ejecutivo.

Sin embargo, el futuro de Torres no está libre de nubes que puedan acabar frustrando su aspiración. El principal riesgo es el procedimiento penal en el que la Audiencia Nacional investiga los presuntos encargos irregulares del banco a la empresa del excomisario José Manuel Villarejo, entre los años 2004 y 2017. Torres no está investigado en la causa, como sí lo están el banco como persona jurídica, por los presuntos delitos de cohecho, revelación de secretos y corrupción en los negocios, y una decena de directivos. Pero si la situación cambiara, los estándares de idoneidad impuestos por el Banco Central Europeo (BCE) podrían apartarlo del sillón.

En el segundo escalón de poder, los mentideros financieros también cierran filas en torno a que se impondrá nuevamente el BBVA en el organigrama del banco fusionado, lo que supondría mantener en el puesto a su actual consejero delegado, el turco Onur Genç, a quien Torres cedió parte de los poderes ejecutivos de su presidencia para cumplir con los requisitos de buen gobierno corporativo que establece el BCE.

Esto supondría la previsible salida del consejero delegado del Sabadell, Jaume Guardiola, de 63 años, paradójicamente, también exejecutivo del BBVA, donde inició su carrera en 1985 y donde, entre otros puestos, fue responsable en México, así como director para España y Portugal.

Deseado, pero sin pareja

El Sabadell ha sido, como antes el Popular, el banco más deseado del sistema financiero español de cara a una fusión. Sin embargo, todos los intentos fracasaron. En su momento sonó recurrentemente el malogrado Popular y, antes de esta tentativa del BBVA -pendiente de cerrarse- le precedió Bankia. Sin éxito.

Duramente golpeado por el mercado -en los últimos tres años perdió casi un 80 % de su valor bursátil-, arrastra el lastre de la compra del británico TSB, pero también el indiscutible atractivo de su cartera de negocios, especialmente pymes.

La salida de EE.?UU., una operación de libro

Difícil lo tenía el BBVA para no acabar vendiendo su negocio en Estados Unidos. Pocas veces se topa uno con una oportunidad así. No es fácil encontrarse un comprador que esté dispuesto a pagar dos veces y media lo que dice el mercado que vale algo. Se podría decir que no le quedaba otra que subirse a ese tren y¡ agarrarse a los 9.700 millones que le ofrecían. Lo contrario habría sido una imprudencia. Y más como anda el negocio bancario de revuelto, con tipos en niveles mínimos que tardarán lo suyo en remontar, los competidores no tradicionales floreciendo por doquier y una crisis, la sanitaria, que acabado derivando en otra económica a la que no es fácil adivinarle el final.

Aunque eso suponga abandonar un mercado como el estadounidense, que son palabras mayores. Y más ahora, con un cambio de Gobierno en ciernes.

Pero se antojaba complicado rentabilizar esa inversión, y lo cierto es que el dinero le viene de perlas para hacerse más fuerte en España con la compra del Sabadell. A decir de los analistas, todo un acierto el que se apunta el BBVA.

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