Mario Carballo, de Maderas Besteiro: «Alemania y Austria lo tienen claro: el monte hay que aprovecharlo»

Es contrario a demonizar el eucalipto, una especie foránea como la patata


redacción / la voz

Nació el 13 de mayo de 1969 en Lugo, pero se considera de Portomarín, que defiende como «capital del mundo» porque «lo demás son las afueras». Mario Carballo Lama es gerente de Maderas Besteiro, una compañía de tercera generación.

-¿Resulta complicado trabajar en una empresa ¡con siete miembros de dos generaciones!?

-No, no, me lo ponen muy fácil. La empresa nació en 1930, de la mano de don Bautista Besteiro. Cogieron el testigo sus tres hijos. Manolo (fallecido), Ramón y Bautista. Entre ellos se reparten las funciones, se comentan las decisiones... Yo dependo de ellos dos.

-¿Y la tercera generación depende de usted?

-Sí, sí y todos dependemos de la segunda [risas]. Tengo muy buena relación con ellos. Son personas, y empresarios que buscan la rentabilidad de la empresa, pero para los que la parte personal de la plantilla tiene un peso importante.

Durante la situación del coronavirus, Ramón y Bautista me dieron orden de que no se hiciera ningún ERTE, que se transmitiera tranquilidad a la plantilla. Es fundamental mantener ese equilibrio. Las personas son las que van a hacer que la empresa se desarrolle.

-¿Habrá ERTE en la segunda ola?

-La orden que hay es la de intentar aguantar lo máximo posible aunque la empresa se vea económicamente perjudicada por no aplicar un ERTE. Es importante hacerles saber a los trabajadores que la compañía va a estar también en los malos momentos.

-¿Están notando la crisis?

-Este año está siendo peor que el 2019. Lógicamente. No podría ser de otra manera. Desde julio ha mejorado respecto a marzo, abril y mayo. Fueron meses complicados. La carga de trabajo hoy está estable. Las previsiones de presupuestos de este año las he hecho cuatro veces.

-Se supone que en el 2021 habremos liquidado esta situación...

-¡Esperemos que sí, que sea algo temporal y volvamos a la senda del crecimiento! Cuando llegó la pandemia, nosotros, al igual que el país, aún no habíamos alcanzado el nivel previo a la crisis del 2008. Así que con el covid, ese crecimiento que se estaba dando se ha visto truncado. Hemos dado un paso atrás, como el país en general. Pero es el momento que nos toca vivir y esperemos que en el 2021 vuelva otra vez el crecimiento.

-Pero, ¿el mercado acompaña?

-Nosotros estamos centrados en el mercado nacional. Tenemos una cartera de clientes diversificada (carpinteros, grandes empresas de carpintería, almacenes y promotores y constructores). Creemos que hay unas posibilidades importantes, especialmente en el canal contract (esas grandes empresas que hacen tiendas para grandes multinacionales, que hacen hoteles). Dicen que este es el siglo de la madera, y en Galicia las potencialidades son enormes. Tanto ena la construcción de viviendas unifamiliares como en edificios. Creemos que en estos años se van a desarrollar este tipo de construcciones y nosotros queremos estar ahí. La construcción con madera es eficiente, ecológica, moderna. Hay opciones técnicas y arquitectónicas que están más que probadas en Centro Europa y Estados Unidos.

-Importan madera de...

-De Finlandia, Suecia, Alemania, Austria, algo de Rusia, de Estados Unidos, Corea del Sur, un poquito de África... La descargamos en los puertos Vigo y Marín. Importamos entorno al 30 % del total de compras. En Galicia adquirimos castaño y pino, principalmente (un 26,13 %). Y aunque ahora el eucalipto tiene un peso fundamental, nosotros no estamos muy metidos.

-¿Galicia realmente puede ser un referente en madera? Los montes siguen ardiendo, no está la industria de la madera desarrollada como debiera...

-Nosotros traemos maderas que aquí no se cultivan (roble americano, iroko, pino rojo, pino amarillo). Pero no es tan cierto que el monte gallego, que produce aproximadamente el 50 % de la madera de España, no sea eficaz y eficiente. La industria se tiene que desarrollar mucho más, sin ninguna duda, pero tenemos empresas como Finsa o Losán que fabrican un tablero de una calidad excepcional. Quizá se necesiten industrias de contralaminado o fabricación de viga estructural, y a partir de ahí, desarrollar la construcción con madera. Pero también tiene que haber mercado para ello. La mentalidad que existe en Alemania o Austria respecto a la construcción con madera, en Galicia aún no la tenemos. Es un trabajo de todos: de la industria, del sector, pero también de las Administraciones públicas.

-Los gallegos tenemos la visión de que se esquilma el bosque…

-No. En Galicia cada vez hay más superficie para explotar la madera. Una cosa es cortar especies que no se pueden repoblar, y otra cosa, apostar por una silvicultura adecuada. ¿Qué es mejor que el monte esté con plantaciones ordenadas y de distintas especies arbóreas o todo lo contrario? Alemania y Austria lo tienen claro: el monte hay que aprovecharlo, hay que desarrollarlo, hay que potenciarlo. Eso no significa deforestación. Un souto de castaños de 200 años, creo que no es necesario talarlo.

-¿Por qué hay incendios?

-Todos los años se dice que una gran parte son provocados. Si es así, tenemos un problema en nuestra estructura mental. Es decir, los incendios son culpa del ser humano. Si no partimos de una educación y de que las personas aprendan a valorar el tesoro que tenemos en el monte, difícilmente podremos entrar en una segunda fase de discusión sobre qué especies se plantan teniendo en cuenta que favorecen o no los incendios forestales. La mayor parte de los incendios solo se solucionan si el ser humano cambia su actitud.

-¿El eucalipto está demonizado? ¿Es realmente una especie invasora, un chupóptero que nada deja crecer a su alrededor?

-Es una especie foránea, más que invasora. Otras especies foráneas son las patatas o el castaño. Otra cosa es que se plante eucalipto de forma descontrolada. Pero si nosotros tenemos una tierra y un clima que es favorable al eucalipto por qué no vamos a plantarlo. Lógicamente dentro de un orden. Todo es malo en exceso. No estoy de acuerdo en que se plante eucalipto en todas partes, pero tampoco con que se demonice. En determinadas zonas será lo que permita que haya un retorno económico para el rural. ¿Estamos dispuestos los que vivimos en las capitales a donar parte de nuestras rentas para mantener a gente del rural que no pueda plantar patatas, porque es una especie invasora que vino de América, que tampoco pueda plantar eucalipto ni pino?

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