El BCE estudia recortar ayudas a los países que no pidan los préstamos vinculados a reformas

España o Italia prefieren pagar más en los mercados por financiarse sin condiciones


redacción / la voz

El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para desplegar un nuevo colchón de ayudas en el mes de diciembre para hacer frente a la segunda ola de la pandemia. Hasta ahora, los países del euro ya han consumido casi la mitad de los 1,35 billones de euros del programa de compra de deuda de emergencia (PEPP) lanzado en marzo.

Según pudo saber Reuters, el supervisor europeo estaría estudiando la posibilidad de restringir el acceso a las nuevas ayudas financieras a países como España e Italia, para evitar que el dinero barato del BCE le reste atractivo a otros programas europeos que condicionan el desembolso a su uso en materias específicas o al compromiso de emprender reformas estructurales. Hay dos casos paradigmáticos: el fondo de rescate MEDE y los préstamos (no las subvenciones) del fondo de recuperación europeo Next Generation EU.

MEDE intacto

El primero dispone de 240.000 millones de euros en préstamos a devolver en 10 años con un tipo de interés del 0,115 %. Ningún país ha recurrido a ellos. Ni siquiera España, con los problemas de asfixia fiscal que afronta. El Ejecutivo tiene a su disposición alrededor de 25.000 millones de euros para financiar costes directos e indirectos ligados a los rebrotes, pero el Ejecutivo español no ha querido pedir ni un céntimo al MEDE, a pesar de que su presidente, Klaus Regling, cifró hace ya meses en 2.000 millones de euros el ahorro que podría anotarse España si en lugar de acudir al mercado solicita el rescate. ¿Por qué Sánchez elude esta vía? El fondo arrastra un pasado turbio, asociado a la intervención de las economías a las que extendía ayudas. Ningún Gobierno quiere colgar el cartel de «rescatado». No solo por el estigma, sino por el efecto que podría tener en los mercados financieros, con una eventual subida de la prima de riesgo.

¿Qué hay del Next Generation EU? El fondo de recuperación acordado por los Veintisiete para salir de la crisis, dotado de 750.000 millones de euros, tiene dos patas: las subvenciones y los préstamos. España cuenta con unos 72.000 millones de euros a fondo perdido para los próximos tres años, de hecho ha incluido ya una parte (27.000 millones) en los Presupuestos Generales del Estado para el 2021. Pero por el momento no ha querido recurrir al cajón de los préstamos de 68.000 millones de euros que también tiene a su disposición. ¿Por qué? Porque el país tendría que devolver ese dinero cuyo uso se ciñe a la inversión en la transición ecológica y digital, principalmente. Para los Gobiernos español, italiano o portugués puede resultar más interesante acudir a los mercados a buscar financiación sin condiciones y a bajos tipos de interés con la ayuda del BCE, que sigue comprando deuda.

Cambio de estrategia

Esta circunstancia ha hecho que el organismo con base en Fráncfort y capitaneado por Christine Lagarde se replantee su estrategia. No cortarán de la noche a la mañana las compras, pero el paquete de diciembre podría concentrar las ayudas del banco central en el programa de deuda ordinario, que establece claves de reparto y cuotas por países. Una vez que España, Italia o Portugal excedan sus cupos, se verán forzados a recurrir a los préstamos de los programas de la UE o acudir a los mercados, que podrían encarecer los tipos de interés en vista del agotamiento del respaldo del BCE.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

El BCE estudia recortar ayudas a los países que no pidan los préstamos vinculados a reformas