El empleo público y el cuarto turno de PSA tiran del mercado laboral gallego

La comunidad cerró octubre con 7.600 cotizantes más que en septiembre

Colas en la oficina del paro en A Coruña
Colas en la oficina del paro en A Coruña

Redacción | La Voz

En Galicia ya hay más gente afiliada a la Seguridad Social que antes del confinamiento. Al cierre de octubre, 1.012.710 trabajadores, asalariados y autónomos, estaban dados de alta como cotizantes, unos trescientos más que a finales de febrero, dos semanas antes de la declaración del primer estado de alarma y el crac económico que le siguió. En un mes habitualmente negro para el mercado laboral gallego, en el que la destrucción de empleo era la tónica general en ejercicios anteriores, se crearon en la comunidad 7.600 puestos de trabajo netos, a razón de 245 al día.

Sin embargo, medida en media mensual, la afiliación solo creció en 219 personas (unas siete diarias). Una discrepancia muy acusada que se explica en contraste con lo sucedido en septiembre, cuando el promedio mensual de cotizantes fue muy superior a la cifra de fin de mes, ya que el 30 de septiembre se extinguen miles de contratos temporales vinculados a la temporada estival, desde camareros a socorristas.

Al llegar octubre, sin embargo, se produjo un repunte de la contratación que tiene dos motores principales en Galicia. Por un lado, el empleo público, ya que como en cada inicio de curso la plantilla del sector educativo se refuerza con centenares de interinos que cubren vacantes y bajas, ahora muy numerosas a causa de la pandemia. A esto hay que sumar, en la provincia de Pontevedra, el tirón de la automoción con la puesta en marcha del cuarto turno de trabajo en la fábrica de PSA en Vigo. La decisión de producir en fines de semana y festivos no solo provocó la incorporación de 600 nuevos empleados en la factoría, sino que arrastró a buena parte de la industria auxiliar, que ha reforzado también su plantilla para responder al aumento de la demanda de su principal cliente, tal y como explica Eduardo Adán, de la agencia de colocación Nortempo.

En todo caso, hay que tener en cuenta que aunque las cifras de cotizantes sean ya superiores a las anteriores a la pandemia, hay más de 30.000 trabajadores gallegos que siguen computando como activos pero que están sin actividad o bien tienen su jornada recortada. Y es que en la comunidad hay todavía 18.505 personas en ERTE (599.350 en el conjunto de España), una cifra que se mantiene estancada respecto a septiembre (que cerró con 18.581 empleos regulados). Lo que muestra que el avance de la segunda ola y la adopción de restricciones ha frenado en seco la reincorporación de empleados a la actividad. De hecho, lo previsible es que con las medidas anunciadas este miércoles por la Xunta, principalmente el cierre de la hostelería, la cifra se dispare en las próximas semanas.

Y luego hay que añadir los 13.200 autónomos gallegos que han tenido que pedir una ayuda pública tras verse obligados a cerrar su negocio o por una pérdida acusada de facturación. De ellos, 9.900 ya la tienen concedida.

El paro sube con fuerza

Aunque puede parecer paradójico, esa creación de empleo en octubre vino acompañada de un fuerte incremento del paro registrado en las oficinas del antiguo Inem. En Galicia fueron 4.733 las personas que se anotaron como demandantes de empleo, lo que deja el total en 181.307.

El aumento del desempleo en la comunidad, del 2,6 %, duplicó la media nacional. En España fueron 49.558 los nuevos parados inscritos, por lo que la cifra total supera ya los 3,8 millones.

Sin el factor diferencial que supuso PSA en Galicia, en el resto de España fueron los refuerzos para centros educativos (135.000 contrataciones, frente a los 85.000 despidos en la hostelería) los que tiraron del mercado laboral en octubre, mes en el que la Seguridad Social ganó un promedio de 113.974 cotizantes, hasta rozar de nuevo los 19 millones. De los 948.000 puestos de trabajo perdidos entre marzo y abril ya se han recuperado 590.000, pero falta casi un 40 % para volver al nivel precrisis.

Trabajo detecta 2.155 ERTE con fraude y cifra en 17.200 millones el gasto en prestaciones

L. P.

De todos los ERTE aprobados durante la primera ola de la pandemia, de momento la Inspección de Trabajo solo ha detectado infracciones en 2.155 expedientes, según informó este miércoles el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, que sin embargo matizó que de momento solo se ha finalizado la revisión de 18.256 de los 30.883 ajustes de plantilla sobre los que habían puesto la lupa por tener algún indicio de irregularidad.

Asimismo, el número dos del Ministerio de Trabajo destacó que el Estado ha desembolsado ya más de 17.200 millones de euros para costear estas regulaciones de empleo y evitar una sangría de despidos que luego dificulte la recuperación de los puestos de trabajo perdidos. Un gasto que crecerá con más fuerza en la recta final de año, por las restricciones derivadas de los rebrotes.

En concreto, entre marzo y septiembre el Servicio Público de Empleo (SEPE) destinó unos 12.000 millones para abonar las prestaciones a los 3,4 millones de trabajadores que llegaron a estar afectados por una suspensión de empleo en algún momento de la pandemia. Una cifra que Pérez Rey estima que podría alcanzar los 14.000 millones cuando finalice el ejercicio, lo que equivale a casi un 75 % de lo que se invierte en desempleo en un año normal.

A esto hay que sumar los 5.218 millones que la Seguridad Social ha dejado de ingresar por las exoneraciones de las cuotas de los trabajadores afectados por los ERTE, agravando el millonario déficit del organismo.

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