Los buitres sobrevuelan la empresa en la que usted trabaja

Fondos especializados en comprar compañías en apuros a precios de ganga miran con atención a España


redacción / la voz

Los políticos nos tienen entretenidos y no dicen todo lo que nos tienen que decir. En estos momentos España ya tiene más de la mitad de su PIB (58,4 %) con restricciones de actividad, y en aumento. En los primeros dos meses de pandemia 142.000 empresas dejaron de cotizar a la Seguridad Social. Entre mayo y julio la tesorería general recuperó 55.655. Hagan ustedes la resta.

El futuro no pinta bien. Se presenta negro, y lo curioso es que es muy probable que a España, en los próximos meses, le ocurra lo mismo que ya le sucedió en la crisis del 2008, cuando los fondos buitres aprovecharon y compraron miles de propiedades -muchas de ellas pagadas con fondos públicos- a precios de ganga. Fueron esas que la gente tuvo que abandonar porque les subieron los precios de los alquileres hasta límites irreverentes o esas que ahora están vacías y son objetivo del movimiento okupa.

Ya se están dando los primeros movimientos para que pongamos el cartel de: «Se vende el tejido productivo de este país». ¿Y cuáles son estos movimientos? Antes de detallarlos, recordar que cientos de empresas están apoyándose en los créditos ICO, otras intentan sobrevivir ayudándose de los períodos de carencia, por ejemplo, que el Gobierno de Madrid y las autoridades europeas permitieron aplicar a los bancos hasta marzo del 2021; a partir de ahí es probable que se cierre el crédito. ¿Qué ocurrirá entonces? Fácil, si no pueden pagar sus préstamos, cerrarán o se venderán.

Pero analicemos los movimientos que nos permiten deducir la catastrófica situación empresarial que se avecina. El primero es el realizado por el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, esta semana. El técnico, con un sueldo de 12.000 euros al mes y un trabajo garantizado de por vida, advirtió que la crisis está produciendo «daños estructurales» en la economía como el incremento del endeudamiento del sector público y privado, y un aumento del paro que, según advirtió, puede convertirse en desempleo de larga duración si la crisis persiste. Y conminó a facilitar la «salida ordenada del mercado» de empresas no viables. Más claro, agua.

Los empresarios, que ven venir los nubarrones, ya advirtieron al Gobierno el miércoles pasado que solo les queda «rendirse y morir, o luchar y salvarse», que «se necesita a la banca y seguir en la línea de transformación digital, ecológica y conocimiento», más unidad entre todos los partidos políticos, los que gobiernan y los que no, y dejar de generar expectativas que luego se frustran. Es necesario, según insistieron, un Presupuesto con consenso y concentrar la agenda política en lo que le preocupa a la gente: salvar vidas y crear puestos de trabajo.

Pero hubo otro movimiento conocido por todos estos ejecutivos y que se produjo en la reunión organizada por Debtwire -firma dedicada a proporcionar datos de los mercados de crédito del mundo- en la que se puso de manifiesto, según recogió Expansión, que «los inversores internacionales especializados en la compra de deuda en empresas con apuros financieros esperan un aluvión de oportunidades en España a partir del 2021, una vez que las medidas de apoyo de los estamentos públicos vayan desapareciendo sin que se produzca un rápido rebote de la economía poscovid». ¿Y quién estaba en esa reunión? Banqueros, abogados, expertos en insolvencias, que escucharon que «muchas compañías (las zombis) son sostenidas de manera artificial con programas como los del ICO. Y cuando esta ayuda venza o se retire, habrá quien no pueda sobrevivir porque el escenario será de ingresos bajos en ciertas industrias».

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