Yolanda Díaz: «No quiero correr con la reforma laboral este año, se hará con diálogo social»

Las coberturas del paro, los ERTE o regular los «riders» son sus prioridades


BILBAO | COLPISA

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, pasó esta semana por el País Vasco con una agenda vertiginosa. Reivindica afrontar las dos grandes «anomalías» del país -su necesaria reindustrialización y acabar con la temporalidad- y aboga también por una reforma laboral sin prisa y con diálogo social.

-Una de las prioridades del Gobierno es afrontar la reforma laboral antes de final de año. ¿Han empezado ya su revisión?

-No. Tenemos muchas mesas abiertas. Se va a hacer con diálogo social. No se trata de correr, sino de hacer las cosas bien. Llevamos más de 50 reformas laborales, que han sido siempre en una única dirección: temporalidad y precariedad. No funciona y esto es lo que hemos de cambiar.

-¿Se deja en el cajón la derogación a la que se comprometió el Ejecutivo con EH Bildu?

-Yo tengo posición propia, claro que sí. Me gustaría hacer otras cosas, pero he de cumplir el acuerdo de Gobierno. Ese acuerdo tiene tres partes para culminar la elaboración del Estatuto del Trabajo en el siglo XXI. El primer eslabón, justo antes de la pandemia, estaba muy avanzado, eran los aspectos más urgentes de la legislación laboral del real decreto del 2012, que tienen que ver con la ultraactividad, los convenios, la negociación colectiva… Esto es lo que se volverá a retomar cuando caminemos con normalidad.

-¿Cuáles son las siguientes prioridades en la mesa de diálogo?

-Tenemos una mesa abierta sobre la protección social y el desempleo, con el trabajo prácticamente culminado. Nos habíamos comprometido a mejorar y modificar la protección social por desempleo. Y otra de las prioridades legislativas, con el diálogo social como siempre, va a ser el abordaje de la legislación relativa a los denominados riders y otras modalidades.

-Cuando hablan de «consolidar los ERTE» en la legislación, ¿a qué se refieren? Porque ya están en la reforma laboral del PP.

-Los ERTE modernos nacen en el 2010 con el Gobierno de Zapatero y es cierto que con la legislación del PP se introducen cambios, como eliminar la autorización administrativa en los despidos colectivos. Digamos que ahora hemos europeizado los ERTE. Tenemos un mecanismo de protección basado en la flexibilidad interna, como nuestros países homólogos. Esto está ahora con una legislación excepcional y debe consolidarse. Nos gustaría que permanezca porque ha demostrado ser muy eficaz.

-Las empresas se quejan de que hasta el último momento no saben a qué atenerse, y para enero habrá que volver a negociar...

-Comparto la reflexión. Quiero dar tranquilidad, porque el mecanismo ha venido para quedarse y va a acompañar el tiempo que sea necesario y ya lo estamos demostrando. El Ministerio de Trabajo tenía muy avanzada la propuesta el 4 de septiembre y por los sindicatos se hubiera resuelto el tema muchos días antes. La elección que tuve que tomar era si darle tiempo a la patronal para que saliese con acuerdo o no hacerlo. Siempre voy a preferir un acuerdo que una posición de parte. Me parece que la robustez democrática, la confianza en la economía, en los sectores productivos, en los trabajadores, nunca es la misma.

-Sectores, como la hostelería, sienten que no están protegidos por este último acuerdo de ERTE.

-No. Al revés. Y lo quiero aclarar muy bien. El último acuerdo mejora con creces lo anterior. Tiene dos complementos que han sido muy saludados por los empresarios y por los trabajadores: la cadena de valor en sentido extenso, esto es todo, y la dependencia de facturación y esto también es todo. Cualquier actividad que tenga un impedimento por no autorización administrativa de carácter extranjera o nacional o autonómica o regional tiene un nivel de protección y con fuerza mayor máximo. Es decir, que la hostelería que tenga una pequeña limitación de lo que fuera, va a tener la acogida en la fuerza mayor, al margen de la afectación que tengan por la clasificación CNAE.

«Hay recursos para cambiar el sistema productivo»

La ministra de la formación morada también defiende la idoneidad de las recetas que el Ejecutivo está aplicando en esta crisis. Asegura que son las que los organismos internacionales «recomiendan» para proteger el tejido socioeconómico en unos momentos tan complicados como los actuales, y explica que su coste, aunque elevado, es «absolutamente financiable».

-Algunas voces advierten del coste de las ayudas, de la dificultad de mantenerlas y de que cuando se retiren habrá una avalancha de concursos.

-El Gobierno de España está haciendo absolutamente lo que tiene que hacer y es absolutamente financiable. Estamos haciendo lo que los organismos internacionales recomiendan. Por tanto, estamos protegiendo a los sectores afectados y, por su puesto, a los trabajadores. Creo que hay que aprender de la crisis anterior. Si algo caracterizó a la crisis anterior es que las medidas de austeridad hicieron que tardáramos once años y seis meses en salir de ella. Ahora, gracias a las medidas aplicadas por este Gobierno, es la primera vez en la historia de nuestro país en que el empleo no cae mucho más que el PIB.

-En todas las crisis se aboga por cambiar el sistema productivo y aumentar el peso de la industria. Pero no cambia. ¿Van a poder hacerlo en esta legislatura?

-Nuestro país tiene dos grandes anomalías, la primera carencia es la de una apuesta firme por la industria. Creo que esa es la clave y debemos aprovechar la cantidad ingente de fondos europeos que van a llegar para reindustrializar nuestro país y hacerlo bien. La segunda anomalía se llama temporalidad y precariedad laboral. Hay que colocar la reindustrialización en el centro de la recuperación económica y social de nuestro país. La industria es la que permite condiciones y trabajos dignos, la que tiene efectos multiplicadores. Además, la industria debe caminar hacia el valor añadido, sin abandonar ningún sector, hay sectores avanzados y sectores convencionales que hay que cuidar y que están haciendo cosas muy importantes. Ahora tenemos unos recursos económicos importantísimos para cambiar nuestro sistema productivo.

Ensalza a patronal y sindicatos y critica el «ruido» que genera la crispación política

La titular de Trabajo y Economía Social se confiesa muy decepcionada con la enorme crispación que tiñe el debate político nacional en esta etapa tan crítica para la sociedad y el tejido productivo del país. Asegura que le pone muy nerviosa lo que llama «ruido», y recalca que «los políticos estamos para arreglar problemas, no para generar incertidumbres». Frente al frentismo y ese clima de ataque permanente contrapone —poniéndola en valor— la racionalidad que impera en el marco del diálogo social, pese a que durante más de una negociación los ánimos de patronal y sindicatos se caldearan y también le llovieran críticas y algún amago de levantarse de la mesa.

-¿Cómo valora el actual clima político?

-A veces siento mucha vergüenza en el Congreso de los Diputados y en el Senado. Los políticos estamos aquí para arreglar problemas, no para generar incertidumbres. Los que generan ruido en momentos tristes, en momentos en los que la gente tiene miedo, que ha perdido familia y que está sufriendo, se equivocan.

-El panorama es muy diferente en la mesa de diálogo social, se suceden los acuerdos. El propio presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, dijo en una entrevista que este Gobierno tiene en cuenta las opiniones de los empresarios.

-Tengo una relación magnífica con el señor Garamendi e igual con los sindicatos. Sé muy bien el valor de los acuerdos y sé lo que han hecho el señor Garamendi (CEOE), el señor Sordo (CC.OO.) y el señor Álvarez (UGT). Creo que han estado a la altura de lo que necesitaba nuestro país.

-Parece que le echan más flores desde las filas de la patronal que desde las de los sindicatos. Pepe Álvarez decía, en otra entrevista, que este Gobierno no parecía mucho de izquierdas...

-Insisto, los agentes sociales han dado lo mejor de sí mismos. Podrían haber politizado esta crisis y no lo han hecho. El Ministerio de Trabajo tampoco, y no lo va a hacer nunca. Lo que han hecho ha sido muy grande, han entendido la envergadura de la crisis que vivimos y no se han distraído. Estoy muy agradecida y perderé las horas que sean necesarias para avanzar en este sentido. Habrá acuerdos y habrá desacuerdos, y habrá posiciones de parte. El hecho de que haya diálogo social es un valor en si mismo, hacía muchos años en nuestro país que no se retomaba esta forma de proceder.

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