Los ERTE solo mantendrán el contador a cero para despidos este año y el próximo

Consumirán paro desde octubre si el trabajador pierde el puesto más tarde


Redacción / La Voz

Era uno de los caballos de batalla en la negociación del acuerdo para la prórroga de los expedientes de regulación temporal de empleo a partir de octubre. Y Trabajo ha llegado ya a un punto de consenso con los agentes sociales: los ERTE seguirán sin descontar paro a partir de octubre. Pero solo si el trabajador es despedido este año o el que viene. Si pierde el puesto a partir del 2022, el tiempo de prestación consumido a partir del próximo día 1 sí se le descontará del desempleo al que tuviese derecho entonces.

La ministra Yolanda Díaz explicó este jueves en una entrevista en televisión que el Gobierno ha pactado con patronal y sindicatos elevar de 180 a 196 días el período del denominado contador a cero. De esta forma, renuncia a descontar las prestaciones abonadas entre el 14 de marzo, cuando se declaró el estado de alarma y empezaron a aplicarse (con carácter retroactivo) los primeros ERTE, y el 30 de septiembre, cuando finaliza la primera prórroga del mecanismo de garantía del empleo.

Es, defienden en su departamento, la mayor concesión realizada nunca en términos de prestaciones por desempleo. Pero el presupuesto del SEPE da para lo que da y por eso a partir de octubre se introducen cambios. Se prolonga el contador a cero si el despido se produce antes de finales del 2021, para mantener una política de garantía de rentas en los meses más duros de la crisis provocada por la pandemia. Pero si el trabajador ahora en ERTE se va al paro en el 2022 o más tarde, el tiempo de paro consumido desde el próximo mes sí se le descontaría de su futura prestación, ya que se prevé que en ese momento la situación económica ya haya mejorado y sea más fácil la recolocación.

Pese a que este fleco de la negociación parece ya resuelto, el pacto para renovar los ERTE hasta la primavera sigue aún en el aire. Tras las casi seis horas de reunión, los agentes sociales y los altos cargos de Trabajo y Seguridad Social mantuvieron este jueves otra sesión maratoniana de tiras y aflojas que acabó sin acuerdo. En el centro de la disputa, como ya ocurrió en junio, las exoneraciones en las cotizaciones que tienen que abonar las empresas tanto por los trabajadores con el contrato suspendido como por aquellos que vuelven a la actividad, aunque sea con reducción de jornada.

Escrivá reiteraba que no habrá «café para todos» en esta nueva prórroga de los ERTE. Defiende el ministro que «no todo el mundo precisa el mismo nivel de apoyo», por lo que quiere limitar este instrumento de garantía del empleo a los sectores más castigados por la crisis, y se mantiene firme en su intención de seguir favoreciendo, con mayores descuentos en la cotización, el rescate de trabajadores. Para disgusto de la patronal, que defiende que si una empresa mantiene a un empleado en el paro es porque no tiene carga de trabajo para él, por lo que no le ven sentido a que se la penalice.

El BCE alerta de una «continua pérdida» de empleo

S. Arroyo

Cuando el pasado día 10 Christine Lagarde compareció tras la reunión del consejo de gobierno del BCE, destiló optimismo. Su previsión para este tercer trimestre fue de un «fuerte rebote de la economía». Un mensaje de confianza, tachado por muchos expertos como «excesivamente optimista» que la francesa envolvió en matices. Ahora son esos matices los que dominan un informe que la institución publicó ayer y que pinta un panorama más oscuro.

En su boletín económico, que analiza el impacto de la pandemia, el banco central sostiene que el mercado laboral seguirá resintiéndose: «Los indicadores apuntan a una continua pérdida de empleo en el tercer trimestre». En este sentido, refleja que la tasa de paro de la zona euro subió apenas dos décimas entre los meses de junio y julio (del 7,7 al 7,9 %). Y el repunte también fue contenido si se amplía el foco a seis meses (de febrero a julio). Apenas siete décimas, cuando, en un período similar de la anterior recesión (de septiembre del 2008 a febrero del 2009) llegó a dispararse el doble.

¿Cuál es la diferencia? Las políticas impulsadas para evitar los despidos permanentes (léase los ERTE), que han conseguido «aliviar» el desplome. Y junto con ello la propia dinámica que se generó en el confinamiento y la desescalada. Lo que el BCE denomina «transiciones del empleo y el desempleo a la inactividad debido a los efectos económicos de los cierres patronales» así como «las continuas dificultades a las que se enfrentan los trabajadores que buscan empleo». Sea como fuere, el informe del BCE es concluyente: «Los indicadores recientes basados en encuestas siguen apuntando hacia la pérdida de puestos de trabajo».

El Reino Unido dejará de financiar empleos zombis

El Reino Unido dejará de financiar los empleos que solo se mantienen por las ayudas públicas. En el actual Plan de Retención de Empleo por el Coronavirus, que estará vigente hasta finales de octubre, el Estado se hace cargo del 80 % del salario de los trabajadores (con un tope de 2.500 libras al mes). A partir de noviembre, solo se subvencionarán los salarios de aquellos que trabajen al menos un tercio de su jornada habitual. El objetivo es sostener solo puestos «viables» y dejar caer los que sobreviven solo por la subvención.

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