Montero e Iglesias negocian crear algún tramo más en el IRPF con un tipo impositivo más elevado

El vicepresidente anuncia mayor presión fiscal en los Presupuestos


madrid / colpisa

Pablo Iglesias confía en que «muy pronto» habrá un borrador de Presupuestos y está seguro de que incluirá «medidas de justicia social» que tomarán la forma de aumentos de la aportación fiscal de las rentas más altas, según expresó en una entrevista en Televisión Española. Y eso que Hacienda y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habían prácticamente descartado las subidas de impuestos para el 2021 con el argumento de que hay que acompasar la agenda fiscal con la situación económica y esta, con la profunda recesión ocasionada por la pandemia, desaconseja el endurecimiento tributario.

Mientras, Unidas Podemos, si bien reconoce que los fondos comunitarios dan margen para no subir los impuestos, también necesita lanzar el mensaje de que el Ejecutivo toma medidas redistributivas. Así, ha desempolvado el acuerdo de coalición con el PSOE y ha recuperado el punto que recogía el compromiso de crear nuevos tramos de IRPF a partir de rentas de 60.000 euros.

El pacto -y también los frustrados Presupuestos del 2019- preveía establecer un tramo para rentas de más de 130.000 euros, que pagarían dos puntos más (o un marginal estatal del 47 %), y otro a partir de los 300.000 euros, con un tipo marginal del 49 %.

Unidas Podemos negocia ahora con el departamento que dirige María Jesús Montero a partir de esta propuesta. Aunque el panorama está abierto: podrían ser dos los tramos adicionales a partir de los 60.000 euros o solo uno y los escalones podrían ser los que se manejaban en 2019 u otros.

Pero los defensores del aumento de los tramos y de la progresividad del impuesto argumentan que su estructura actual se ha quedado anticuada y que a partir de rentas de 60.000 euros hay una gran casuística que no se captura.

Si Unidas Podemos busca replicar la mayoría de la investidura para aprobar las cuentas públicas -y llevando a los Presupuestos esta propuesta, no tendría problema en lograrlo o, al menos, este no sería un escollo-, el PSOE quiere conseguir el respaldo de Ciudadanos -menos partidario de los incrementos impositivos-. Pero los liberales podrían aceptar la creación de algún tramo más de IRPF para altos ingresos si a cambio se toman medidas fiscales de apoyo a las pymes y a los autónomos, cuestiones en las tienen puntos comunes con los morados.

Consejos de los fiscalistas

Mientras continúa el tira y afloja el seno del Ejecutivo, los asesores fiscales presentaron ayer una serie de recomendaciones a partir de una encuesta realizada entre este colectivo profesional. Una de las sugerencias que lanzaron y que choca con lo que negocia el Gobierno pasa por la reducción de la brecha entre los marginales más altos del IRPF y el tipo de sociedades.

Ello, porque un 80,2 % de los asesores fiscales opinan que las diferencias de presión fiscal entre los dos tributos incentivan la creación de sociedades como práctica de elusión fiscal. Aunque en el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) son conscientes de las limitaciones: la competencia fiscal internacional hace casi inviable una subida del tipo societario y la progresividad del IRPF se articula a través de la progresividad de la tarifa.

También en lo relativo al IRPF, los asesores fiscales consideran conveniente reducir el ámbito de aplicación de la estimación objetiva: el 77,1 % de los profesionales de este colectivo creen que el sistema de módulos provoca fraude y un 78,1 % opinan que con él se paga menos de lo que se debiera.

Además, defienden la revisión de la fiscalidad sobre la riqueza, las figuras de patrimonio y sucesiones o donaciones, porque no cumplen con los objetivos con que fueron diseñados, y, por ejemplo, para abordarlo, sugieren modular las diferencias de tributación entre autonomías, puesto que pueden ocasionar movimientos de residencia real o ficticia.

El Gobierno quiere presentar las cuentas en octubre y aprobarlas en enero

El Gobierno sigue sin dar un solo dato de los Presupuestos del próximo año a pesar de que, según dice, ya tiene el 80 % del proyecto cerrado. Ninguna cifra, ninguna fecha concreta. Lo más parecido a una precisión es que espera llevarlos al Congreso en octubre y tenerlos aprobados en enero.

Una opacidad, según la ministra de Hacienda, motivada por «la discreción» que debe guiar a unas negociaciones que con los números en la mesa aún no ha comenzado. Se han producido tanteos sobre la disponibilidad política de unos y otros para apoyar las cuentas, pero sin entrar en el meollo a pesar de que el 30 de septiembre está a la vuelta de la esquina y es la fecha que la ley marca para registrar el proyecto en el Congreso. Montero pidió que nadie vea nada oscuro en la demora porque las negociaciones internas entre los dos socios de Gobierno discurren con normalidad. «Tenemos una hoja de ruta», aclaró.

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Montero e Iglesias negocian crear algún tramo más en el IRPF con un tipo impositivo más elevado