El Banco de España ve escasos los incentivos para retrasar la jubilación

Escrivá dio a entender que la manera en la que se plantean alargar la edad de retiro irá más dirigida a penalizar a las personas que se jubilen antes de tiempo


madrid / colpisa

El debate sobre cómo retrasar la edad efectiva de jubilación está encima de la mesa. O, dicho de otro modo, cómo mantener a una persona trabajando más tiempo, incluso más allá de los 65 años. No se trata de una cuestión baladí si se tiene en cuenta que por cada año que se alargue la edad efectiva de retiro (situada ahora en 64,5 años) se reduciría el gasto en pensiones entre un 0,4 y 1,2 % en el 2048, según estimó recientemente la AIReF.

Sin embargo, «el sistema no ofrece importantes incentivos para estar en el mercado laboral más allá de los 65 años». Así lo afirmó este lunes en una conferencia Óscar Arce, director general de Economía y Estadística del Banco de España, dejando entrever que aquí puede haber también margen de actuación de cara a la futura reforma de las pensiones. Arce explicó que el supervisor había llevado a cabo un análisis actuarial en el caso de una persona con una larga carrera de cotización dependiendo de la edad en la que se jubilara y los resultados fueron concluyentes: en este ejemplo posponer la edad de jubilación no genera un mayor retorno.

Esta es la misma afirmación -aunque fue menos categórica y habló de incentivos insuficientes- que hizo recientemente el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, quien avanzó que el Gobierno está estudiando mejorarlos. No obstante, Escrivá dio a entender que la manera en la que se plantean alargar la edad de retiro irá más dirigida a penalizar a las personas que se jubilen antes de tiempo -con un recorte real del 8 % de la pensión- que a premiar a quienes la retrasen.

El Banco de España, por su parte, discrepó del anuncio del ministro de que van a suprimir ciertos beneficios fiscales, como podrían ser las bonificaciones a los planes de pensiones privados, y precisó que «no se puede descartar a priori el uso de incentivos fiscales», porque son una herramienta prioritaria para inducir determinados comportamientos, aunque sí admite que el diseño actual es «mejorable». Animó así a realizar un análisis pormenorizado de cuál es la efectividad y eficiencia de estos instrumentos y, en caso de que sean insatisfactorios, revisarlos, porque «debemos ser cuidadosos y selectivos» ya que «los recursos públicos van a ser más preciados que nunca».

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