3.650 parroquias y 39 maneras de medir un ferrado

ECONOMÍA

María Pedreda

El ferrado es una medida utilizada desde la Edad Media

31 ago 2020 . Actualizado a las 18:25 h.

El ferrado es una medida tradicional, conocida y utilizada desde la Edad Media -¿quizá derivada del modius ferratus romano?- que algunos califican de imposible. La explicación clásica del ferrado, con la que se mide la productividad de la tierra, pasaba por conocer el terreno que se necesita para cultivar una cantidad determinada de maíz, trigo u otro cereal. Esa cantidad de simiente de maíz, pongamos como ejemplo, es la que cabía dentro de dicho ferrado (especie de cajón, de aspecto parecido a las paletas de las tiendas de golosinas). Y, como es sabido, no era una medida de peso, sino de volumen. La regla es fácil: una tierra muy fértil necesitaba menos superficie para cultivar dicho ferrado, y si era menos fértil, se precisaba mucho más terreno para el mismo cometido Pese a esa explicación tan lógica, se sabe que el ferrado puede tener medidas diferentes en dos terrenos que están pegados y tienen el mismo nivel de fertilidad. ¿Cuál es la razón? En el año 1753 Galicia tenía 3.650 parroquias -de acuerdo con el Catastro de la Ensenada- y solo había 39 valores diferentes de «ferrado de sembradura» (quédense con este término que volverá a salir en esta crónica), según se recoge en una investigación del profesor de Historia Moderna de la Universidad de Cantabria, Rubén Castro Redondo, quien profundiza en la explicación: entre los siglos XVI al XIX «los concejos estaban rotos, para hacernos una idea es como el condado de Treviño que se localiza en Álava pero pertenece a Burgos».  «Pues bien -continúa Castro- aquellos territorios que pertenecían a los mismos concejos, pese a estar distanciados y separados, tenían el mismo ferrado». Es decir, aquellos lugares que comparten concejo comparten también el sistema metrológico, conclusión a la que se llegó tras el estudio de dicha realidad a través de la información contenida en el Catastro de La Ensenada. No importa el tamaño de una finca, importa la cantidad de cereal que se le puede sembrar.

Los valores de los 40 tipos ferrados registrados en Galicia son, recalca Castro, muy extremos, ya que van de las 144 varas cuadradas (100 metros cuadrados) que utilizan en Lira, Mazaricos, Outes y Os Vaos hasta las 4.590,06 varas (3.193 metros cuadrados) de algunas parroquias de la jurisdicción de Noia (San Xián de Artes, San Pedro de Muro y San Martiño de Oleiros). «Entre los dos extremos -dice- hay una diferencia de 31 veces, lo curioso es que lo utilizan poblaciones muy próximas entre sí, ambas en las inmediaciones de la ría de Muros-Noia». Esto es un buen ejemplo de que no funciona la teoría clásica que explicaba la diversidad de los ferrados superficiales según la productividad diferenciada de la tierra. ¿Por qué? Porque la diversidad y la homogeneidad de las unidades de medida en la Galicia moderna son un calco de las jurisdicciones: las parroquias que pertenecen a la misma jurisdicción dicen usar el mismo ferrado, aunque estén alejadas entre sí, y cuando encontramos dos parroquias que aunque contiguas usan ferrados diferentes, no es la productividad de la tierra la que explica su diversidad metrológica, sino su pertenencia a jurisdicciones diferentes.

Y dichas diversidades se evidencian a lo largo de todo la geografía política gallega:, en A Coruña el ferrado es equivalente a 26 varas en cuadro (26x26) o a 470,20 metros cuadrados. En Betanzos representa 25 varas en cuadro o 434 m2 ; en Ferrol, 27 varas en cuadro y 507 m2; en Lugo 22,50, varas en cuadro y 352,12 m2;, y en Ourense, 30 varas en cuadro y 626 m2 , la misma dimensión que en Verín, Pontevedra y Santiago.