Alcoa planta al Gobierno y a la Xunta y no se sienta a negociar la venta

La empresa alega que las conversaciones con los sindicatos de San Cibrao continúan


La Voz

Alcoa no se presentó finalmente a la reunión telemática convocada este miércoles a última hora de la tarde por el Ministerio de Industria, en nombre del Gobierno, para intentar evitar el cierre de la fábrica de aluminio en A Mariña. Sí asistieron el conselleiro de Industria, en representación de la Xunta; Liberty House, grupo británico interesado en comprar la planta de aluminio, y los asesores sindicales.

Alcoa argumentó para no acudir que aún estaba la negociación abierta con el comité de empresa de San Cibrao; de hecho este jueves en Lugo continuarán, aunque solo quede aparentemente revisar las actas, puesto que no hay acuerdo. Desde Alcoa también señalaban que ya confirmaron varias veces a las Administraciones su disposición a negociar con compradores interesados en la planta de aluminio.

Al término de la reunión, Ministerio de Industria, Xunta y sindicatos expresaban de manera conjunta su apoyo al comité de empresa «y el compromiso de seguir trabajando desde la unidad para lograr que el proceso de compra-venta de la planta de Alcoa tenga las certezas necesarias para que dicha operación sea efectiva».

«Todas las partes -añadía el comunicado conjunto- entendemos que esta es la mejor manera de garantizar tanto el mantenimiento de la actividad industrial como de los puestos de trabajo en la comarca de A Mariña».

Por lo que respecta a la negociación de Alcoa con el comité, sigue bloqueada. La empresa insiste en parar las cubas, y la producción, y ofrece un ERE para 500 trabajadores o un ERTE por dos años. El comité se opone tanto al cierre de las cubas como a la pérdida de empleo. Ninguna de las partes ha movido su posición.

Finalizado el período oficial de consultas para el ERE, la multinacional podría, en teoría, empezar a ejecutarlo.

Si Alcoa está dispuesta a tramitar su proceso de despido colectivo, los trabajadores ya avanzaron ayer que continuarán «la lucha sindical dentro de la fábrica; no vamos a permitir en ningún caso que se paren las cubas, porque sería algo irreversible».

Las similitudes con el proceso que acabó con la venta de A Coruña

La historia se repite en parte, pues son varias las similitudes entre lo que está ocurriendo en San Cibrao y lo que pasó el año pasado en A Coruña y Avilés. El proceso empezó igual: Alcoa planteó cerrar las plantas y despedir a toda la plantilla (más de 600 empleados, frente a los 534 de A Mariña). La empresa suavizó la cerrazón inicial y, superado el período oficial de consultas, aceptó aplazar seis meses el cierre, tiempo durante el cual se afanaría en buscar un comprador. Si aparecía, las fábricas se salvarían. Si no, no. La multinacional actuó así presionada por Xunta y Gobierno central, pero Alcoa logró imponer una condición previa: apagar las cubas y dejar de producir aluminio. Como en San Cibrao. Aunque lo hizo de forma que el nuevo inversor, si aparecía, podría retomar la actividad, al menos en teoría. La empresa buscó comprador y eligió a un fondo de inversión que, a los pocos meses de comprar las plantas, las revendió. Las cubas se apagaron en febrero del 2019 y así siguen. Los trabajadores de San Cibrao tienen muy presente lo que ocurrió con sus compañeros. De ahí el empeño en que las cubas no paren y en que no sea Alcoa la que busque inversor.

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