El Santander sufre sus primeras pérdidas, de 10.798 millones, tras sanear sus cuentas por el virus

Sin tener en cuenta el ajuste contable, la entidad registró un beneficio ordinario de 1.908 millones entre enero y junio


Redacción

El Banco Santander cerró el primer semestre del año con los primeros números rojos de su historia. La crisis del coronavirus obligó a la entidad a ajustar a la baja la valoración de su actividad en varios mercados, al verse reducidas las expectativas de crecimiento en mercados como el Reino Unido, Estados Unidos o Polonia. Se trata de una operación contable que, junto al ajuste de los créditos fiscales -las pérdidas que se pueden compensar ante Hacienda en los siguientes ejercicios-, alcanza un importe de 12.600 millones de euros, pero que «no tiene efecto en caja ni impacto en la liquidez, el riesgo de crédito ni el capital», destacó la entidad. Pero que provocó unas pérdidas de 10.798 millones entre enero y junio.

Sin tener en cuenta este ajuste contable, la entidad presidida por Ana Botín habría alcanzado unas ganancias de 1.908 millones, un 48 % inferiores a las del mismo período del año anterior, descenso en el que han sido claves los más de 7.000 millones provisionados para hacer frente a la pandemia (el mayor temor es un repunte de la morosidad, actualmente controlada en tasas del 6,5 % en España y del 3,2 % a nivel global).

Tras estos ajustes, el banco asume que cerrará el año con un resultado neto en negativo desde el punto de vista contable. «Habrá pérdidas contables», indicó el consejero delegado, José Antonio Álvarez, en la rueda de prensa de presentación de las cuentas. Sin embargo, el ejecutivo destacó que el resultado operativo, el que marca la actividad del negocio sin costes o ajustes extraordinarios como el acometido en la primera mitad del ejercicio, terminará «en positivo».

De hecho, la entidad subrayó que entre enero y junio el margen de intereses y los ingresos de clientes se mantuvieron estables, lo que junto al control de costes permitió aumentar un 2 % el margen neto. El crédito y los depósitos crecieron con fuerza, un 6 y un 9 %, respectivamente. Además, la entidad destacó el apoyo prestado a sus clientes durante los peores meses de la pandemia, con la concesión de 1.600 millones de euros diarios de media en nuevos préstamos y de moratorias a más de cinco millones de clientes. E informó de que alrededor del 90 % de las oficinas están ya abiertas tras la adopción de las medidas sanitarias precisas para asegurar la seguridad de empleados y clientes.

Dividendo en acciones

A pesar de, la entidad ha decidido retomar el pago a sus accionistas a través de un dividendo en acciones, una opción que no veta el Banco Central Europeo, ya que no tiene impacto en capital. El Santander abonará 0,1 euros en nuevos títulos por cada acción este año y reservará capital para hacer un pago en cash cuando lo permita Fráncfort.

Álvarez defendió esta medida indicando que siguen las recomendaciones del supervisor al no abonarlo en efectivo. «Si no se puede pagar dividendo, lo que ocurre es que nuestro coste de capital sube y esa subida hace que nuestras cotizaciones bajen», justificó. Este miércoles la acción del banco cayó un 4,7 %, hasta los 2 euros, un umbral que traspasó a la baja en algunos momentos de la sesión.

El consejero delegado del Santander descartó que la entidad vaya a protagonizar algún proceso de integración con otro banco. «No estamos en eso ahora», apuntó, para añadir: «Queremos gestionar los negocios que tenemos y transformarlos. Y lo haremos usando nuestra escala y usando además las posibilidades de transformación e integración regional que tenemos».

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