El Estado entra en la carrera mundial por influir con sus propias empresas

j. M. C. MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

IBERIA EXPRESS

Con el fondo de rescate sigue la estela de otras potencias para condicionar las decisiones de firmas que son estratégicas

12 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando Pablo Iglesias recordaba en un tuit el artículo 128 de la Constitución («Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general») las alarmas se encendieron en el Ibex-35. Se refería a la posibilidad de que el Estado tomase posiciones en empresas privadas, aunque lo hizo para aludir a una intervención más severa de la que ahora se hará.

Porque el coronavirus ha trastocado también los grandes principios económicos del mercado. Y las potencias, incluida España, ahora deshacen parte del camino recorrido entre los ochenta y noventa con las privatizaciones. El fondo de rescate activado por el Gobierno con 10.000 millones no servirá, no tanto para intervenir la economía de mercado, pero sí para salvar a compañías estratégicas en apuros. Estratégicas porque España se ha percatado de lo que otras economías llevan meses haciendo con algunos de sus iconos empresariales.

La participación pública en el accionariado de empresas privadas se ha acelerado con esta crisis. «Ante un descalabro, la UE ha pedido que los países fortalezcan sus inversiones para no perder sus activos estratégicos», recuerda Ángel Saz, profesor del departamento de dirección general y estrategia de Esade. El último paso lo ha dado esta semana la Comisión, al autorizar a Alemania el fondo para que ayude a sus empresas.