La OCDE advierte que la retirada tardía de los ERTE puede lastrar la recuperación

G. Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Marta Fernández Jara

Se retrasan ajustes de plantilla inevitables y se financian empleos que no precisan ayudas

08 jul 2020 . Actualizado a las 08:53 h.

Los ERTE españoles, y el resto de esquemas de protección de empleo aplicados en la mayoría de los países industrializados, han sido la clave para el mantenimiento de los puestos de trabajo durante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, que forzó el confinamiento de la población y la hibernación de la economía. Así lo reconoce la OCDE, que contrapone la contención del paro en Europa con el incremento exponencial de las demandas de empleo en Canadá y Estados Unidos, donde estos instrumentos de protección laboral son testimoniales. Pero, a renglón seguido, el organismo (que agrupa a las 37 economías más desarrolladas del mundo), advierte de que, cumplido el objetivo para el que han sido diseñados, el riesgo que corren ahora los Gobiernos es que una retirada tardía de estos ERTE pueda entorpecer la recuperación.

Argumenta la OCDE, en un informe publicado ayer, que si no retiran a tiempo los incentivos a las regulaciones temporales de empleo los Estados pueden acabar financiando puestos de trabajo que las empresas mantendrían sin necesidad de ninguna ayuda pública y, lo que es peor, otros que ya no son viables, lo que solo serviría para retrasar ajustes de plantilla inevitables y entorpecer la reconversión de trabajadores de sectores con mejores perspectivas económicas.

«Imponer limitaciones a la duración máxima de los ERTE ayuda a reducir el riesgo de subvencionar empleos que ya no son viables, ni siquiera a largo plazo. No pueden ser una solución a problemas permanentes», apunta el informe, que insta a los Gobiernos, una vez superado el confinamiento, a buscar puntos de equilibrio que permitan mantener estos esquemas de protección laboral solo en las empresas que lo necesiten, sin que se usen fondos públicos en sostener empleos que las empresas estarían dispuestas a preservar aunque no recibiesen ayudas ni otros que solo mantienen porque no pagan cotizaciones ni salarios, pero con los que ya no cuentan a futuro.