Alcoa mantiene los despidos pese a que el Gobierno le presenta un plan industrial a diez años

Industria propone un proyecto que incluye contratos bilaterales con plantas renovables para abaratar la electricidad


Viveiro

La multinacional Alcoa continúa con su plan de iniciar este jueves el proceso formal de negociaciones con los sindicatos para aplicar un despido colectivo para un máximo de 534 trabajadores de la planta de aluminio primario en San Cibrao, en A Mariña lucense, y consumar el cierre de la instalación industrial.

La reunión de este martes con el Gobierno, Xunta y sindicatos concluyó sin acuerdo. Por parte del Ministerio de Industria, su secretario general, Raúl Blanco, explicaba que le habían presentado a la empresa «un plan industrial a diez años» que garantiza el futuro de la fábrica, con dos propuestas enmarcadas en un contrato bilateral de suministro eléctrico combinando varias fuentes energéticas (gas de alta eficiencia de entre 100 y 200 megavatios; un parque eólico de 400; y otro fotovoltaico de 800 megavatios). Este acuerdo garantizaría un precio de la electricidad en un rango de 25 a 35 euros el megavatio hora a partir de los instrumentos actualmente en curso y de la entrada de socios.

«Es el precio que han pedido la Xunta, los trabajadores y la empresa», señalaba Blanco al presentar las propuestas, añadiendo más presión a la compañía. «El precio de la energía no es el problema. San Cibrao es viable, se puede hacer un PPA con la vista puesta en el futuro, producir hidrógeno verde e introducir un proceso de producción más limpio y sostenible», sostuvo.

El precio de la energía no es el problema. San Cibrao es viable

En su plan para salvar la última fábrica de aluminio de España, el Ministerio de Industria defiende que la contratación de un PPA para dar abaratar y estabilidad al precio eléctrico es viable, y avanza que la propia multinacional recurrió a esa solución para su planta de Noruega.

«Además las tendencias nos van a favorecer, porque en un entorno de largo plazo nos vamos a precios más bajos, gracias a la implantación de las energías renovables. Hay gente dispuesta a entrar como socio energético o como socio industrial [...] si hay voluntad, hay solución, pero depende de la empresa», deslizó el secretario general de Industria para poner los focos sobre la multinacional.

Blanco sí precisó claramente que «esta propuesta del Gobierno es incompatible con presentar un ERE». Volvió a tender una vez más la mano a Alcoa y se mostró dispuesto a ayudar en cualquier otra demanda, pero aparcó cualquier atisbo de ingenuidad. Si no está interesada en resolver la crisis «que venda la instalación y que deje paso a otros», insistió.

Alcoa no se inmuta

La empresa estadounidense difiere radicalmente de esa versión: «En relación al precio de la energía, cualquier propuesta para alcanzar un precio competitivo ha de ir acompañada de las suficientes garantías y certidumbre sobre su aplicación. En la mesa convocada por el Ministerio de Industria no se ha planteado propuesta alguna que se sostenga», expresaban desde la firma.

«En la reunión, los representantes de la compañía han expuesto una vez más la situación crítica en la que se encuentra la planta, que urge adoptar medidas para frenar las importantes pérdidas en que viene incurriendo debido a causas estructurales y permanentes, como el precio de la energía eléctrica en España y la sobrecapacidad global del aluminio, que combinadas hacen que sea inviable la producción de aluminio primario en España», reitera Alcoa.

Conde ofrece colaboración

El conselleiro de Economía de la Xunta, Francisco Conde, expresaba su «tristeza enorme por non terse chegado a ningún acordo. Houbo un Goberno ausente. Nin concretaron o Estatuto, nin a subasta para o segundo semestre, nin mecanismos para as compensacións polo CO2: é dicir, ningunha solución a curto prazo, o que se pedía, un prezo competitivo para a enerxía. Si presentaron un proxecto de futuro con renovables, vale, pero mentres se fixa esa estrutura, que?», se quejó.

«Desde a Xunta ofrecemos o noso compromiso de colaboración co Goberno central para traballar conxuntamente nun plan industrial e nun sistema de contratos bilaterais que permita obter un prezo da enerxía competitivo para Alcoa. Tamén lle trasladamos á empresa a importancia de que retire o ERE e que poidamos establecer esas garantías de prezo eléctrico competitivo a curto prazo e de contratos bilaterais e préstamos participativos a medio prazo», señaló.

El comité de empresa de San Cibrao lamentaba una vez más «la falta de voluntad de la empresa. Alcoa no quiere saber nada», declaró.

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Compuestas y sin novio. Así se han quedado las industrias con un elevado consumo de energía (electrointensivas), que tendrán que seguir esperando a que el Gobierno tome las medidas que les prometió para proporcionarles un marco retributivo estable que les garantice un precio eléctrico competitivo. La ministra de Industria, Reyes Maroto, confirmó el lunes que el Consejo de Ministros del martes iba a aprobar un primer mecanismo: un fondo de 600 millones en avales del Estado para que esas empresas pudiesen suscribir contratos de compra y venta de energía a largo plazo (PPA) directamente con centrales de generación renovable, a fin de obtener electricidad a un precio estable y más ventajoso durante varios años.

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