El doble drama de la economía: jóvenes precarios y adultos excluidos

En Galicia hay 24.600 desempleados mayores de 55 años, un 61 % más que en el 2010


Redacción

España invierte en la formación de sus jóvenes, pero no les ofrece alternativas laborales dignas cuando dan el salto al mercado laboral. También exprime el trabajo de sus empleados más experimentados hasta que se los da por amortizados. Es el doble drama que afronta el país. Faltan afiliados a la Seguridad Social y se persuade a los trabajadores en activo para alargar la edad de jubilación, pero el Estado sigue sin dar respuesta para quienes se han quedado atrás o no encuentran alternativas laborales. En Galicia son 24.600 los desempleados de más de 55 años que todavía esperan una oportunidad de volver a incorporarse, es un 61 % más que la cifra registrada en el 2010, cuando comenzó la crisis de la deuda, según cifras de Adecco. 

Los problemas siguen latentes. No se han solventado. El profesional que pierde su trabajo a partir de los 55 años está casi condenado: «Corre un elevado riesgo de perpetuar su desempleo, debido a una desactualización de competencias y a prejuicios muy arraigados en la empresa y en la sociedad», indica la agencia. A los inconvenientes que supone desaprovechar su capital humano se suman los problemas personales de unos trabajadores que apenas encuentran una rendija para volver a engancharse al mercado laboral. Y es que el 62 % de los mayores de 55 años desempleados llevan más de un año sin encontrar trabajo. Las posibilidades de firmar un contrato nuevo son escasas: un 40 % de los profesionales de Recursos Humanos admiten tener reservas a la hora de incorporar a empleados en esa franja de edad. 

Efectos de la pandemia

La crisis económica que ha dejado el covid-19 en herencia dificultará todavía más la labor de inclusión de este segmento de trabajadores, que ya tenían enormes dificultades para reubicarse en el mercado laboral. En los próximos meses se enfrentarán a un «aumento exponencial de la competencia», que podría sellar su exclusión definitiva del mundo laboral si el Gobierno y las empresas no ofrecen soluciones para los «desempleados senior». 

No se trata solo de una cuestión de justicia social, también de competitividad. Agencias de calificación como Standard & Poor´s (S&P) advierten de que la crisis demográfica en España y las dificultades para el relevo laboral ponen al país en perspectiva negativa de cara al 2050. El déficit y la deuda podrían alcanzar niveles «insostenibles» si no se busca un equilibrio en el mercado laboral, donde la temporalidad y los salarios precarios dificultan la cobertura de los más jóvenes.   

Mientras las perspectivas se deterioran, el envejecimiento en Galicia sigue creciendo a un ritmo galopante, de entre el 3 y el 4 % al año. En la actualidad, por cada 202 mayores de 64 años solo hay 100 menores de 16. Un máximo histórico para la comunidad que sigue perdiendo jóvenes para su futuro mercado laboral y sigue excluyendo a los trabajadores más experimentados.  

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