Las oportunidades emergen con fuerza en la era poscoronavirus

La digitalización del trabajo y de las relaciones cambiarán el mundo tras el virus


Redacción / La Voz

La inesperada pandemia del coronavirus ha provocado un auténtico seísmo en la sociedad. Y esta sacudida se ha dejado notar en todas las esferas de la vida. Desde el primer golpe que sufrió de manera directa la sanidad hasta el impacto en las empresas, pasando por la educación o las relaciones personales. Con los mercados atravesando su particular terremoto y la economía puesta del revés y en vilo por posibles rebrotes, todavía hay quien sigue viendo el vaso medio lleno. Porque los expertos llevan ya un tiempo advirtiendo de que en esta crisis, como en todas, existen un sinfín de oportunidades para seguir creciendo y buscando nuevas ideas de negocio.

Una idea que centró ayer el foro El mundo tras el covid: la era de la ansiedad o la era de la oportunidad que organizaron Telefónica y La Voz de Galicia. El acto reunió en el Museo Santiago Rey Fernández-Latorre a los representantes de algunas de las empresas con más peso dentro de la comunidad para debatir sobre el horizonte que se abre en la era poscovid. «Si en cualquier momento un foro como este es una oportunidad para conocer de primera mano lo que piensan los expertos, en la actualidad es un privilegio; porque empezamos a hablar después de estar tres meses confinados en el mayor cambio que recordamos que se haya producido en nuestras vidas», resumió Xosé Luís Vilela, director de La Voz de Galicia, que moderó el debate.

Javier Zorrilla, director del territorio norte de Telefónica España, destacó la importancia de apostar por la digitalización ante el entorno tan retador que se abre. Una línea que también defendió José Manuel Valiño, director de Innovación Tecnológica, Información, Procesos y Operaciones de Abanca, quien aseguró que la irrupción del coronavirus ha acelerado la implantación de procesos de digitalización que llevaban ya un tiempo implementándose.

La importancia de ser competitivos es otra de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa. De hecho, tal y como defendió el director de la planta de PSA en Vigo, Ignacio Bueno, la industria en general -y la fábrica viguesa en particular- conseguirán sobrevivir a momentos como el actual si son capaces de mantener la competitividad y de tomar decisiones clave de forma correcta.

El teletrabajo y el resto de adaptaciones que han tenido que realizar las empresas han supuesto otro reto para adaptarse a la nueva realidad. Uno de los desafíos más importantes es el de la seguridad. Un tema que abordó Jorge Filgueira, director de Navantia, que destacó cómo en los último meses muchas firmas han conseguido dar acceso en remoto a sus sistemas sin poner en riesgo la integridad de los mismos.

El apoyo de la Administración y la ciberseguridad apuntalarán el despegue del 5G

El 5G promete convertirse en una de las próximas revoluciones del mundo. Esta nueva tecnología móvil aumentará significativamente la velocidad de conexión, permitirá multiplicar exponencialmente el número de dispositivos conectados y facilitará la implantación de mecanismos hasta ahora impensables.

Y no es cosa de ciencia ficción ni de un futuro lejano. Porque el 5G está a la vuelta de la esquina. Sobre la implantación de la red móvil de quinta generación -tanto en el conjunto de España como en Galicia- también trataron ayer los expertos del foro. «Nosotros ya tenemos una base de red comparativamente competitiva con respecto al resto de Europa y del mundo», explicó Javier Zorrilla.

Eso sí, todavía queda camino por andar. Según el directivo de Telefónica, para conseguir que esta transformación termine de despegar hacen falta tres circunstancias: «En primer lugar, necesitamos que haya unas condiciones favorables en términos de regulación para que se premie al que más invierte y al que más gasta en I+D+i en este aspecto. Además, hace falta más colaboración público-privada, y reconozco que la Xunta de Galicia es un ejemplo en este sentido».

Zorrilla también incidió en la importancia de apostar por la ciberseguridad: «Debe ser una obligación, porque solo imaginarnos un cibercovid nos ayuda a darnos cuenta de la dimensión de esta cuestión».

Una posición privilegiada por la mejora de las redes de comunicación

Millones de españoles se vieron en la obligación de confinarse de un día para otro y de concentrar toda su actividad -laboral, personal o educativa- entre cuatro paredes. Una de las claves para poder mantener algunas de las funciones más básicas de su día a día fue, sin duda, la respuesta de las redes de telecomunicaciones.

Bastan unos datos para dar idea de la dependencia del sector durante la pandemia. Según explicó ayer el director del territorio norte de Telefónica España, Javier Zorrilla, tan solo un día después de vernos obligados a distanciarnos socialmente la Red reventó en términos de uso: «Se multiplicó por dos el tráfico en Internet, empezaron a correr todas las herramientas de teletrabajo en un volumen cuatro veces superior, el WhatsApp se usaba ocho veces más y servicios como las videollamadas se multiplicaron por cinco».

Las mejoras implementadas en estos últimos años permitieron dar respuesta a este consumo masivo de datos: «Hemos tenido la suerte de disponer en este país de redes de comunicación que han permitido evitar un impacto que, sin ellas, hubiera sido mucho más intenso», explicó Zorrilla.

El directivo de Telefónica echó la vista atrás para entender parte de todo lo que ha sucedido estas últimas semanas: «En el 2008, Telefónica decidió, contra el criterio general de la industria, que había que desplegar una red de fibra óptica en España lo suficientemente potente para ir creando una infraestructura de telecomunicaciones que fuera capaz de mejorar las condiciones de este país», explicó, para acto seguido ofrecer algunas cifras que den cuenta de la magnitud: «Empezamos con 500.000 hogares en España que tenían fibra óptica y en este momento estamos ya en los 23 millones». Según las estimaciones de la compañía de telecomunicaciones, entre un 95 y un 98 % de la población de Galicia está cubierta por una red móvil que ofrece unos 100 megas.

Posición privilegiada

Y en el conjunto de España los números también invitan al optimismo. Porque el país está en una posición privilegiada en términos europeos: «Alemania, Reino Unido, Italia y Francia juntos tienen menos fibra óptica que toda España. Esto nos permite entender un poco mejor la importancia de este despliegue».

La fábrica de PSA en Vigo «sobrevivirá si mantenemos la competitividad», ante los planes proteccionistas de Macron

El covid-19 ha traído muchos cambios, entre ellos la recuperación de políticas proteccionistas que muchos países ya han puesto en práctica como salvaguarda de sus procesos productivos e industriales. Francia es un ejemplo y las decisiones que tome el Gobierno de ese país podrían afectar a la fábrica de PSA de Vigo. Su director, Ignacio Bueno es categórico en este sentido : «Las fábricas nos garantizamos la supervivencia a través de la rentabilidad. El centro de Vigo está muy bien posicionado, se han hecho las cosas muy bien en los últimos años. Sobrevivirá si mantenemos la competitividad, si toma decisiones clave de forma correcta y nosotros ahora estamos en una disposición de dar esa rentabilidad».

Ignacio Bueno intervino ayer en el foro organizado por Telefónica y La Voz para desgranar las estrategias del grupo tras la pandemia. Una crisis que, a juicio del director de la factoría viguesa, no ha hecho otra cosa que «introducir un nuevo ingrediente en el que las industrias tenemos que entender cómo el mundo va a cambiar e intentar adaptarnos y ser parte de este proceso de cambio».

PSA Vigo ha diseñado un plan de acción y estrategia sustentado en lo que Ignacio Bueno denominó siete megatendencias. La primera, de clara vocación medioambiental, marcada por la reglamentación europea de alcanzar el nivel cero de emisiones contaminantes. De la factoría de Vigo ya salen nueve modelos eléctricos y enchufables y en cinco años, en el 2025, toda la gama de vehículos fabricados en la planta estarán preparados para esa situación. Ese compromiso debería, no obstante, acompasarse con la dotación de las infraestructuras necesarias que permitan a los ciudadanos conducir en esas condiciones. «En España vamos atrasados en número de electrolineras para los coches eléctricos», reprochó Bueno.

Vehículos eléctricos y conectividad constituyen la gran apuesta de futuro de PSA. La compañía trabaja ya en el diseño de vehículos con tecnología 5G, y para ello hará «las inversiones necesarias para avanzar en el vehículo autónomo. Es parte de nuestra estrategia de futuro». El director de PSA en Vigo explicó que los coches conectados permitirán que «poco a poco se puedan quitar las manos del volante, dejar de atender a la carretera y usar ese tiempo de conducción en ocio o trabajo, generando un paradigma diferente en la movilidad de las personas».

Diversidad de los mercados

Otras de las acciones que marcan el plan de la planta de Vigo para los próximos años pasa por prestar especial atención a la digitalización, a la diversidad de los mercados y al cambio de mentalidad de los usuarios. Unas líneas de trabajo en las que la aparición del coronavirus no obligará a acometer modificaciones sustanciales, aseguró el directivo.

Si en algo va a afectar la última crisis sanitaria a los planes diseñados por PSA es a la manera de compartir vehículo. La factoría estaba en crecimiento en este segmento. «En Madrid y en Lisboa teníamos una flota de 600 coches con más de 200.000 usuarios, que crecía. Ahora hay que ver lo que los clientes quieren para compartir un vehículo. Aquí sí que podremos ver cambios».

Navantia logra salvaguardar la seguridad industrial y mantener la producción durante la pandemia

Hoy por hoy, la internacionalización constituye la esencia del negocio de Navantia. El gran conglomerado industrial tiene en los astilleros de la ría de Ferrol algunos de los centros productivos más importantes del sector naval español. Su mercado se extiende por todo el mundo y la crisis del coronavirus podría suponer un punto de inflexión en las estrategias de expansión de la compañía. El director de los astilleros de Navantia Ferrol-Fene, Jorge Filgueira, reconocía que en momentos como este, al primer departamento al que se le recorta presupuesto es a Defensa. Y no ocultó que podrían atravesar «una etapa de vacas flacas».

Pese a todo, el covid-19 «ha supuesto una oportunidad para Navantia». La declaración del estado de alarma para evitar contagios cambió drásticamente su día a día. «Somos una industria en la que el trabajo físico es el principal aporte. De la noche a la mañana, los más de 3.000 trabajadores de distintas empresas que entran en nuestras instalaciones se redujeron a poco más de un centenar». Sustituir la actividad física en unos astilleros por el teletrabajo únicamente era viable para áreas como la ingeniería, el desarrollo de procesos y también administrativos. Pero se logró, relataba ayer Filgueira.

«Si en algo nos ha ayudado el covid fue a acelerar la digitalización de los procesos. Vimos el cambio. Las plataformas digitales fueron óptimas en los procesos de diseño que integren tanto la ingeniería propia como la de los colaboradores.».

Pero no fue fácil. El trabajo presencial en Navantia se debe, fundamentalmente a razones de seguridad industrial. De ahí que tanto su plantilla como la de las empresas auxiliares se rijan por unos códigos de salvaguarda imprescindibles en materia de Defensa y que se logró mantener.

Sus proveedores comenzaron a promover el trabajo en remoto «y nosotros nos adaptamos para salvar esos obstáculos de seguridad industrial mediante el acceso del personal desde fuera a nuestros sistemas. Nos dimos cuenta de que estábamos bien preparados», describió el directivo. De este modo, alrededor del 25 % de la plantilla de Navantia siguió trabajando en remoto en las semanas de confinamiento y se restauró cierta normalidad. La experiencia ha servido para emprender un plan de acción en los próximos meses, en los que el departamento de tecnología de la empresa tendrá como cometido buscar la fórmula para dar acceso a la información y compartirla sin comprometer la seguridad de esta industria que construye buques de guerra. Se persigue además, que esta metodología de trabajo se extienda a otras áreas, como el departamento de compras y ventas con los proveedores.

Navantia preparará las instalaciones porque entiende que «si vuelve a ocurrir algo similar», los astilleros deberán estar acondicionados para ello. Se identificarán los flujos de trabajadores, se prepararán rutas de entrada y salida y se equiparán las dependencias de manera que el personal pueda seguir trabajando manteniendo medidas de distancia social y garantizando su seguridad sanitaria.

En definitiva, integrar a todos los suministradores en sistemas eficaces y eficientes que faciliten que este tipo de negocio siga adelante y «seamos una industria más enlaza e interconectada».

La banca más tradicional convivirá con Internet y la robotización

A pesar de que las instituciones económicas ya aventuran que la recesión que atraviesa la economía española será la peor desde la Guerra Civil, el director de Innovación Tecnológica, Información, Procesos y Operaciones de Abanca, José Manuel Valiño, se muestra optimista. Porque el mundo que se abre ahora es también «una grandísima oportunidad».

«El mismo fin de semana que se decretó el estado de alarma, Abanca acabó la integración de Banco Caixa Geral, una prueba de que las circunstancias no afectaron en absoluto a una de nuestras competencias nucleares. Y al día siguiente, los trabajadores de la entidad empezaron a teletrabajar de forma masiva», explicó el directivo. Según las cifras que esgrimió, casi 5.000 profesionales del banco pudieron desarrollar su actividad de forma remota desde el primer día.

Eso sí, sin dejar de lado las sucursales, que durante estos meses también cumplieron un papel fundamental. «La banca ha sido un sector esencial dentro de esta crisis. Nuestras oficinas permanecieron abiertas para cubrir algunos servicios». Y entre los planes de la entidad que preside Juan Carlos Escotet está mantener el banco más tradicional: «Los servicios digitales no invalidan el papel de las oficinas, que para nosotros siguen siendo un canal fundamental», explicó Valiño.

Los servicios físicos convivirán, a ojos de este experto, con toda clase de avances que entidades como Abanca llevan años implementando: «El coronavirus aceleró el proceso de implantación de algunos sistemas que teníamos funcionando desde el 2016 o el 2017, como la robotización. Pequeños robots de software se convirtieron en protagonistas estas semanas porque precisamente ellos podían pagar los préstamos ICO directamente a los clientes de manera automática las 24 horas del día durante los siete días de la semana. Todos estos avances nos demuestran que la oportunidad ha sido extraordinaria».

Una innovación tecnológica que se completa con las inversiones que está llevando a cabo la entidad para mejorar los procesos y que les lleva a concluir que «vamos a salir mucho mejor de lo que entramos».

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