La OCDE hunde las perspectivas de recuperación de España

Recomienda una vigilancia estrecha a las entidades bancarias por su exposición a las pérdidas empresariales


redacción / la voz

La recuperación «solo será parcial» y el desempleo «seguirá siendo alto» en el 2021. Es el pronóstico que lanzó hoy la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para España. Las señales de una pronta y robusta recuperación tras el confinamiento se apagan. El organismo capitaneado por Ángel Gurría augura un desplome «histórico» de la actividad que conducirá a una contracción económica del 11,1 % este año (el Gobierno prevé un 9,2 %), en el mejor de los casos, porque si el país sufre un nuevo rebrote, la sangría alcanzaría el 14,4 % del PIB. España se sitúa, junto a Francia (-11,4 %) e Italia (-11,3 %), a la cabeza de los países del euro más golpeados por el covid-19. Ni siquiera China, epicentro de la pandemia, esquivaría la recesión (-2,6 %).

Los pronósticos para los trabajadores tampoco son halagüeños. Si no hay rebrotes, el desempleo alcanzará en el 2020 el 19,2 % de la población activa. De lo contrario, podría superar la barrera del 20 %, una cifra que se situaría en los niveles de mayo del 2016.

La demanda doméstica será el principal combustible de la recuperación, pero el largo periodo de reclusión y la incertidumbre sobre el futuro económico provocará su hundimiento hasta el 11,4 % este año. Solo se recuperará un 7,8 % el año que viene. Con un escenario tan sombrío, el organismo internacional da por hecho que el Gobierno español tendrá que endeudarse hasta el 117,8 % del PIB en el 2020. Si la pandemia se recrudece, se dispararía hasta el 139,5 %, registrando la mayor subida de toda la OCDE. El déficit se situará este año en el 10,3 %.

Recomendaciones

Entre las sugerencias que lanzan sus expertos para mitigar los daños tras la desescalada se incluyen el impulso «temporal» de las inversiones públicas y la «retirada gradual» de los ERTE, acompañada de unas políticas activas de empleo más robustas. También proponen extender un plan de relanzamiento específico para el sector turístico -uno de los grandes pilares de la economía-, y mantener abiertas las líneas de liquidez pública para reducir el número de empresas en riesgo de quiebra. La lupa de la OCDE está puesta sobre las entidades financieras. Si las cosas se complican para las pymes y grandes empresas, la casacada de impagos podría someter a los bancos españoles a altos niveles de estrés, congelando el crédito a la economía real, por eso le piden a España que someta a las entidades a una «estrecha vigilancia financiera». A los riesgos de insolvencias se le suma el impacto «heterogéneo» que ha tenido la pandemia en los bancos, algunos más expuestos a sectores muy golpeados como el transporte, el turismo o la hostelería.

Pérdida de ingresos

«Es probable que la pandemia deje cicatrices duraderas en muchas economías», advierte el documento de previsiones de la OCDE. Al descalabro de las inversiones y el aumento del desempleo de larga duración les acompaña un descenso de los ingresos de los hogares «superior a la de cualquier otra recesión en los últimos cien años». Con un rebrote en octubre, la caída de la renta podría ser del 9,5 %.

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