Abanca augura que el PIB gallego necesitará dos años para recuperar los niveles previos al coronavirus

Juan Carlos Escotet advierte de la importancia de gestionar el proceso de desconfinamiento de la «manera más responsable para evitar cualquier rebrote que tendría efectos muy adversos» en la economía


Redacción / La Voz

La economía gallega no escapa de los efectos que el coronavirus ha dejado en el tejido productivo y en el consumo de las familias. Y volver a levantarse después de el bache que ha supuesto el covid-19 requerirá tiempo. Así lo valoró el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet, este jueves durante la presentación del primer informe del Observatorio Abanca by Ieside sobre la actividad comercial y los hábitos de consumo en Galicia desde el inicio de la crisis sanitaria. Eso sí, el presidente de la entidad gallega dejó algunos datos que animan al optimismo. Porque tal y como explicó Escotet, el producto interior bruto (PIB) de Galicia en el primer trimestre del año está evolucionando mejor que el del conjunto de España, una tendencia que se mantendrá en los próximos meses. Con todos estos datos sobre la mesa, el presidente de Abanca cree que la economía gallega necesitará dos años para alcanzar los niveles previos al coronavirus.

El PIB gallego descendió un 3,6 % en los tres primeros meses del año, una caída inferior a la registrada en el conjunto de España: «La buena noticia dentro de la mala noticia que supone la contracción del PIB es que el comportamiento en Galicia está siendo claramente mejor al del conjunto de España», sentenció Escotet, quien además añadió que hay motivos para pensar que esa tendencia se mantendrá a lo largo de todo el año. 

Explicó el presidente de Abanca que la contracción menor experimentada por el producto interior bruto gallego con respecto al nacional se debe básicamente al sector servicios. Y es que la estructura y el comportamiento del turismo en Galicia «tiene mayor peso del componente doméstico», así como también pesa el sector de las exportaciones porque «la dependencia externa favorece, tenemos mayor capacidad de amortiguación».

Pero todavía queda mucho por hacer. Escotet recordó la importancia de gestionar el proceso de desconfinamiento de la «manera más responsable para evitar cualquier rebrote que tendría efectos muy adversos» en la recuperación de la economía. 

Los consumidores duplicaron su gasto en alimentación durante el confinamiento

La pandemia también ha contagiado a la cesta de la compra de los consumidores de la comunidad. Algunas partidas como el ocio y la actividad comercial han sufrido un importante descalabro como consecuencia del confinamiento al que se vieron abocadas las familias. Pero otros sectores han experimentado el efecto contrario. El Termómetro de la desescalada presentado ayer por Abanca en colaboración con el IESIDE permite radiografiar los hábitos de consumo que se han repetido estas últimas semanas en Galicia. Tras analizar 106 millones de operaciones con tarjeta realizadas por 875.000 gallegos en 47.000 establecimientos comerciales entre el 1 de enero del 2019 y el 24 de mayo del 2020, el estudio revela el abrupto cambio que ha provocado el coronavirus en la estructura de consumo de los gallegos.

La alimentación se convirtió durante los primeros compases de la pandemia en la gran protagonista, arrastrada por el «efecto acopio» que llevó a muchos particulares a llenar la despensa y el carrito a unos niveles superiores a los habituales. Tanto, que duplicó su relevancia en la cesta de la compra de los gallegos al pasar de representar el 31,5 % en la etapa precovid a copar hasta un 70,2 % ya durante el confinamiento. Las cosas se han relajado un poco y, según los últimos datos de mayo, las viandas suponen el 51,8 % de las compras de las familias.

Tampoco le ha ido mal a las farmacias, que pasaron de llevarse un 2,6 % del consumo de las familias a llegar casi al 5 % durante el confinamiento.

Los más castigados

Al otro lado de la balanza, el ocio y el transporte, los grandes damnificados de la irrupción del covid-19. El primero perdió una drástica cuota de la cesta de los gallegos a causa del confinamiento al pasar de un 8,5 a un 1 % del consumo total. Y la desescalada no ha conseguido darle el impulso necesario para volver a los niveles previos a la crisis, porque todavía se mantiene en un escueto 2 %.

Baja el comercio minorista

Las ventas del comercio minorista también experimentaron un importante retroceso. Durante las semanas de encierro en los hogares tan solo representaron un 13 % de las compras que realizaron los gallegos, frente al 34 %

que ocupaban antes de que estallara la crisis. Su recuperación durante la desescalada ha sido algo más positiva que la del ocio, puesto que ya se llevan el 26,9 % del gasto.

El informe -que presentaron el presidente de Abanca, Juan Carlos Escotet; el consejero delegado de la entidad, Francisco Botas y el presidente de Afundación IESIDE, Miguel Ángel Escotet- nace con el objetivo de convertirse en un faro que permita al tejido productivo gallego conocer el comportamiento de los consumidores y adaptar así sus estrategias.

El covid-19 acelera el declive del dinero en efectivo

Muchos de los hábitos de consumo han sufrido una abrupta transformación en poco tiempo. El miedo a la pandemia ha traído consigo dos grandes tendencias en los hábitos económicos de las familias: el crecimiento del comercio electrónico y el declive del dinero en efectivo.

Según el primer informe del Observatorio Abanca by IESIDE sobre la actividad comercial y los hábitos de consumo en Galicia, el miedo al contagio ha provocado que las tarjetas ganen terreno al tradicional dinero físico. Así, el efectivo descendió más de nueve puntos en la comunidad: «Es una tendencia que pensamos que se va a mantener y que va a ser sostenida y sostenible a lo largo del tiempo», aseguró el consejero delegado de Abanca, Francisco Botas.

Los datos publicados ayer muestran que la retirada de efectivo en los cajeros de la entidad, que ya se situaba como segunda opción preferida por los consumidores tras la tarjeta, redujo su protagonismo del 42 % previo a la irrupción del covid-19 hasta un 33,5 % tras la crisis.

Caso contrario es el del dinero plástico. El uso de las tarjetas no ha parado de crecer en las últimas semanas y ya protagoniza el 47,5 % de las compras. Y los consumidores no solo las reservan para grandes compras, porque su empleo para pagos de importe reducido (inferior a 5 euros) ha duplicado su peso en establecimientos de ocio y, sobre todo, en farmacias

Las compras, en Internet

También gana el comercio electrónico, que creció durante el confinamiento 8,1 puntos porcentuales. Así, los pagos on-line llegaron a suponer el 52 % de las compras en el comercio minorista, frente al 15,6 % que representaba antes del coronavirus.

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