Bruselas sube la apuesta: 750.000 millones para rescatar las economías

La Comisión Europea plantea ayudas directas por medio billón y 250.000 millones en préstamos

European Commiss

«A aquellos que hoy plantan cara al plan de inversión: el coste de omisión en esta crisis será mucho más caro. Los antiguos prejuicios deben arrinconarse», deslizó este mediodía la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tras presentar su plan de rescate masivo a las economías del euro, bautizado como «Next Generation EU». Bruselas pide permiso para aumentar la hucha de los presupuestos europeos (a siete años) hasta los 1,3 billones de euros y movilizar hasta 750.000 millones de euros para sufragar la factura de la pandemia e inyectar combustible a las economías más afectadas, como son la española y la italiana. Las reticencias de Estados como Suecia, Austria o los Países Bajos han obligado a la alemana a apelarles directamente: no obstruyan el cuerdo, «se lo debemos a las próximas generaciones».

Medio billón de euros se bombearán en forma de ayudas directas, sin intereses. Los otros 250.000 millones de pondrían a disposición de los gobiernos en forma de préstamos. El mecanismo para recaudar el dinero levantará ampollas en algunas cancillerías porque Bruselas quiere que se haga emitiendo bonos de cuño europeo, utilizando como respaldo en la emisión el techo de recursos propios reservado a la Comisión en los presupuestos europeos a siete años, que se tendrán que negociar de forma conjunta. El dinero recaudado en los mercados tendrá un periodo de reembolso que se extenderá entre el año 2027 y el 2058. Para poder acceder a las subvenciones y préstamos habrá que cumplir con ciertas condiciones. El desembolso del dinero estará vinculado a la puesta en marcha de reformas, las mismas que recomienda Bruselas en el marco del Semestre Europeo y que estarán enfocadas «no a los problemas del pasado sino a los retos del futuro». Esto es: a la digitalización de la economía y la reestructuración de sus industrias para orientarlas hacia un horizonte de cero emisiones. Bruselas quiere que todos los Estados remen en la misma dirección para convertir a la UE en una potencia verde y digital. 

El giro expansivo de Bruselas podría ampliar el volumen de ayudas a las que aspira España. Goldman Sachs había calculado un escenario base en el que el país podría recibir hasta 65.000 millones de euros del Fondo de Recuperación (2 % de su PIB). Con la nueva propuesta, el sobre para España podría alcanzar los 77.324 millones de euros en ayudas directas y 63.122 millones en préstamos. En  los criterios de la clave de reparto se han tenido en cuenta factores como la contribución de cada país al presupuesto europeo, el impacto en sectores más expuestos, la cifra de desempleo, el volumen de deuda acumulada a cierre del 2020 o la caída del producto interior bruto (PIB).

Von der Leyen cuenta con el apoyo mayoritario de una Eurocámara que aspiraba a mucho más. En una resolución aprobada por la cámara, la institución había solicitado hasta 2 billones de euros. A pesar de no cubrir sus expectativas, los eurodiputados mostraron hoy su respaldo al plan. El gran reto será convencer a todos los miembros del Consejo. Se necesita el apoyo de los Veintisiete para poder ponerlo en marcha y hay al menos tres países que siguen oponiéndose a cualquier programa de emisión de deuda conjunta, aunque las garantías sean individuales. «O cada uno lo hace por sí mismo, dejando a otros países atrás y aceptando una Unión de los que pueden y de los que se quedan atrás en el camino o hacemos juntos este salto hacia adelante, para las próximas generaciones», les recordó. 

Cada día que pasa, la crisis se traduce en cierres, en pérdida de puestos de trabajo y dramas personales: «Este plan es urgente, cada día que pasa más de 2.000 empresas cierran sus puertas para siempre en mi país, empleos perdidos y vida truncadas», alertó el eurodiputado de Ciudadanos, Luis Garicano. Una idea sobre la que abundó el portavoz popular, Esteban González Pons: «La ruina mata más que el virus»

Los ultraderechistas del AfD calificaron de «golpe de Estado» la propuesta de Von der Leyen y amenazaron con recurrir al Tribunal Constitucional alemán, añadiendo más presión interna al Ejecutivo de Angela Merkel para que rechace la medida en la próxima cumbre de líderes, prevista para el 19 de junio. 

El temor a que este paso inédito hacia la emisión conjunta de deuda se convierta en una «unión fiscal» ha puesto en pie de guerra a los halcones del euro, hoy duramente criticados en el Parlamento Europeo: «No son frugales, son egoístas», les espetó la italiana del Movimiento Cinco Estrellas, Isabella Adinolfi. 

Más allá de las disputas políticas, hay quien ve en este fondo un paso tan trascendental como la entrada del euro: «Es un cambio irrevocable. La emisión conjunta de deuda supone un cambio fundamental en el diseño económico y social de la Unión. Un paso por el que llevamos décadas trabajando», celebró el socialista Jonás Fernández

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