El BCE alerta del riesgo de una nueva crisis de deuda

La pandemia ha aumentado la vulnerabilidad del sistema financiero que afronta pérdidas «significativas»

dpa

La Voz

Empresas cerradas, desplomes bursátiles, desempleo masivo, caída libre de la demanda y derramas públicas multimillonarias. Es el escenario que ha dejado en Europa la pandemia del covid-19 en solo dos meses y medio. La devastación es de tal calibre que los gobiernos han tenido que aparcar sus reservas a endeudarse para inyectar líneas de crédito, garantías y subvenciones de emergencia, equivalentes al 20 % del PIB de la eurozona, y salvar así las economías en riesgo de colapso. 

Ese despliegue inédito, solo comparable al de los tiempos de posguerra, disparará la deuda de la zona euro por encima del 100 %. España podría rozar casi el 120 %. Las necesidades de financiación de los países más golpeados por la crisis y el endurecimiento de las condiciones en los mercados podrían conducir al euro hacia una nueva crisis de deuda. Así lo atestigua el Banco Central Europeo (BCE) en el informe de estabilidad que hizo público esta tarde: «El incremento en el nivel de endeudamiento podría desencadenar la reevaluación del riesgo soberano y volver a presionar a (los bonos) más vulnerables», alerta el organismo, que pone de ejemplo del deterioro a bancos italianos, portugueses y españoles, que «están cerca del nivel de no inversión (bono basura)». A pesar de que su intervención con los programas de compra de bonos públicos y corporativos vinculados a la pandemia (PEPP) ha ayudado a mantener a raya los diferenciales, el BCE no descarta que las grandes asimetrías en las respuestas fiscales a la crisis conduzca a fragmentaciones en el sistema financiero. Países como España o Italia están en el punto de mira. Para apacigüar los ánimos, el vicepresidente de la institución, Luis de Guindos, insistió en que «eso no lo podemos aceptar». El español refrenda así la posición de su presidenta, Christine Lagarde, quien se mostró dispuesta a sacar la artillería que le queda en la recámara para evitar el resquebrajamiento del euro. Eso sí, el español apuntó con el dedo a las cancillerías más reacias a abrir la mano a los estímulos: «Si las medidas tomadas a nivel nacional o europeo se consideran insuficientes para preservar la sostenibilidad de la deuda, la evaluación por parte del mercado del riesgo de redenominación podría incrementarse». 

El deterioro de la calificación crediticia de la deuda, tanto pública como corporativa, es motivo de preocupación en Fráncfort. Pero hay otros muchos que asoman en el horizonte y que tienen como protagonistas a los bancos. 

Riesgos bancarios

El sistema financiero es más robusto hoy que hace una década, sin duda. Su capital de máxima calidad es del 15,5 % frente al 8,8 % con el que contaba en el estallido de la última crisis (2008). Pero arrastra problemas de costes y baja rentabilidad en un entorno de enorme volatilidad e incertidumbre. El BCE alerta a los bancos: «La pandemia ha amplificado las vulnerabilidades existentes. Es probable que afronten pérdidas significativas», admite la institución. 

Esas pérdidas están vinculadas a la caída del precio de los activos, el deterioro de la deuda en sus balances y su exposición a créditos con una alta probabilidad de impago a causa de la cascada de quiebras que se podrían producir en los sectores más dañados por las restricciones. Unos impagos en los que podrían incurrir empresas (el 25 % de ellas aseguraron disponer de liquidez para solo dos meses), pero también familias. Aunque estas últimas mejoraron el nivel de ingresos y ahorro en los últimos años, los colchones podrían ser insuficientes para evitar caer en la morosidad. En este sentido, el BCE aplaude las moratorias y medidas encaminadas a complementar los ingresos que han concedido algunos gobiernos para reducir riesgos. No obstante, prefiere no pronunciarse sobre la necesidad de extender amplias redes de protección social ante una potencial sangría en el mercado laboral: «A pesar de los esquemas para mantener el empleo, existe el riesgo de que un número significativo de trabajadores pierdan sus empleos si las empresas finalmente tienen que adaptar sus negocios a la demanda», advierte. 

Tampoco se libran los seguros y fondos de pensiones. Además de la huida de capital, se enfrentan a un deterioro por la pérdida de valor de los activos y a un entorno prolongado de bajos tipos de interés. 

El escenario es de «estrés» al alza. El riesgo de quiebras ha alcanzado el pico registrado en el 2016, tras el referendo del brexit. Aunque la autoridad bancaria no lo ha podido cuantificar porque los tests de resistencia los ha aplazado al 2021, lo cierto es que el BCE aprecia una tensión que va in crescendo. Más si cabe en los países que, como España, todavía no han absorbido el shock de la anterior crisis. Sus bancos son los cuartos que menos capacidad de cobertura tienen para cubrir pérdidas potenciales en los sectores más sensibles como el turismo, la hostelería o el transporte. Por eso ha recomendado a sus cúpulas que, ante el tsunami que se avecina, congelen temporalmente el pago de dividendos. También alerta a gobiernos y grandes empresas: que nadie se relaje porque el riesgo a un «inicio en falso» de la actividad económica podría acarrear consecuencias peores. 

La EBA alerta del riesgo de exposición de los bancos al turismo y la restauración

Sostiene que la banca europea tiene colchón para afrontar las pérdidas por el covid-19

La pandemia ha sacudido todo: los hábitos, el empleo y también la estabilidad de la economía. Uno de sus grandes pilares, el sistema financiero, asiste en vilo a la reactivación del tejido productivo tras casi dos meses y medio de hibernación. Y lo hace sin saber quiénes podrán resistir y si podrá seguir en pie tras el terremoto.

Afronta por delante un año de enorme volatilidad y con el reto de contener un fenómeno potencial de quiebras en cadena. Serán la retaguardia de la crisis, el último eslabón en caer enfermo y el sector encargado de seguir bombeando dinero. Pero esta labor no está exenta de riesgos. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) alertó hoy en un informe preliminar de los problemas que podrían atravesar algunas entidades expuestas en exceso a sectores como el turístico o la restauración, según apunta EFE. Aunque no puso nombre y apellidos a las entidades, de entre las 117 analizadas, las advertencias apuntan a algunas españolas con problemas para superar los últimos test de estrés y que están estrechamente vinculadas a estas actividades de enorme peso estructural para la economía. El informe señala que en estos casos, es posible que no cuenten con capital suficiente para poder hacer frente a un aluvión de impagos a consecuencia de la pandemia: «Podría haber bancos débiles, con problemas previos o expuestos a los sectores más afectados por la crisis, haciendo frente a desafíos más duros», asegura la EBA antes de instar a las autoridades a apuntalar cualquier talón de Aquiles.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

El BCE alerta del riesgo de una nueva crisis de deuda