España aguarda por el capote europeo sobre una montaña de deuda

El país debe a sus acreedores más dinero que nunca: 1,22 billones, casi toda la riqueza que genera en un año


redacción / la voz

Que la opción de endeudarse, todavía más, para salvar al país del pozo en el que lo ha sumido la pandemia no es la mejor -ni siquiera buena- no admite discusión. Por eso el suspiro de alivio en España e Italia, después de que Alemania y Francia pusieran el lunes sobre la mesa de sus socios un plan de medio billón de euros para hacer más llevadera la soga que el virus ha ceñido al cuello de los países con los que se ha cebado. Lo mejor de ese plan, que todavía tiene que cuajar, y recabar -no está fácil, nunca lo es- el apoyo de todos en el seno de la UE, es que se financiaría con una emisión de deuda común -eurobonos compartidos, que no mutualizados- orquestada por la Comisión y con el aval del presupuesto europeo. Punto para Alemania. Y, aún mejor, que ese dinero para aliviar las heridas no habrá que devolverlo. Son transferencias. Lo mismo que los fondos estructurales. Nada de créditos que luego cueste Dios y ayuda devolver. Punto para Francia. Bálsamo para Italia y España.

Y es que a la vista está que ni la una ni la otra están para asumir más deudas. Aunque, al final, tendrán que hacerlo. No les va a quedar más remedio.

Ahí va un dato que lo aclara todo: 1,224 billones de euros. Es lo que debe España. Nunca antes había debido tanto dinero. Es una cifra histórica en términos absolutos. Y equivale a casi toda la riqueza que el país es capaz de producir en un año. Números que no se vieron en la anterior crisis.

Solo en marzo, y en dos semanas de confinamiento, esa pesada losa al cuello se ha incrementado en 22.000 millones Son datos de los tres primeros meses del año. Solo en marzo, y solo con dos semanas de confinamiento, la carga de esa pesada mochila se incrementó en más de 22.000 millones. Diez mil de ellos llegaron de la mano de una emisión sindicada que el Tesoro improvisó a todo correr a la vista de la evolución de la pandemia y para aprovechar el nuevo programa de compras del BCE.

Con todo, la música de la propuesta del eje franco-alemán suena bien a oídos españoles e italianos. No es celestial, pero tampoco ruido.

Ahora falta que la orquesta afine y toque al unísono. La batuta la tiene la Comisión Europea. La partitura franco-alemana es solo el preludio. Falta todo lo demás. Pero a Ursula von der Leyen, la jefa del Ejecutivo comunitario, el movimiento de ficha de su compatriota le ha allanado el camino, atascada como estaba desde hace semanas en el diseño de ese plan de reconstrucción poscoronavirus. Tanto que había previsto sacarlo a la luz el día 6 y ha tenido que retrasarlo hasta el 27. En ascuas andaremos hasta entonces. Porque en ese coro de más Europa porque de esto no se puede salir solo hay voces que no siguen el compás. Tienen acento austríaco. Y escandinavo. Y, cómo no, también holandés. Y hasta han anunciado que preparan su propia versión: créditos que haya que devolver. La misma cantinela de siempre.

CEOE: «Si no hay dinero, España tendrá que pedir el rescate»

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha recomendado al Gobierno que sopese la posibilidad de pedir un rescate a la Unión Europea para afrontar la crisis económica que se cierne sobre España. Considera que, una vez conocidas las cuentas públicas, «si no hay dinero, España tendrá que pedir el rescate» a sus socios comunitarios.

Cree el jefe de la gran patronal que «es más fácil pedir el dinero antes que después». Por ahora, el Ejecutivo se niega a solicitar ese salvavidas a través del MEDE.

Desde el Gobierno recuerdan de forma recurrente que ese rescate no es necesario porque el Tesoro se financia aún en buenas condiciones y con una elevada demanda por parte de los inversores.

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