A Coruña adelanta a Vigo como la ciudad gallega con más cotizantes

El número de trabajadores vigueses en ERTE duplica al de la capital herculina


La Voz

La crisis desatada por las medidas de contención del coronavirus ha provocado la destrucción de 42.600 puestos de trabajo en Galicia en solo dos meses. De estos, uno de cada tres se perdió en Vigo y A Coruña, las dos ciudades más pobladas de la comunidad y también las que han pagado una mayor factura laboral por la pandemia.

El golpe ha sido mayor en la capital económica del sur, donde el virus ha provocado el despido de más de ocho mil personas (8.049), hasta dejar el total de cotizantes en poco más de 132.000, una cifra que se ve superada por la de A Coruña, que con más de 133.500 (6.200 menos que los que tenía en febrero) es ahora la ciudad gallega que genera más empleo, según la estadística de afiliación publicada ayer por la Seguridad Social, que mide los trabajadores que tienen su puesto en la localidad, aunque no residan en ella.

Una mayor destrucción de empleo que se explica, en el caso de Vigo, por el fuerte peso de la industria, tanto de automoción como de construcción naval, sectores con una elevada bolsa de trabajadores temporales que suelen sufrir los primeros recortes en caso de crisis. Ajustes que se extienden a los concellos limítrofes, donde se asientan buena parte de las auxiliares de gigantes como PSA. Así, la comarca viguesa perdió casi 10.200 cotizantes entre febrero y abril, una caída del 5,4 %, más de un punto por encima de la media de la comunidad (4,2 %).

En el caso de la coruñesa, el descenso fue del 4,5 % (con casi 9.000 trabajadores despedidos), con un impacto más fuerte en aquellos concellos de mayor dependencia de la industria, como Carral, Culleredo o Cambre.

Menos trabajadores en ERTE

Además de la menor pérdida de empleo, en A Coruña hay menos trabajadores en el limbo del ERTE. Son 35.600 en la comarca, 21.650 de ellos en la ciudad (lo que supone uno de cada seis cotizantes, un 16 %). En Vigo ciudad, la cifra se duplica, hasta los 43.400 (lo que supone que uno de cada tres trabajadores de la ciudad está en un ajuste temporal de empleo, ya sea de suspensión de contrato o de reducción de jornada), mientras que en el área metropolitana la cifra de afectados por un ERTE se eleva a más de 57.700.

Y es que además del mayor peso de la industria en la economía, hay diferencias en la especialización productiva que explican la evolución del empleo durante el confinamiento y pueden anticipar tendencias para los próximos meses.

Porque, en el caso de Vigo, la automoción puede verse lastrada por el temor a un rebrote del virus en otoño, que puede provocar un retraimiento de la demanda en un sector siempre muy dependiente de la confianza del consumidor, como explica Alberto Vaquero, profesor de Economía en la Universidade de Vigo.

En A Coruña, sin embargo, los sectores tractores de la economía son otros, principalmente el textil pero también la distribución alimentaria, y aunque este último genera menos valor añadido en tiempos de bonanza, resiste mejor las crisis, pues el último capítulo en el que recorta una familia es en el de la comida.

Cinco sectores concentran la mitad de los empleos perdidos

Además del análisis geográfico, que sigue mostrando que los ayuntamientos industriales o con más dependencia del turismo son los más castigados en esta crisis (y estos últimos lo sufrirán más en los próximos meses, si la situación se alarga), los datos de la Seguridad Social confirman también la foto de los sectores más afectados por la crisis.

Del casi un centenar de actividades analizadas, cinco concentran la mitad de los empleos perdidos en la comunidad: hostelería, servicios relacionados con el empleo, educación, construcción especializada y comercio minorista.

La mayor caída en cifras absolutas se da en bares y restaurantes, donde de finales de febrero al último día de abril se perdieron más de 6.500 empleos, casi un 10 % del total. Pero el mayor golpe se lo han llevado las empresas de trabajo temporal, ya que con medio país paralizado y ajustes de plantilla, las contrataciones a través de ETT se han desplomado. En concreto, hay casi 5.900 trabajadores menos puestos a disposición de terceras firmas.

En la educación, tras el cierre del colegio, se produjeron 3.300 despidos, los mismos que en el sector de la construcción especializada. En el comercio perdieron el puesto 2.600 personas. Solo nueve sectores crearon empleo. A la cabeza, la Administración, con 267 altas.

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G. Lemos

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El primer golpe fue seco y directo al eslabón más débil del mercado laboral, lo que propició la pérdida de casi 900.000 empleos en la segunda quincena de marzo, tras la declaración del estado de alarma y el inicio del confinamiento. Pero la herida, por la que se desangraron los trabajadores más precarios (dos tercios de esos puestos perdidos en marzo eran temporales), parece haberse contenido. Al menos de momento. La Seguridad Social cerró abril con una caída de 49.074 cotizantes. Un mal dato, si se tiene en cuenta que se trata de un mes tradicionalmente bueno para el mercado de trabajo, por el efecto de la Semana Santa en las contrataciones (hay que remontarse al 2009, en lo peor de la crisis financiera, para encontrar otra caída de las afiliaciones en abril). Pero que no lo parece tanto cuando se compara con las dramáticas cifras del mes anterior.

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