Bruselas reprende a España por exigir la cuarentena en los viajes dentro de la UE

La Comisión Europea no exige dejar asientos libres en los aviones pero sí llevar mascarillas


Bruselas / Colpisa

El plan de turismo y transporte que Bruselas presentó este miércoles para conducir a los Estados en el proceso hacia la reapertura gradual de fronteras plantea la necesidad de una acción «coordinada, concertada y no discriminatoria». Se trata de una guía de recomendaciones, sin cronograma concreto, supeditada a las garantías sanitarias, y con una lógica que choca con el último y controvertido paso dado por España, imponer la cuarentena a todos los ciudadanos (nacionales o no) que entren en el país a partir de este viernes y mientras dure el estado de alarma. La decisión es soberana y el Ejecutivo comunitario se cuida mucho de cuestionarla explícitamente. Pero no le gusta. «No sería necesaria» si los flujos se reabren entre Estados o regiones en las que existe el mismo declive pandémico y las mismas garantías de protección, explicó la comisaria de Salud, Stella Kyriakides.

Una forma suave de deslizar la crítica que ya el martes, de manera extraoficial, otras fuentes comunitarias, planteaban con mayor claridad: «Cuando las medidas de confinamiento, de aislamiento social, adoptadas en los países de origen son las mismas o similares no tiene sentido implementar cuarentenas». La cuestión es que la decisión de España, potencia turística mundial (el sector aporta más del 14 % a su PIB), ha pillado a contrapié a Bruselas, que no recomienda el aislamiento generalizado entre viajeros del espacio Schengen, más aún si se cierran corredores turísticos seguros. Así que apela a la «progresividad y flexibilidad» para ir restableciendo una cierta normalidad.

El objetivo de su estrategia: salvar al menos en parte, la temporada alta. Salvar el verano. La referencia, si nada se tuerce, sería un levantamiento de barreras hacia mediados o finales de junio. Y para llegar ahí, tres fases, de la cero actual que prioriza el movimiento de mercancías, de determinados profesionales y de trabajadores transfronterizos, a una dos sin restricciones, aunque respetando el distanciamiento social y con protocolos de seguridad en los viajes comerciales y los hoteles. Los criterios para activar los flujos: la baja incidencia de la enfermedad, la capacidad de respuesta de la red sanitaria, el rastreo de contagios y la monitorización en tiempo real de la evolución de la pandemia.

«Este no va a ser un verano como los demás, de ningún modo», sentenciaba la vicepresidenta Margrethe Vestager. Habrá «un merecido descanso», pero condicionado y marcado por la crisis pandémica. La prioridad la tendrán las zonas en las que el virus esté controlado (con descensos significativos y estables). Será el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades el encargado de elaborar un mapa de actualización continua con la información aportada por los Estados.

Sin asientos libres en el avión

En el proyecto llama la atención la ausencia de pautas concretas para el sector de la aviación. Nada de dejar asientos vacíos entre pasajeros. Nada de controles de temperatura previos al embarque o de pruebas PCR días antes de iniciar el viaje. Al sector se le aconseja eso sí una revisión «de la efectividad de medidas» con regularidad. También reforzar los sistemas de ventilación y la renovación continua del aire interior, de «evitar concentración de pasajeros, limitar la interacción a bordo, menos equipaje en cabina, asignación adecuada de asientos en función de limitaciones técnicas y de priorizar documentos y medios de pago electrónicos». Pasajeros, tripulación, personal aeroportuario... todos con mascarilla.

Bruselas protege, eso sí, el reembolso del dinero de los billetes por cancelaciones. «Los consumidores europeos tienen ese derecho si lo piden, punto», subrayó Vestaguer. Seducirles para que no lo hagan es trabajo de aerolíneas y touroperadores, a los que se emplaza a proponer vouchers (bonos de canje) flexibles, con servicios complementarios que hagan más atractiva la oferta y de amplia validez (hasta un año) Medidas que podrían reforzarían con avales públicos que garanticen al cliente que no perderá el dinero, incluso si el emisor se precipitara hacia la insolvencia. Un mensaje que desautoriza la pretensión de varios países europeos, entre ellos España, que el 30 de abril instaron a la Comisión a suspender temporalmente el derecho al reintegro completo del importe de los billetes para aliviar al sector.

El sector protesta por una cuarentena que «arruinará» la temporada de verano

Los empresarios celebran el protocolo acordado por Bruselas y lamentan que la medida española supondrá que muchos turistas cambien de destino

Edurne Martínez

Quienes lleguen a España procedentes de cualquier país extranjero tendrán que aislarse durante 14 días como medida de prevención contra el coronavirus, según la orden publicada esta semana en el BOE y que entrará en vigor este viernes 15 de mayo. Nada más pisar nuestro país estarán obligados a permanecer en cuarentena en sus domicilios o alojamientos y solo podrán salir a hacer la compra o ir a la farmacia, siempre con mascarilla.

Una decisión que supone un «importante golpe» al turismo. Desde el sector se muestran «sorprendidos y desconcertados» por una medida de la que se enteraron directamente por el BOE y que llegó solo 24 horas antes de que en Bruselas se hayan establecido protocolos transfronterizos para Europa que no incluyen una medida de este tipo. José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, la patronal del sector, asegura a este periódico que el anuncio de una cuarentena obligatoria supone «arruinar» el comienzo de la temporada alta mandando un mensaje «nada alentador» a los turistas europeos. «Habíamos constatado que sí había una demanda embalsada en Europa con ganas de venir a España», asegura Zoreda, que explica que ahora un turista alemán que lea esta medida tomada por nuestro país, con una cultura que le lleva a organizar sus vacaciones con meses de antelación, se decidirá por ir a Grecia o Portugal, que no exigen un aislamiento de este tipo a sus visitantes.

Las agencias de viaje y compañías aéreas tendrán que informar a los viajeros que decidan venir a España de estas medidas antes de venderle los billetes. En el caso del transporte en avión, las aerolíneas deberán facilitar un formulario de salud pública (el denominado Passanger Location card) a los pasajeros para que se les pueda localizar una vez aterricen en España y se desplacen a su alojamiento.

Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), celebran los protocolos establecidos este miércoles por Bruselas. Su presidente, Jorge Marichal, explica que para nuestro país era «muy importante» que se estableciera una estrategia común para el desplazamiento de personas y así se restablezca la confianza del consumidor. «El sector turístico tiene que volver a ser fuerte para que la economía pueda levantar», explica.

También Carlos Garrido, presidente de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), destaca que imponer cuarentenas «limita los viajes»: «Nadie está dispuesto a ir a un país y pasarse 15 días encerrado», señala Garrido, que asegura que para el turismo, imponer una cuarentena «es o mismo que impedir el acceso» al país.

Esta decisión llega el mismo día que se conocen los datos del desplome en el tráfico de pasajeros en los aeropuertos españoles. En abril se hundieron los viajes un 99,4 % respecto al mismo mes del año pasado. Estos datos de Aena reflejan que por los aeropuertos de su red solo pasaron 141.000 personas y el tráfico de mercancías también cayó casi un 60 %.

El año pasado llegaron a nuestro país un total de 83,7 millones de turistas extranjeros, un 1,1 % más que el anterior (alrededor de un millón de personas más), y ello a pesar de la caída de los principales mercados emisores como Reino Unido, Francia y Alemania, según datos del INE.

Este descenso europeo, que afectó sobre todo a Baleares y Canarias, se compensó con el crecimiento de turistas procedentes principalmente de Estados Unidos y Asia. El gasto total de los turistas se situó en los 92.278 millones de euros en el 2019, lo que supone un crecimiento del 2,8 % respecto al año anterior. Este es el dinero que está en juego este año, que desde Exceltur ya dan perdido más del 80 % de ese volumen.

Solo durante 2019, Reino Unido envió 18,1 millones de turistas a España, a pesar de las altas cifras supuso un 2,4 % menos que el año anterior, pero un volumen que hoy es inalcanzable. Algo similar pasó con los alemanes, quienes a pesar de visitar nuestro país 11,2 millones supuso un 2,1 % menos que en 2018. El tercero en la lista de países emisores fue Francia, con 11,1 millones, también un 1,2 % menos. Frente a estas cifras, destacaron los repuntes del 12,6 % de viajeros de Estados Unidos, con 3,3 millones de turistas o del 10,3 % del resto del mundo, donde se incluye Asia, con 5,7 millones de personas visitando España durante el 2019.

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