El Eurogrupo acepta los rescates sin troika

ECONOMÍA

Francois Lenoir

Los países no verán intervenidas sus economías tras pedir ayuda vinculada a la pandemia

08 may 2020 . Actualizado a las 22:14 h.

Ni probemas financieros ni presupuestarios, el denotante de la crisis del 2020 ha sido una emergencia sanitaria con nombre propio: covid-19. Los pliegos de condiciones que otrora tenían que firmar los países del euro para ser rescatados no pueden ser, por tanto, los mismos.

Puede parecer lógico, pero al Eurogrupo le ha llevado casi dos meses llegar a esta conclusión y admitir que ningún país debería ver su economía intervenida por acudir a las líneas de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). El auxilio financiero a causa de la pandemia no podrá utilizarse como excusa para señalar dónde, cuánto y cómo recortar el gesto, como demandaban los Países Bajos. No habrá un programa de reformas hecho a medida para cada rescatado porque no existe el manoseado «riesgo moral» que tanto invocó el Gobierno holandés. Según la letra del acuerdo firmado esta tarde por los ministros de Economía y Finanzas del euro, el fondo de rescate del MEDE de 240.000 millones de euros se podrá solicitar con otras condiciones.

Los hombres de negro

La gran novedad es que se acabaron las visitas sonrojantes de la troika y sus hombres de negro. Los tecnócratas encargados de supervisar los planes de ajuste cuando un país firma el rescate, se quedarán en los cuarteles de Bruselas. Ya no podrán abrir las puertas de los Ministerios a su antojo. La mala fama que arrastran tras sus polémicas intervenciones en crisis como la griega y el rechazo de algunos Gobiernos, empujó a la Comisión a solicitarlo formalmente.

Condicionalidad blanda

Esto no significa que no vaya a haber condiciones. Las habrá, pero serán más blandas. «El monitoreo y supervisión debería ser acorde a la naturaleza del shock simétrico causado por el covid-19 y proporcional con las características y el uso del Apoyo a la Crisis de la Pandemia, en línea con el marco de la UE», reza el documento del acuerdo. Los países que soliciten préstamos tendrán que cumplir con ciertos criterios como acotar las ayudas al gasto sanitario «directo e indirecto», una fórmula fácilmente interpretable para abrir la mano a una mayor cobertura, también a los costes de contención de la pandemia. Eso sí, los Gobiernos tendrán que garantizar una senda de ajuste sostenible en el futuro para no perder de vista sus compromisos con el déficit y la deuda.

Clave de reparto

Se mire por donde se mire, la cuantía del fondo es insuficiente si se tiene en cuenta la clave de reparto. Cada país podrá optar a un volumen de ayudas equivalentes al 2 % de su PIB nacional. En el caso de España serían unos 24.000 millones de euros, poco más de lo que moviliza el Ejecutivo en cada tramo de préstamos ICO. Según explicó el presidente del MEDE, Klaus Regling, a un tipo de interés del 0,1 %, aunque podría aumentar si suben los costes operacionales. «Es un paso más en la buena dirección para la zona euro», defendió esta tarde la ministra de Economía, Nadia Calviño, quien trató de esquivar en los últimos días la pregunta sobre un posible rescate a España. El fondo estará disponible a partir del 1 de junio y se extenderá hasta el 31 de diciembre del 2022. La asistencia financiera podrá durar 12 meses, prorrogables a otros seis. Los créditos tendrán que devolverse en un plazo de 10 años. 

 Más estímulos

Las medidas se aprobaron con el eco de fondo de Christine Lagarde. La presidenta del Banco Central Europeo (BCE) volvió a recordar a los países del euro que la institución no puede suplir las carencias de una unión monetaria que cojea de su pata fiscal. La francesa instó a las cancillerías a apoyar la puesta en marcha de un instrumento europeo «rápido, voluminoso y simétrico» de estímulos fiscales, de tal forma que economías como la española o la italiana no se queden rezagadas en la recuperación.

Sin señales del plan de recuperación

Tramo a tramo el Eurogrupo va desbloqueando vías de financiación, pero España, Francia e Italia siguen a la espera de que la Comisión Europea presente un ambicioso plan para financiar la recuperación. Su presidenta, Ursula von der Leyen, se había comprometido a publicar las líneas maestras del fondo en la primera semana de mayo, pero Bruselas sigue sin dar señales de vida.

En la última reunión de líderes europeos, la UE fue incapaz de fijar un volumen de dinero o de articular cómo se harían las transferencias (créditos, subvenciones, emisión de deuda o un mix de estas opciones). El Ejecutivo comunitario es favorable a las inyecciones parciales a fondo perdido para pequeñas y medianas empresas y a movilizar un instrumento panaeuropeo de rescate empresarial para suplir las asimetrías entre países.