El sector turístico se asoma al abismo

Los profesionales piden liquidez para evitar que se gangrene el tejido productivo


redacción / la voz

A Cheché Real le ha llamado estos días un empresario con más de 40 años de experiencia y una veintena de trabajadores a cargo al borde de las lágrimas: «Nunca en la vida habría pensado en tener que decir a los empleados que tenemos que parar, que hay que dejarlo», le dijo al presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Lugo (APEHL). Hoteles, restaurantes, cafeterías, pubs, albergues, cámpings, discotecas, hostales, pisos vacacionales, turoperadores y residencias rurales siguen con el candado a la puerta, sin una fecha en el horizonte para abrir. Hay quien tiene caja para sobrellevar unos meses de sequía, pero son la minoría. Se acerca el verano y los empresarios del turismo y la hostelería ya no viven pegados a las previsiones meteorológicas sino a las cifras de contagios. «En noviembre hay muchas empresas turísticas gallegas que cierran hasta el mes de marzo o abril del año que viene. Si este verano no se factura para tener algo de liquidez, el invierno se va a pasar mal», apunta el presidente del Clúster de Turismo Gallego (CTG), Cesáreo Pardal.

Las cifras de impacto que publicó esta semana el consorcio son vertiginosas. La crisis se podría llevar por delante entre 32.200 y 64.400 puestos de trabajo en Galicia vinculados al sector que emplea a 123.772 personas. En el mejor de los casos (una apertura gradual a finales de junio), la comunidad perdería 2.476 millones de euros (3,9 % del PIB gallego). Unas estimaciones que se podrían más que duplicar si no se salva el verano. Exceltur calcula pérdidas de más de 120.000 millones si las puertas siguen cerradas después del verano. El sector hotelero cree que hablar de una caída de la facturación del 40 % es optimista. «El año está absolutamente perdido. Hay que ser muy claros y no dar pie a que la gente albergue falsas esperanzas», asegura Real, quien cree que el golpe «tremendo» al sector llegará dentro de dos o tres meses. «Por desgracia, mucha gente se quedará en el camino, muchos compañeros que no darán remontado», sostiene, antes de hacer un llamamiento para que se impulse el turismo colaborativo, el movimiento entre provincias para «dejar ese beneficio entre nosotros».

En el caso de Galicia, es más importante que nunca aprovechar cualquier apertura a la movilidad interior ya que el 46 % de la facturación del sector turístico depende de la llegada de ciudadanos nacionales, un 20 % de gallegos y un 34 % internacionales.

Reservas de verano

La crudeza de una parte del sector contrasta con el optimismo de Pardal, quien no solo cree que se podrá salvar el verano si se adoptan medidas urgentes, se acuerdan protocolos de seguridad y se inyectan ayudas a fondo perdido, sino que apunta a que sigue habiendo una tímida demanda: «Se puede salvar la situación con la apertura de establecimientos este verano. Soy optimista. Hay negocios que están teniendo reservas para el mes de agosto, septiembre y octubre. En hoteles y pisos turísticos», asegura. ¿Qué hay del Xacobeo 2021? El Clúster no ha calculado la reducción de la facturación que puede provocar la crisis, lo consideran muy prematuro, pero sí estiman que el flujo de turistas caerá de los 502.600 previstos a los 264.900. El trasiego de peregrinos este año quedará cercenado a los 131.000, de los 405.300 que se esperaban.

Tanto Real como Pardal creen que, a pesar de todo, el sector «es muy guerrero» y «se adaptará rápidamente». Eso sí, necesitará que el Estado acuda a su rescate porque la recuperación empresarial exigirá acortar períodos vacacionales, seguirán existiendo restricciones y persistirá el efecto psicológico de contención del contacto y el gasto. Es algo que en la UE se da por descontado. Por eso el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, instó esta semana a los Gobiernos a salir con toda la artillería para sostener a un sector del que dependen tres millones de empresas europeas, representa el 11 % del PIB y emplea al 12 % de los trabajadores activos.

El francés insiste en que un 25 % del dinero del fondo de recuperación que están diseñando los líderes europeos se tiene que destinar al sector: «Las cifras son muy crudas, esconden realidades de hombres y mujeres, empresas familiares, hoteles, restaurantes, que están en situación de paro técnico, debemos ayudarles a corto plazo a salir de este atolladero», aseguró. Porque lo que más está desgastando a los profesionales del sector es la incertidumbre. No saber siquiera hasta cuándo extender un préstamo porque no les han dicho todavía una fecha de reapertura.

La crisis de las aerolíneas cortocircuita el negocio

c. p.

Los aeropuertos de Alvedro (A Coruña) y Peinador (Vigo) permanecen cerrados y el de Santiago-Rosalía de Castro solo fletó un vuelo esta semana. La crisis de las aerolíneas, con pérdidas globales de 286.500 millones de euros, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), amenaza con cortocircuitar el flujo de turistas a Galicia una vez que se levanten las restricciones a la movilidad. Las empresas que sobrevivan lo harán con ayudas públicas y tendrán que reestructurar su negocio, prescindiendo de las conexiones menos rentables. El factor low cost corre en contra porque las compañías de bajo coste concentran el 64 % del tráfico de pasajeros en los aeropuertos gallegos (5.268.000 en el 2019) y son las más expuestas a posibles recortes.

Aunque el sector considera precipitado valorar el impacto que podría tener un mayor aislamiento aéreo sobre el turismo en Galicia, tanto las autoridades españolas como europeas trabajan en planes urgentes de rescate en las que se incluyen a las compañías aéreas, golpeadas en el mercado y las bolsas. Algunas ya han recibido préstamos y se les permite extender bonos con aval público a los pasajeros afectados por vuelos cancelados. Medidas de flexibilidad que evitarán erosionar todavía más la confianza en las empresas.

Algunas previsiones apuntan a que el sector será de los últimos en levantar el vuelo y no está claro que, aun con los negocios abiertos, se vaya a recuperar en el 2021 el volumen previo de pasajeros. Sobre todo cuando las autoridades europeas apuntan a un cambio en el modelo. De ser así, el sector se vería obligado a reorientar la oferta hacia el turismo nacional, un vuelco que exigiría mejorar la conectividad terrestre de la comunidad.

«La crisis se llevará por delante a un 15 % de los locales»

c. p.

Una de cal y otra de arena. El presidente de la organización Hostelería de España, José Luis Yzuel, no esconde el tsunami que se viene encima, pero cree que el sector se adaptará como un camaleón.

-Han hecho cuentas del impacto de la crisis. ¿A qué parte del tejido se llevará por delante?

-Las previsiones son tremendas. Hablamos de un descenso de nuestras plantillas de 200.000 personas con picos de 600.000 porque no sabemos el nivel de desescalada, las restricciones de apertura, aforo o distancias. Los estudios que manejamos indican que se llevará por delante a un 15 % de los establecimientos, entre 40.000 y 50.000 locales. Nunca habíamos vivido esto, que nos llamen para preguntar cómo cerrar un negocio. No se cerraban, se ponían en traspaso, se transformaban.

-Muchos se han endeudado para ampliar sus negocios. ¿Podrán recuperarse?

-Es como el coroanvirus, si te pilla con mala salud, estás fastidiado. Hay empresas grandes que van a sufrir porque están muy apalancadas con cargas financieras. Vamos a ver cierres potentes y negocios medianos o pequeños que sufrirán en función de su estado. Entre las firmas grandes, habrá una revisión del negocio. Se piensa que cerrarán un 20 % de sus establecimientos.

-¿Habrá devaluaciones salariales?

-Yo creo que no. No estamos con los mejores salarios de la historia. No veo una gran bajada porque no hay mucho margen. Somos el sector más competitivo y resiliente. Nos adaptaremos como camaleones.

-¿Aguantará mejor la hostelería gallega que la media española?

-En Galicia y la cornisa cantábrica estáis muchísimo mejor posicionados que los que dependen de que lleguen aviones, aunque estéis lejos. ¡A ver si llega el AVE y os pone más cerca! Tenéis más dependencia del turismo nacional y ese será el primero en recuperarse. La gente saldrá con prudencia, pero con ganas, de casa. Que bajará todo el mundo, es inexorable. Pero vosotros menos.

«Resérvame la casa, por Dios, que salvo catástrofe iremos en verano a Sanxenxo»

María Hermida

Clientes nacionales y de Portugal llaman a alojamientos de toda Galicia. Lo hacen con bastante más ilusión que certeza

Cuando todo falla, cuando la incertidumbre manda en nuestras vidas, solo queda la ilusión. Esa parece que es la clave de la paradoja que vive el sector turístico en Galicia. Las noticias que van llegando desde Madrid son malas -basta recordar las palabras de la ministra Yolanda Díaz, indicando que el turismo y el ocio no podrán recomponerse hasta final de año- y las pérdidas se van acumulando por las cancelaciones de los últimos meses y la Semana Santa inexistente. Sin embargo, los clientes no dejan de llamar. ¿Quieren hacer reservas para el verano? ¿Cómo, cuándo? ¿Por qué, si tanto las autoridades como las asociaciones de consumidores piden que se evite hacer planes para las vacaciones? En el sector lo tienen claro: «Porque la gente, por salud mental, necesita pensar en que en verano se va a poder ir de vacaciones. Todo el mundo quiere mantener la ilusión. No hay certezas, pero hay esperanza», dicen con una sola voz propietarios de hoteles, pisos vacacionales o cámpings.

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