La factura de la luz alegra el primer mes de confinamiento: se abarata un 17 %

Los clientes del mercado regulado por el Gobierno se benefician de la caída de precios


redacción / la voz

La factura de la luz del primer mes de confinamiento habrá dado una pequeña alegría a los hogares en forma de ahorro. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha tirado de calculadora para estimar el dinero que ha pagado una familia con un contrato de suministro más o menos normal entre el 13 de marzo y el 14 de abril. Y le ha dado como resultado 38,79 euros. La comparación la ha hecho con el mismo período del año anterior y la cuenta le da 46,59. O sea, que el ahorro es de un 17 %.

Además, en su afán por propagar las bondades de la tarifa de discriminación horaria -el plan es que sea obligatoria dentro de unos meses para todos los clientes de mercado regulado por el Gobierno, que son en la actualidad casi once millones de hogares-, el regulador ha hecho la cuenta para una familia abonada a ese tipo de contrato. La conclusión es que pagó 32,50 euros, es decir, un 16 % menos que sin discriminación horaria.

Claro, estas cifras tan exactas tienen sus matices, y no son desdeñables. No valen para todos los hogares, aunque sí el porcentaje de ahorro. Competencia no se ha metido en la casa de nadie, sino que ha hecho sus cuentas para un perfil concreto, aunque es el más común. Así, esos resultados se corresponden con los recibos de una familia que haya consumido durante ese primer mes de confinamiento 202 kilovatios hora. Se trata del consumo medio de un usuario doméstico durante el tercer mes del año, y que seguramente en este 2020 habrá aumentado porque al estar metidos en casa las 24 horas del día, la demanda también habrá sido mayor de lo habitual.

El perfil escrutado por el regulador es el de una familia con tarifa regulada -en la parte inferior de la primera página de su factura pondrá precio voluntario para el pequeño consumidor- y 3,45 kilovatios de potencia contratada.

Pero, ¿por qué la CNMC hace los cálculos para una tarifa doméstica en mercado regulado? Sencillo. Porque en el mercado libre, en el que hay más clientes (casi 16 millones), el precio escapa al control tanto del regulador como del Gobierno. O sea, que es el cliente el que pacta con la compañía eléctrica lo que va a pagar por la energía que consuma.

Así que es bastante probable que los usuarios con contrato en el mercado libre estén pagando más dinero que si estuvieran en el regulado, sobre todo en este momento de abaratamiento de precios. Pero si toca renovar contrato ahora, Competencia avanza que, de acuerdo con los datos que maneja, pagará en promedio, un 6% menos que hace un año.

Así que tener un contrato u otro no es para nada lo mismo. Cómo saber cuál tiene suscrito un consumidor -la mayoría lo desconocen, según ponen de manifiesto las encuestas periódicas que lleva a cabo Competencia-. La prueba del algodón es la propia factura que remite la compañía cada mes -o cada dos si el cliente lo solicita-, tanto en papel como electrónica. En la parte inferior de la misma figuran los datos básicos, como el tipo de tarifa y la potencia contratada. Si pone precio voluntario para el pequeño consumidor, son las palabras mágicas que indican que se trata del mercado regulado.

La caída de la demanda desploma las cotizaciones del mercado eléctrico

La factura de la luz de los consumidores con contrato en mercado regulado se ha abaratado porque también lo ha hecho el mercado mayorista de electricidad, y eso que este solo influye en alrededor de un 30 % de la primera. La caída de la demanda en todo el país -en general, aunque la doméstica sí ha aumentado debido al confinamiento- ha enfriado esa referencia, que también se ha visto arrastrada por la caída de precios de materias primas -como el petróleo y el gas- y por la abundancia de renovables. El caso es que ese mercado despidió el marzo más barato desde el 2014. Además, estuvo un 43,2 % por debajo que el mismo mes del 2019. Pero como solo influye en alrededor de un tercio del recibo, pues el abaratamiento se ha notado en parte.

Adiós al marzo con la luz más barata

f. fernández

La fuerte penetración renovable y la caída de la demanda y de los precios de materias primas moldearon un mes con el mercado eléctrico más asequible desde el 2014

Lo que ocurrió en diciembre del 2013 sí que fue un auténtico golpe de estado en el sistema eléctrico español, y no el intervencionismo de ahora, por el coronavirus, para decretar el aplazamiento del pago de recibos, suspender los cortes de suministro o extender los descuentos del bono social de la luz. Lo asestó el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, cuando decidió que la factura de la luz de sus compatriotas se casaría en segundas nupcias con el mercado mayorista de electricidad, y que eso de las subastas trimestrales para saber a cómo iría la luz pasaría a la historia. Ese vuelco en el sistema de fijación de precios eléctricos lo provocaron unos resultados de escándalo en la última de esas pujas. Soria sospechó de amaños, de intentos de presión del sector, se cargó las subastas y se abrazó al mercado.

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