El BCE presiona a Bruselas para crear un banco malo en la eurozona

Pretende librar a las entidades de la eurozona del lastre de miles de millones de créditos dudosos que arrastran desde la crisis financiera del 2008


El Banco Central Europeo (BCE) lleva varios días trabajando para tratar de establecer un banco malo en la zona euro. Según el diario Financial Times, altos funcionarios de la entidad que preside Christine Lagarde, mantuvieron contactos con sus homólogos en Bruselas con el objetivo de poner en marcha una entidad que permita liberar los balances de los bancos de la región de miles de millones en créditos tóxicos que las entidades aún acumulan desde la crisis financiera del 2008 en previsión del impacto que la pandemia de coronavirus tendrá en el sector.

No ha caído demasiado bien la propuesta en los despachos de Bruselas. La Comisión Europea recibió el proyecto de la entidad con frialdad. La idea del BCE es librar a los bancos de la eurozona del lastre de miles de millones de créditos dudosos en sus balances, un legado que arrastran desde la crisis financiera del 2008. Y quieren hacerlo antes de que la pandemia del COVID-19 vuelva a disparar las carteras de fallidos de las entidades, obstaculizando la capacidad de préstamo de los bancos en un momento crítico. Pero con Bruselas han topado. Porque los funcionarios de la CE se han mostrado muy reacios a dejar de lado las normas que obligan a que las ayudas de Estado solo puedan recibirse una vez completado un procedimiento de resolución que imponga pérdidas a accionistas y bonistas de las entidades.

En este sentido, el Financial Times señala los altos funcionarios en Bruselas argumentan que existen mejores maneras de abordar el problema de los créditos tóxicos, aunque las fuentes consultadas por el rotativo advirtieron que las conversaciones de alto nivel aún se encuentran en una fase muy temprana y no se descarta que más adelante, en la última fase de la pandemia, puedan retomarse.

Los defensores de la idea de crear un banco malo de la zona euro confían en que sea aceptable según las normas de ayudas públicas, al proponer que los préstamos tóxicos tengan que venderse en el mercado después de un período de tiempo fijo.

Al final del 2019, el volumen de préstamos no productivos (NPL) de los 121 mayores bancos de la zona euro rondaba los 506.000 millones de euros, alrededor del 3,2 % de los balances, lo que representa prácticamente la mitad que hace cuatro años, aunque los bancos griegos, chipriotas, portugueses e italianos aún registran ratios de NPL superiores al 6 %.

En línea con las de otros organismos

«Las previsiones del Banco de España están en línea con las que se están trasladando por parte de los organismos internacionales», fue la valoración que hizo el Gobierno de Sánchez sobre las cifras publicadas por el supervisor. En una rueda de prensa, la ministra María Jesús Montero aseguró que los escenarios que da el Banco de España plantean una horquilla bastante amplia en la que «se incorporan todas las previsiones que hasta la fecha se han presentado por parte de los diferentes expertos».

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