La planta de biomasa de Greenalia, al ralentí por el coronavirus

Los técnicos extranjeros que tenían que supervisar las pruebas finales de operación no han podido viajar a Galicia


La Voz

La primera gran planta de generación de energía eléctrica con biomasa forestal de Galicia, propiedad de Greenalia y situada en Teixeiro (Curtis), está casi parada desde hace unas semanas. Aunque la compañía gallega tiene la autorización para vender electricidad desde el 1 de marzo, las instalaciones aún estaban en las pruebas finales de funcionamiento. Para ellas era necesario la visita de unos técnicos que no han podido viajar a Galicia por el cierre de fronteras por el coronavirus. Así lo reconoció el director financiero de la empresa, Antonio Fernández, durante la presentación de resultados del 2019.

Fuentes del grupo de energías renovables precisaron que la producción es mínima, aunque no está paralizada del todo, lo que ha frustrado sus planes de mantenerla operativa al 100 %. Lo que sí funcionan son los servicios logísticos de aprovisionamiento.

Greenalia, que cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), descarta de momento aplicar ningún tipo de regulación de empleo y espera que la planta pueda volver a operar con normalidad a partir del tercer trimestre.

Las obras de construcción precisaron una inversión de 135 millones de euros y generaron un millar de puestos de empleo a lo largo de los casi dos años de trabajos y, según la empresa, en esta nueva fase de operación comercial seguirán en plantilla un centenar, 35 operando la planta y el resto, en la recogida de la biomasa forestal.

La planta de Teixeiro cuenta con una potencia instalada de 50 megavatios (algo más de la media de un parque eólico gallego), capaz de generar energía suficiente para abastecer a una población de más de 300.000 habitantes (casi como todos los que residen en Vigo).

Según Antonio Fernández, la paralización temporal de la planta de biomasa es la única afección del coronavirus en su negocio de energías renovables y recordó que el 90 % de la actividad del grupo gallego está considerada como esencial.

Greenalia opera desde diciembre un parque eólico, el de Miñón, en Vimianzo; y prosigue la construcción de otros cuatro más para que entren en operación comercial este año, en los que está invirtiendo 57 millones de euros.

En el 2019, la compañía obtuvo unos ingresos de 41,63 millones de euros, un 13 % más que el año anterior; y un beneficio antes de impuestos, amortizaciones y deuda (ebitda) de 3,48 millones, un 38 % más; aunque el resultado antes de impuestos alcanzó los 195.000 euros, con una caída del 43,8 %. El director financiero explicó que se debe al fuerte incremento de las amortizaciones para la compra de maquinaria para la biomasa.

Manuel García, consejero delegado de la compañía, avanzó la constitución de una fundación para promover proyectos sociales y «compartir los ingresos con los lugares en los que operamos».

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