Juan Arzúa, encargado de obra en A Coruña: «Vamos a comer a casa para minimizar los contactos»

Así ha sido el primer día de trabajo en la construcción después de dos semanas de hibernación


A Coruña

«En casa me aburría un poco. No sé si eso es bueno o malo, pero ya estoy de nuevo trabajando, que es lo que importa». Juan Arzúa Angueira es el encargado de obra de un edificio que construye en A Coruña la empresa santiaguesa Uncisa. Explica que este lunes fue un día laborable un tanto especial, ya que la actividad en el sector de la construcción se retomó a medio gas debido a que parte de los operarios seguían de festivo, tal y como recoge el correspondiente convenio. «En teoría solo acudieron al trabajo del ramo del metal. Es decir, vinieron fontaneros, montadores de andamios, operarios para la fachada... Posiblemente mañana, (por este martes) ya vendrán todos», indica.

Juan Arzúa opina que estos ocho días laborables que se perdieron no son tan perjudiciales como la situación general del estado de alarma ya que, desde el primer día tuvieron que prescindir de trabajadores por su situación de riesgo. «Las dos primeras semanas ya no se trabajó al 100 % y, después, mucha gente se quedó en casa por sus patologías o por miedo», explica. Dice que se han adaptado a la jornada continua y que los trabajadores se van a comer a sus casas para minimizar los contactos. «Además, tampoco hay dónde ir a comer», puntualiza. «Los trabajadores podríamos ir al supermercado a comprar algo, pero tampoco podemos estar dos horas esperando en la cola para entrar a por un bocadillo», añade.

Otro caso es el de Ignacio Suárez, que se desplaza desde Carballo con otro compañero para construir con la empresa Trisquel dos pisos en A Coruña. «Somos dous, así que paramos para comer e despois saímos ás seis», explica.

En los astilleros de Vigo: «La vuelta al trabajo está siendo tranquila, con menos gente»

Las factorías navales privadas de Galicia regresan a la actividad de forma paulatina

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El naval fue uno de los últimos sectores que cerró sus puertas durante este estado de alarma. Los astilleros privados de la ría de Vigo volvieron a abrir este lunes las puertas de sus instalaciones, para la incorporación de los trabajadores de forma gradual. «Todo el mundo está concienciado de que hay que cumplir las normas de seguridad. Ves a gente más animada y a otra menos, pero parece que las cosas se están haciendo bien», explica un empleado a las puertas de Armón Vigo, debidamente protegido con guantes y mascarilla.

Desde primera hora de la mañana, las patrullas de la policía se encargaron de llevar material protector a las empresas. «Aquí estuvo la Policía Nacional, repartiendo mascarillas en la puerta. De momento todos estamos equipados, pero vamos a ver qué pasa después de estos primeros días. Si no son capaces de conseguir más tendremos problemas», relata un empleado de una empresa auxiliar del astillero Metaships. «Han repartido a la gente para trabajar de forma escalonada, y eso está bien. Antes éramos sobre 550 contando a todas las auxiliares y hoy seremos en el turno de mañana sobre 160», añade.

«De momento, la vuelta al trabajo está siendo tranquila, con menos gente, repartida en turnos para poder mantener la distancia de seguridad», relata un trabajador del astillero Freire.

Fuentes sindicales explicaron al acabar la jornada que no constan, de momento, problemas por falta de material de seguridad para los trabajadores. Estas fuentes aseguraron que en todos los astilleros se controló la desinfección de las zonas comunes y se pidió mantener las distancias también a la hora del bocadillo.

Construcción e industria vuelven a respirar, pero con dificultades

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Los obreros solo pueden trabajar en obras nuevas, no en edificios habitados

Los sectores económicos considerados por el Gobierno no esenciales han vuelto este lunes a la vida, después de dos semanas con la actividad suspendida como medida adicional para combatir los contagios. Los segmentos más afectados por esa hibernación económica parcial, y ahora beneficiados por su reactivación, son la construcción y parte de la industria, como la siderúrgica y la eólica. Sin embargo, permanece totalmente apagado, y desde que se decretó el estado de alarma, hace justo un mes, la hostelería: bares, restaurantes y hoteles, entre otros, tendrán que esperar a que llegue la fase final del levantamiento del confinamiento, aún sin fecha exacta.

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