Redacción

Los sectores económicos considerados por el Gobierno no esenciales han vuelto este lunes a la vida, después de dos semanas con la actividad suspendida como medida adicional para combatir los contagios. Los segmentos más afectados por esa hibernación económica parcial, y ahora beneficiados por su reactivación, son la construcción y parte de la industria, como la siderúrgica y la eólica. Sin embargo, permanece totalmente apagado, y desde que se decretó el estado de alarma, hace justo un mes, la hostelería: bares, restaurantes y hoteles, entre otros, tendrán que esperar a que llegue la fase final del levantamiento del confinamiento, aún sin fecha exacta.

Pero la vuelta al tajo en la construcción tampoco ha sido así del todo. Porque un día antes de que expirase el parón de las actividades no esenciales, el Gobierno publicó una orden que cayó como un jarro de agua fría: la obra nueva puede continuar, pero no las reformas o las rehabilitaciones. Y es que, para evitar contagios, los obreros deberán mantenerse fuera de los edificios habitados.

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La construcción vuelve al trabajo El sector emplea a un millón doscientos mil trabajadores.

Por eso, Diego Vázquez, presidente de la Federación Gallega de Construcción, califica como «caótico» el regreso al tajo del sector, que da empleo en Galicia a cerca de 80.000 operarios. Porque buena parte de ellos tendrán que seguir de brazos cruzados. Son los trabajadores de obras de rehabilitación de edificios, los que instalan calderas, ascensores o cambian las ventanas de las casas. «Habíamos planificado la vuelta y nos encontramos con una sorpresita de última hora», relata Diego Vázquez, en referencia a la orden que mantiene la suspensión de la actividad en los edificios habitados. Esta prohibición de última hora «afecta a muchísimas obras pequeñas, que estaban ejecutando en su mayoría autónomos, y muchos ni se enteraron a tiempo, así que llegaron al trabajo y tuvieron que dar media vuelta», denuncia el presidente de los constructores gallegos.

Vázquez avisa de que el negocio se está resintiendo y reclama medidas de apoyo como planes de inversión en obra pública. De lo contrario se destruirán empleos y la crisis será peor incluso que la desatada en el 2008. La Federación Gallega de la Construcción reclama también que las empresas obligadas a permanecer paradas durante el estado de alarma puedan alegar fuerza mayor en sus expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

Por su parte, el sector gallego del metal, que da empleo a 67.000 trabajadores, ha reincorporado al 75 % de ellos, según datos de la patronal Asime. La industria naval ha recuperado aproximadamente un 80 % de las plantillas; en la extrusión de aluminio y cerramientos, un 90 %; fabricantes de maquinaria y equipos, un 80 %; automoción solo un 20 %. Empresas vinculadas con servicios esenciales, como la energía el agua o la electricidad, están a más de un 90 %.

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La vuelta al trabajo con medidas de protección extra Mascarillas y guantes se han convertido en el nuevo uniforme de trabajo.

Enrique Mallón, secretario general de Asime, valoró «positivamente el regreso de gran parte de la actividad del sector industrial, dado que es un sector que permite que podamos sostener todos los servicios sociales y que funcionen correctamente otras áreas de actividad, que son clave para intentar que las personas que puedan teletrabajar o incluso permanecer confinadas lo hagan, y para eso es necesario un equilibrio económico e industrial que lo sostenga». 

Respecto al impacto que esta situación tendrá en el sector, desde Asime prevén una reducción de empleo de al menos un 10 % de aquí a final de año, mientras que la facturación se va a resentir en no menos de un 7 %, «pero todavía es pronto para hacer cálculos de lo que sucederá hasta final de año, ahora podemos hablar simplemente de estimaciones».

Los trabajadores que han vuelto a la actividad lo han hecho con medidas de precaución: así, en las obras deberán mantener la distancia de seguridad entre ellos (un metro como mínimo) y los traslados en furgoneta con una persona por fila de asientos y recurriendo también para ello a los coches particulares.

Así se ha vivido la reactivación de parte de la actividad económica en algunas de las principales ciudades gallegas de un lunes festivo en algunas de ellas:

Ribeira

Tal y como lo habían dejado hace 15 días. Así retomaron la actividad numerosas empresas de Barbanza, que regresaron al trabajo con un refuerzo en las medidas de protección, «e con certo medo, pero hai que traballar». Desde muchas compañías se reconoció que se está trabajando al mismo nivel que antes de la crisis desatada por el coronavirus,y que no se ha cancelado ningún pedido, por el momento, «pero tampoco sabemos qué pasará dentro de 15 días o un mes, a los mejor nos nos hacen encargos», apuntaba el encargado de una firma de granito.

En otros sectores sí que han notado un bajón en la actividad, puesto que solamente pueden servir al por mayor, y no a particulares, lo que ha reducido mucho los pedidos, según reconocieron desde varias empresas de carpintería y sanitarios.

Donde también se retomó la actividad fue en las actuaciones de obra pública, aunque en muchos concellos todavía será este martes cuando comiencen las obras, informa Ana Lorenzo.

Monforte

La vuelta al trabajo en los sectores no esenciales apenas se ha notado en Monforte. Las obras públicas que fueron paralizadas hace dos semanas no se han reanudado todavía y en el polígono industrial local, buena parte de las empresas no habían dejado de trabajar.

Las obras en marcha en la calle Cardenal y en la estación de autobuses se reanudarán este miércoles, porque el martes es fiesta local en Monforte y los responsables de estos proyectos en marcha han decidido esperar y hacer puente.

En cuanto a la actividad industrial, una parte significativa de las empresas situadas en el polígono de O Reboredo son de sectores considerados esenciales. Empresas como Queserías Prado o como Oviganic Ibérica, esta última propiedad de la multinacional china Yeeper, elaboran productos lácteos y no han dejado de trabajar desde que empezó el estado de alerta. Tampoco otras como Lincold Ibérica, que fabrica o distribuye lejía y otros desinfectantes, muy demandados en este momento para la limpieza de espacios y edificios públicos.

Carlos Cortés informa de que igual que todos los lunes desde que empezó el confinamiento, en el casco urbano la mayor actividad la generaron las oficinas bancarias y los supermercados. Delante de los más concurridos se formaron colas desde incluso antes de que abriesen.

Ferrol

La vuelta al trabajo en la comarca ferrolana tuvo de especial que se llevó a cabo en una jornada de festivo local, por lo que la actividad de las empresas fue prácticamente nula. Navantia continúa bajo mínimos, y la mayor parte de sus empresas auxiliares cerradas y aplicando ERTE a la práctica totalidad de su plantilla. No obstante, otras grandes plantas, como la de Siemens Gamesa en As Somozas, sí han retomado su actividad, con medidas como tomar la temperatura de sus empleados antes de iniciar la faena. En la central térmica de As Pontes, informa Beti Couce, está físicamente el 40 % de la plantilla, y durante al menos un mes, un grupo de transportistas trabajarán para llevar 2.000 toneladas al día desde el puerto exterior hasta la planta. En Megasa, los turnos de trabajo se recuperaron el viernes, aunque el fin de semana la producción estuvo parada, y se retomaron este lunes con normalidad. En el polígono naronés de Río do Pozo, el tercero de Galicia, se cuentan con los dedos de una mano las naves abiertas.

Vilagarcía

En la orilla sur de la ría de Arousa el panorama laboral no ha cambiado sustancialmente. Las grandes empresas de la zona ya estaban trabajando. Unas, por pertenecer al sector de la alimentación. Otras, por dar soporte material a las primeras.Y una tercera rama, la del conglomerado del aluminio, para dar respuesta a las exportaciones.

A todo ello hay que sumar, dicen los sindicatos, las numerosas empresas que han solicitado ERTE y que, por lo tanto, no van a trabajar pero ya no lo hacían antes. Los sindicatos, informa Rosa Estévez, esperan también una nueva cascada de expedientes temporales de regulación de empleo.

Carballo

Cristina Viu explica que en la Costa da Morte la vuelta al trabajo ha sido muy escalonada, sobre todo por la falta de concreción de qué trabajos se pueden realizar y cuáles no. Las auxiliares de la construcción son las que han tenido más dificultades, porque las reformas forman parte importante de su cartera de encargos y en este campo las limitaciones son muy grandes. Aunque este lunes es uno de los festivos de convenio para el sector de la construcción, se ha permutado, por lo que la mayor parte de las obras públicas se han reanudado.

Lugo

El permiso del Gobierno para la reapertura de buena parte de las empresas debido al coronavirus no provocó un cambio importante de actividad en Lugo. El sector de la construcción no empezó con fuerza debido a la nueva orden de que no se podía trabajar en edificios habitados. Por tanto, solo se ve alguna pequeña cuadrilla de trabajadores en los pocos edificios de nueva construcción que hay en la ciudad, o en solares donde realizan preparativos para alguna futura construcción. Todo el sector de la construcción a pequeña escala y de reformas no pudo trabajar en su gran mayoría debido a hacerlo en zonas habitadas. También fue muy tímido el retorno al trabajo en los polígonos industriales de Lugo porque, al menos a simple vista, en O Ceao o As Gándaras, el nivel de actividad palpable era poco más que en los días anteriores de la crisis del coronavirus en la ciudad, informa Miguel Cabana

Santiago

Los vehículos aparcados y verjas abiertas eran signos de la mayor actividad en el polígono del Tambre después de dos semanas con únicamente un 5 % de sus firmas con actividad. Este lunes, según explicó el presidente del colectivo de empresarios de este parque industrial compostelano, José Fernández Alborés, la actividad se recuperó entre el 70 y el 80 %. Reabrieron sus puertas para el trabajo, según indicó, la práctica totalidad de las firmas que estaban autorizadas a hacerlo. Eso sí, alguna ya lo descartó, como una del sector textil dedicada a la decoración, «porque para qué vamos a volver si no hay a quién vender» y están inmersos en un ERTE. Por los mismos motivos, la principal factoría del área de Santiago, el grupo maderero Finsa, no ha retomado todavía la actividad, al contrario que el aluminero Cortizo, que ya lo hizo el pasado viernes y continuó este lunes, pese a ser festivo local en Padrón. Por su parte, Televés mantiene el trabajo con normalidad, al estar incluida entre los sectores esenciales.

Desde diferentes firmas aludían a la «normalidad» en este regreso, eso sí, extremando en todo caso las medidas con mascarillas, guantes y geles desinfectantes, que son los compañeros inseparables de trabajo. De todas formas, el desánimo era patente en algunos ámbitos pese a poder reabrir, «son las doce de la mañana y únicamente tuvimos un cliente», se lamentaban desde una empresa de cincado.

En cuanto a las constructoras, el trabajo se reactivó en Santiago a medias, tanto en la obra pública como en la edificación privada, ya que algunas empresas no lo hicieron acogiéndose al día no laborable por convenio del sector. Así, entre las principales obras de la Xunta en Santiago, se reiniciará este martes la construcción de la nueva estación de autobuses, pero sí lo hicieron ya las de mejora de las entradas del Camino de Santiago en San Lázaro y la zona del Tambre. Las empresas que realizan distintas obras de rehabilitación en la ciudad expresaron su malestar y su confusión ante las limitaciones para trabajar en edificios compartidos, informa Ignacio Carballo.

Ourense

Miguel Ascón explica que el festivo de este lunes acordado en el convenio provincial del sector de la construcción demoró la vuelta a la actividad en la mayor parte de las obras que se estaban ejecutando en la provincia. Sí se han retomado las del enlace del polígono de San Cibrao a la autovía A-52, pero otras, como la de la estación intermodal, deberán esperar al martes. Tampoco la actividad en los parques empresariales se ha recuperado por completo. Las industrias auxiliares de la automoción siguen, por ejemplo, paradas. De igual modo, las canteras y naves de pizarra siguen paralizadas salvo las de una empresa, al considerar el resto que no es posible cumplir con las medidas de seguridad para evitar contagios.

A Coruña

La construcción comenzó a medio gas en el ámbito de A Coruña, avanza Elena Silveira. La obra pública recupera poco a poco su ritmo y los proyectos en el ámbito privado lo hacen teniendo en cuenta que el lunes fue festivo por convenio para muchos gremios del sector. En todo caso, la mayor preocupación ahora es que el suministro de los materiales no ralentice más los tiempos y el avance de las obras. Los polígonos de A Grela y de Pocomaco también estaban este lunes como «un sábado por la tarde». «Desangelados», según algunos empresarios, o «con poco movimiento», según otros. De hecho, los gerentes de ambos indicaban que el hecho de que muchas empresas estén de nuevo abiertas no significa que tengan actividad ya que los pedidos y encargos son casi inexistentes.

Información elaborada por F. Fernández, A. Lorenzo, C. Cortés, B. Couce, R. Estévez, C. Viu, M. Cabana, I. Carballo, M. Ascón y E. Silveira 

La industria no esencial ya no tiene que parar del todo, pero casi

F. Fernández

Galicia denuncia «agravio territorial» porque Asturias cuenta con un listado de empresas salvadas

La ministra de Economía, Nadia Calviño, reconoce que «la industria electrointensiva no se puede parar». Y no tendrá que hacerlo, al menos, no del todo. Porque el Gobierno permite a estas industrias, que cuentan con hornos de fundición que no pueden apagarse del todo sin que sufran daños cuando se vuelvan a rearrancar, que sigan funcionando, aunque bajo mínimos, lo suficiente para que los equipos no se dañen. Calviño apeló al artículo cuatro del real decreto que extiende las medidas de confinamiento a las actividades económicas no esenciales. Dice así: las empresas que deban aplicar el permiso retribuido recuperable regulado en este artículo podrán, en caso de ser necesario, establecer el número mínimo de plantilla o los turnos de trabajo estrictamente imprescindibles con el fin de mantener la actividad indispensable. Esta actividad y este mínimo de plantilla o turnos tendrá como referencia la mantenida en un fin de semana ordinario o en festivos.

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