El textil gallego logra una capacidad de confección de 50.000 mascarillas al día

Lonia cose miles de batas para hospitales gallegos y Adolfo Domínguez y Bimba y Lola distribuyen equipos protectores


Vigo / La Voz

Es la hora de la solidaridad y la industria gallega ha estado rápida demostrando su compromiso con donaciones impagables de material de protección contra el coronavirus, pero también tomando la iniciativa para empezar a fabricarlo en tiempo récord.

El sector textil y de la moda, con Inditex al frente, ha sido de los primeros en movilizarse. El grupo dueño de Zara, a través de su fundación, ha repartido ya más de 35 millones de unidades de protección sanitaria adquiridas fuera de España. Pero el material que demanda a gran volumen esta situación de emergencia sanitaria también se puede producir en Galicia, y las pymes del textil ya lo están comenzando a hacer coordinándose a través de Cointega, el clúster gallego del sector, y bajo los criterios del Ministerio de Sanidad y de la Consellería de Economía.

«Ya estamos trabajando con las instituciones y con otros sectores para producir mascarillas de tipo quirúrgico, con iniciativas que van desde el acondicionamiento de instalaciones para cumplir los requisitos legales que requieren estos productos hasta la fabricación de un prototipo de máquina que automatiza todo el proceso», explica Alberto Rocha, secretario general de Cointega, que cifra la capacidad de producción de mascarillas del textil gallego en más de 50.000 unidades al día.

Todas las empresas del sector, grandes y pequeñas, están paradas y con las colecciones de primavera-verano guardadas en los almacenes, pero las ganas de ayudar hacen que las máquinas de coser echen humo. La Martinica by María Sobrino, Creaciones Dona, Carmen Vázquez Industria Textil, Confecciones Hortensia, Lolittos, Kauli o Cintugal fueron de las primeras que se pusieron manos a la obra en la confección de mascarillas, guantes o gorros sanitarios. Y la ola de solidaridad es imparable.

Coordinados con el Sergas

En plena coordinación con el Gobierno, Sociedad Textil Lonia, el grupo que lidera Jesús Domínguez, lleva semanas confeccionando en sus talleres de Ourense equipos de protección para los hospitales gallegos, a donde ha enviado ya miles de batas, fabricadas de forma concertada con el Sergas, que facilita los materiales y las instrucciones.

También el grupo Adolfo Domínguez se ha volcado en la donación, con la entrega de 32.500 equipos de protección; además del envío de tejido y gomas a talleres textiles para la confección de trajes y mascarillas. Paralelamente, participa en un proyecto que transformará 10.000 perchas en sujeciones para pantallas protectoras.

Bimba y Lola, la empresa más joven del clan Domínguez, liderada por las hermanas María y Uxía Domínguez, también está participando de forma activa mediante donaciones. El grupo de moda no tiene talleres en Galicia, pero sí una amplia red de proveedores textiles en China con gran capacidad de confección. Al igual que la mayor parte de las empresas del sector, ha puesto su capacidad productiva a disposición de la Xunta.

De la solidaridad a la oportunidad: el complemento antivirus al rescate del sufrido negocio de la moda

Fashion Week de París, 24 de febrero. La modelo internacional Bella Hadid aparece en escena con la cara cubierta con una mascarilla. Apenas mes y medio después, los gobiernos se plantean ya instaurar su uso obligatorio para frenar el avance de la pandemia. ¿Y si esta crisis sanitaria acabara incorporando este elemento al vestuario habitual? ¿Se convertirán las mascarillas en un accesorio de moda, como lo hicieron antes otros elementos sanitarios, como las gafas? El sector del lujo ya está en ello. El director creativo de Off-White y Louis Vuitton, Virgil Abloh, es el autor de uno de los diseños más demandados entre las celebrities, que se puede adquirir por un precio que no llega a los 100 euros. Fendi también se ha puesto manos a la obra y ha lanzado sus propios modelos de mascarillas de lujo por unos 200 euros y tiene varias de tela con el monograma de la marca en terciopelo negro.

Fuentes del sector consideran que, al margen del segmento del lujo, los mejor posicionados para capitalizar esta tendencia en una primera fase son los operadores de moda deportiva y urbana, que están ya especializados en prendas con un componente funcional y han comenzado a incorporarlas a su oferta.

¿Qué opina el textil gallego al respecto? La idea está en su cabeza, porque a nadie se le escapa que la protección, obligada o no, va a ser una constante a partir de ahora entre una población mucho más sensibilizada. Y puestos a cubrirse, ¿por qué no hacerlo de una forma personalizada, huyendo de los estereotipos sanitarios?

Existe la capacidad productiva y este nuevo complemento podría ayudar al golpeado sector de la moda a tirar un poco más de unas ventas actualmente paralizadas. «No es nada descabellado pensar en empezar a vender las mascarillas en las tiendas de ropa, aportando además de la funcionalidad otras prestaciones como el diseño y la confortabilidad», dicen.

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