El Gobierno levantará la hibernación de la economía sin haber realizado test masivos a los trabajadores

Miles de empleados volverán a sus puestos esta semana sin que se haya realizado una campaña para detectar posibles positivos


Las vacaciones de Semana Santa más atípicas de los últimos años llegarán a su fin a finales de esta semana y, con ellas, la hibernación de la economía que el Gobierno decretó el pasado 30 de 30 de marzo. De esta forma, miles de trabajadores de los sectores considerados no esenciales volverán a sus puestos de trabajo este jueves 9 de abril (algunos no lo harán hasta el lunes). En tan solo 24 horas, miles de personas volverán a ocupar calles y transporte público. Y lo harán sin ningún tipo de prevención.

Y es que, aunque el Ejecutivo de Pedro Sánchez lleva varias semanas repitiendo que el fin del confinamiento se hará de forma paulatina a partir del fin del estado de alarma, poco o nada harán para evitar los riesgos que traerá consigo la salida a la calle de todos los empleados de sectores como la industria o la construcción. 

Los empleados volverán a compartir espacios y material con sus compañeros. Y lo harán sin saber si algunos de ellos son portadores del coronavirus. Porque no se prevé que el Gobierno distribuya entre las empresas lotes de los manidos test rápidos que permitan controlar qué trabajadores son positivos.

Una de las primeras en admitir la imposibilidad de escanear el estado de salud del tejido productivo patrio fue la consejera valenciana de Sanidad, Ana Barceló. Durante su comparecencia diaria ante los medios de comunicación, aseguró que el millón de test rápidos que estos días ha distribuido el Ministerio de Sanidad entre las comunidades autónomas no serán suficientes para poder analizar cómo están los trabajadores que se incorporarán el lunes al trabajo, después de los diez días que ha durado el sistema de permiso retribuido con horas recuperables que aprobó el Gobierno. De hecho, los test rápidos tendrán un destino muy diferente a este. Las comunidades destinarán estas pruebas a colectivos prioritarios: el personal sanitario que trabaja en hospitales y residencias de mayores, a los familiares y allegados de contagiados y a los cuerpos y fuerzas de seguridad. 

Todo apunta a que el Gobierno no se plantea, por ahora, esa posibilidad. Eso es, al menos, lo que se entiende de las declaraciones que este miércoles realizó la ministra de Industria, Reyes Maroto. Durante su comparecencia de prensa de este miércoles, Maroto  aseguró que el regreso a la actividad que tendrá lugar el próximo 9 de abril se hará con los mismos protocolos que se tenían decretados antes de la hibernación de la economía. O lo que es lo mismo, el Ejecutivo de Sánchez no se plantea facilitar a las empresas las pruebas que permitan determinar cómo se encuentran los trabajadores. Sobre el uso obligatorio de mascarillas, tampoco hay ningún nuevo detalle. Mientras el mercado no sea capaz de asistir la gran demanda que está habiendo de este producto, el Gobierno no se plantea sacar adelante ninguna medida de este tipo. 

El propio ministro de Sanidad, Salvador Illa, admitía este miércoles que los objetivos que se han marcado de test diarios está todavía lejos de cumplirse. Illa aseguraba que su cartera se había marcado como objetivo realizar 50.000 test PCR al día, frente a los 15.000 o 20.000 que se están haciendo actualmente. Eso sí, admitía que actualmente existen varios «cuellos de botella» para lograr alcanzarlo. «Pensamos que hay que hacer el máximo número de test posibles y, de hecho, queremos llegar a los 50.000 PCR diarios, pero hay 'cuellos de botella', como por ejemplo los kits de extracción, que hay que solventarlos», detalló.

Habrá que esperar para ver si las cosas cambian a partir del 26 de abril (fecha que, por ahora, se ha marcado el Gobierno para iniciar la tan ansiada vuelta a la normalidad). El Ejecutivo ya ha advertido que el fin del confinamiento será paulatino y que ya está inmerso en el estudio de todas las posibilidades para evitar que ese regreso a la normalidad no suponga una escalada de la tan temida curva. Sobre la mesa tienen casos como el de Corea del Sur, donde el uso masivo de test permitió acotar la enfermedad con una rapidez y eficacia realmente interesantes.  

Reyes Maroto: «Si algo hemos aprendido de esta crisis es que la deslocalización de industrias esenciales es un problema»

S. C.

La ministra de Industria asegura que están trabajando para la implantación de empresas dedicadas a la fabricación de material sanitario en España y que ya están preparando una reserva de este tipo de productos de cara al futuro

Lo ha reconocido el Gobierno. La deslocalización de industrias esenciales ha sido un auténtico quebradero de cabeza. Conseguir material sanitario de primera necesidad en una crisis de carácter mundial está siendo toda una odisea. Y esto debe cambiar. Tal y como explicó en la rueda de prensa de este miércoles la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, el objetivo del Ejecutivo es conseguir que exista un tejido industrial dedicado a esta actividad dentro de nuestras fronteras: «Si algo hemos podido aprender de esta crisis es que la deslocalización de industrias esenciales ha sido un problema por la falta de desabastecimiento», sentenció Maroto para, acto seguido, añadir: «Tenemos que tener una mayor presencia de esta industria en nuestro país».

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