El virus destruye tanto empleo en quince días como el crac del 2008 en cinco meses

La crisis se ceba con los temporales, que suponen dos tercios de los 900.000 despedidos


Redacción / La Voz

La COVID-19 ha infectado también el mercado laboral, y lo ha hecho con una virulencia desconocida hasta ahora. Solo en las dos semanas iniciales del confinamiento, la economía española destruyó casi 900.000 puestos de trabajo. La caída fue abrupta, ya que en los primeros once días del mes, antes de que cerrasen los colegios y se decretase el estado de alarma, el empleo seguía creciendo a buen ritmo, con casi 65.000 nuevos cotizantes respecto al cierre de febrero. Estas son las claves de la evolución del mercado de trabajo en medio de la crisis sanitaria.

DOS SEMANAS NEGRAS

SE PIERDE TODO EL EMPLEO CREADO EN LOS ÚLTIMOS DOS AÑOS

Descontados los puestos creados en las dos primeras semanas, marzo cerró con una pérdida neta de 833.979 afiliados a la Seguridad Social. Se dice adiós así a todo lo avanzado en los últimos dos años, ya que el total de trabajadores en alta laboral cae por debajo de los 18,45 millones. Hay que remontarse a febrero del 2018 para encontrar una cifra más baja. Y es que en la serie histórica, que comienza en 1985, no hay un mes con unos datos más calamitosos.

El que más se le acerca es aquel nefasto diciembre del 2008 cuando, en el inicio de la crisis financiera, se destruyeron algo más de 350.000 puestos de trabajo, medio millón menos que en las dos últimas semanas. Si en aquel entonces se perdieron uno de cada cincuenta empleos que había en España, en marzo se expulsó del mercado de trabajo a casi uno de cada veinte trabajadores.

Precisamente a la comparativa entre esta crisis y la anterior gran recesión recurrió ayer el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, para intentar contextualizar lo extraordinario de la situación. Y lo hizo destacando que esos 900.000 empleos perdidos en los últimos 14 días laborables de marzo equivalen a los puestos de trabajo que se esfumaron en los cinco primeros meses que siguieron a la caída de Lehman Brothers, cuando entre octubre del 2008 y febrero del 2009 (101 días laborables) se perdieron 901.387 afiliados.

DESPIDOS PREVENTIVOS

LOS ERTE DETUVIERON LA HEMORRAGIA DEL PRIMER DÍA DE CONFINAMIENTO

Lo que muestra la evolución temporal de la crisis es que el pico de los despidos se produjo el lunes 16, el primer día laborable del confinamiento, fecha en la que las empresas dieron el finiquito a casi 179.000 empleados. Cuando al día siguiente el Gobierno anuncia la flexibilización de los ERTE y la exoneración de cuotas a las empresas que se hayan visto forzadas a dejar de operar, la cifra se rebaja a menos de la mitad y se va reduciendo progresivamente hasta que, a principios de esta semana, se produce una nueva subida. Alza que Escrivá atribuye al efecto de todos los últimos días de mes (cuando terminan muchos contratos temporales), pero en el que también podría haber influido, como deslizó la patronal, el endurecimiento de las medidas de confinamiento y la paralización de los sectores declarados no esenciales.

LAS PRIMERAS VÍCTIMAS

DOS TERCIOS DEL EMPLEO PERDIDO ES TEMPORAL

Si los mayores y las personas con defensas bajas son las más expuestas al virus, en lo laboral los primeros paganos de esta crisis han sido los trabajadores temporales. El mes pasado se mandó a casa a 613.250 eventuales, lo que supone la extinción de uno de cada siete contratos con fecha de caducidad. Un plus de resistencia muestran de momento los indefinidos, aunque ya se han producido más de 220.000 despidos en este colectivo.

El golpe a los temporales se explica al analizar los sectores que más plantilla han recortado estos días. A la cabeza, la hostelería, cerrada por decreto, y en la que se han perdido más de 180.000 empleos, y la construcción, con casi 157.000. La sanidad, que incorporó a más de 7.000 trabajadores para atender a los enfermos, es una de las pocas ramas de actividad que consiguen mantener la ocupación o incluso incrementarla.

La tipología de los sectores afectados explica también que entre las primeras víctimas laborales de esta crisis los hombres sean mayoría: más de 532.000 despedidos, frente a algo más de 366.000 mujeres.

EL PARO

LOS AFECTADOS POR ERTE NO CUENTAN PORQUE NO HAN PERDIDO EL EMPLEO

Hay que tener en cuenta que entre los cotizantes se cuentan también los 258.645 afectados por un ERTE que la Seguridad Social tenía contabilizados a finales de marzo. Según la ministra de Trabajo, son ya 620.000 los empleados incluidos en un expediente de regulación temporal de empleo (se han presentado hasta ahora unos 250.000, pero la mayoría aún están tramitándose) a los que ya se les ha reconocido la prestación por desempleo. Sin embargo, la cifra oficial del paro aumentó en 302.000 personas el mes pasado (una subida también récord). ¿Por qué? Porque los afectados por un ERTE no cuentan como parados porque no lo son. Su contrato no se ha extinguido, simplemente está en suspenso y se reanudará cuando pase el estado de alarma, y lo hará con una garantía de empleo de seis meses.

EN GALICIA

EL GOLPE ES ALGO MÁS MODERADO, PERO SE PERDIERON 36.000 COTIZANTES

El impacto del coronavirus ha sido desigual por comunidades. Andalucía, una de las menos golpeadas por la enfermedad, es la que más sufre en el terreno laboral, con la destrucción de uno de cada quince empleos. En Galicia la afiliación cayó en 36.000 personas y se pierde la barrera del millón de cotizantes (el total queda ahora en 980.069). El paro, en cambio, aumenta en 8.252 personas.

Medio millón de autónomos ya han pedido la ayuda por cese de actividad

«Son datos espectaculares, sin precedentes, pero responden a una situación excepcional», argumentaba ayer el ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, que pese a reconocer la dureza de las cifras insistía en poner el acento en la «naturaleza temporal» de esta crisis, lo que le hace confiar en que «la restauración de la actividad económica sea plena».

Aunque se aventuró a concluir que «el grueso de la destrucción de empleo se ha producido en el mes de marzo», a lo que no se atrevió fue a dar plazos para la recuperación: «Lo que estamos intentando hacer es garantizar las rentas de los afectados para que, junto a las medidas para sostener a las empresas, nos permitan una recuperación intensa».

Entre esas actuaciones para garantizar los ingresos, se refirió a los autónomos, de los que dijo que medio millón han solicitado ya la prestación extraordinaria por cese de actividad o caída de ingresos, y las bajas por incapacidad temporal a personas en cuarentena o infectadas. Se han tramitado 275.000, entre ellas 65.000 para portadores del virus.

Escrivá, rememorando sus tiempos al frente de la AIReF, la autoridad que fiscaliza las cuentas públicas, admitió que el impacto en términos de déficit de las medidas adoptadas será «significativo». Y, preguntado por cómo se va a garantizar el pago de las pensiones ante este incremento del gasto público, dijo que habrá que recurrir a la emisión de deuda, «como van a hacer todos los países de nuestro entorno».

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