Doscientos autónomos buscan un mentor

Crónica económica


La voz

Ni investigadores, ni economistas, ni científicos, ni empresarios, ni sindicatos, ni los partidos políticos, ni siquiera usted ni yo dudan de que la virulencia del coronavirus va a arrasar con la economía española, todavía muy endeble tras la crisis del 2007 que, dicho sea de paso, tiene en común con el virus letal que nos atormenta en estos momentos que nadie los vio venir. O mejor dicho, nadie de los que tenían que haberlos visto venir estaban en sus sitios atentos a dos situaciones que nos asolaron.

En medio de este panorama tan descorazonador se ha lanzado el primer programa de mentoring para autónomos que se realiza en Galicia, poniendo foco en la consolidación y el crecimiento de sus negocios. Lo impulsa la Xunta de la mano de la Fundación Ronsel. En este proyecto, al que cualquier persona autónoma con domicilio fiscal en Galicia podrá apuntarse, tienen preferencia los profesionales que presenten una antigüedad en su negocio superior a los 42 meses. El número de plazas se adjudicarán por orden de inscripción (en la oficina virtual do autónomo http://oficinadoautonomo.gal/es) y el plazo de inscripción está abierto hasta el 30 de abril.

 Pero ¿qué es el mentoring? Luis García, director de la fundación, explica que se trata de una estrategia basada en la creación de una relación personal, de confianza, en la que un profesional con experiencia, -mentor o mentora- acompaña a una persona menos experimentada con el objetivo de traspasar su saber hacer y que la persona mentorizada (omentee) utilice ese conocimiento para su evolución profesional.

El programa que se pone en marcha en Galicia utiliza la metodología Mentoring de Youth Business Spain (YBS), con procedimientos específicos: la formación de mentores como de emprendedores tiene que estar acreditada, hay un proceso de emparejamiento o matching en el que se priorizan las características personales a las técnicas y un período de trabajo de un año. «Es un estilo de mentoring no directivo, que invita a la exploración de opciones alternativas, en el que es clave que la decisión final siempre sea tomada por la persona mentorizada», explica García Deber.

Las personas que actúan como mentoras aplican diferentes roles de intervención: acompañante, explorador, indagador, impulsor, contacto, modelo de comportamiento o motivador. El clima de confianza, la empatía y la comunicación apreciativa se aplican para alcanzar el compromiso de la persona mentorizada, centrando el trabajo en el espacio de negocio, pero también en el espacio personal (desarrollo de competencias). Las características que deben de tener las personas interesadas en esta iniciativa pasan por la continua capacidad de adaptación a las tendencias del mercado, dando una respuesta rápida a qué y cómo se demanda. «Esto -subraya el experto- tiene que hacerse con iniciativa, no esperar sino evolucionar de forma constante y aplicar las herramientas de innovación que tenga a su alcance, teniendo en cuenta el entorno en el que desarrolla su actividad». Recuerda también que la figura del profesional autónomo más común es la de un único profesional, «por eso debe de buscar alianzas que le permitan incrementar el valor de lo que ofrece y los mercados en los que lo hace. Sus habilidades comerciales serán determinantes, al igual que conocimientos de planificación y gestión».

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