Estos son los negocios al pie del cañón en estado de alarma

Salvo tiendas y súper, buena parte de los servicios minoristas disponibles requieren cita previa para disponer de ellos


La Voz

No salir de casa. Salvo para lo imprescindible. Todo para contener la expansión del coronavirus. El real decreto del 14 de marzo que instauró el estado de alarma en el país ordenó, en general, el cierre de los establecimientos minoristas, aunque preservó la actividad en algunos negocios que prestan servicios a la ciudadanía que el Estado considera imprescindibles para suministrar productos y bienes de primera necesidad. Aunque, con el discurrir de los días bajo confinamiento, se han producido algunos cambios de criterio que, a buen seguro, habrán generado confusión sobre los negocios que físicamente pueden permanecer abiertos.

Lo están desde el minuto uno del estado de alarma las tiendas de alimentación (incluyen fruterías, carnicerías, pescaderías, panaderías y pastelerías); estancos, farmacias, gasolineras, ópticas, ortopedias, quioscos de prensa, negocios de tecnología y telecomunicaciones, de alimentos para animales de compañía, veterinarias, tintorerías y lavanderías. Bancos, aseguradoras, inmobiliarias, funerarias, abogados, notarios, gestorías, clínicas y consultas médicas y registros de la propiedad y mercantiles también atienden.

En ese listado inicial del real decreto estaban incluidas las peluquerías, aunque finalmente han quedado fuera de juego temporalmente y ni siquiera pueden dar servicio a domicilio (salvo casos de extrema necesidad) por el riesgo de contagio.

En cambio, a petición de la Xunta, se han incorporado recientemente al listado las ferreterías y los talleres de reparación de vehículos —estos pueden funcionar, sobre todo para atender a los profesionales del transporte, pero no abrir al público en general, según la última orden publicada hace unos días—. También atienden las floristerías.

Aunque el funcionamiento de los negocios que permanecen abiertos no es para nada normal. Así, a buena parte de ellos solo se puede acudir con cita previa para controlar el aforo y también porque el personal se está organizando para trabajar a turnos. Es el caso de las clínicas veterinarias, como la de Somaza Pérez de Ferrol. Además, las floristerías están en una especie de servicios mínimos y los clientes no pueden acudir a comprar un simple ramo de flores, sino que hay que realizar el encargo por teléfono y aguardar al reparto a domicilio. Las ferreterías pueden atender al público también, pero algunas lo hacen también con cita previa para evitar aglomeraciones de personas; y otras están centradas en atender a los autónomos, ante el desplome del negocio de particulares.

En los talleres de coches no hay apertura al público, pero sí pueden trabajar de puertas para dentro para atender urgencias. Aunque parece existir una cierta confusión dentro del sector sobre lo que pueden y no pueden hacer, y es que el Gobierno no ordena el cierre de estos negocios, pero para muchos como si lo hiciera porque solo pueden atender emergencias, cuestión que queda casi a la libre interpretación de cada taller, explican fuentes del sector en Galicia. El resultado es el cierre de algunos de estos negocios, avanzan esas mismas fuentes.

El Centro de Coordinación Operativa de Galicia, por su parte, decidió hace unos días que las inspecciones técnicas de vehículos dejasen de funcionar durante el estado de alarma, así como las consultas de podólogos y logopedas, atendiendo a una petición de los respectivos colegios profesionales.

En las tiendas, mejor cobrar con tarjeta y adiós a los besos y abrazos

f. f.

El Ministerio de Industria publica una guía de buenas prácticas para el comercio abierto: aconseja no fichar con huella dactilar y hacer turnos de trabajo rotatorios

El país parece haber quedado suspendido en el tiempo. La entrada en vigor, el lunes pasado, del estado de alarma, ha vaciado ciudades y aldeas. Pero la vida sigue en las tiendas de comestibles y supermercados, de los escasos negocios que pueden abrir en esta situación de excepcionalidad. Para ellos, el Ministerio de Industria ha sacado una guía de buenas prácticas, en la que recopila las medidas que deben tomar los empleados en su puesto de trabajo y también en su relación con los clientes para combatir el virus. La circular hace hincapié capítulo tras capítulo en la higiene extrema, que rige también para el resto de los ciudadanos. Pero en las tiendas, aún más, si cabe. Amén de lavarse las manos a conciencia y con más frecuencia que nunca, estornudar y toser hacia el codo y mantener una distancia de seguridad con otras personas, el Gobierno recomienda limpieza y desinfección de los puestos de trabajo en cada cambio de turno, y los uniformes, cada día a la lavadora, a una temperatura de entre 60 y 90 grados.

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