Tras un ERTE, las empresas no podrán despedir en 6 meses

A. Balseiro / G. Lemos REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Miguel Souto

El Gobierno blinda por ley que las firmas que se acojan a las ayudas por el virus mantengan después el empleo

19 mar 2020 . Actualizado a las 18:28 h.

El presidente del Gobierno apeló el martes a la necesidad de hacer «una cadena de solidaridad» que permita al país salir antes y lo menos magullado posible económica y socialmente de esta crisis sanitaria. Al avanzar las líneas maestras de la última -hasta el momento- batería de medidas económicas y laborales, Pedro Sánchez hizo un llamamiento directo a la buena voluntad de las empresas. Sin embargo, para asegurarse de que efectivamente corresponderán al esfuerzo del Estado, el decreto publicado ayer en el BOE obliga a las compañías que se acojan a las medidas extraordinarias en materia laboral a mantener el volumen de empleo que tienen actualmente al menos durante los seis meses siguientes a la reanudación de la actividad. La letra pequeña de la norma aclara y matiza el alcance de las medidas:

1. Empleo

Salvaguardar los puestos de trabajo

Desde el Ministerio de Trabajo ayer se insistía en que el paquete de medidas aprobado tiene un objetivo claro, el de que no se despida a los trabajadores, ya sea un gran empresario, una pyme o un autónomo con uno o dos empleados.

Así, tras acogerse a la opción de la regulación temporal de empleo (ERTE), con sus ventajas aparejadas, están obligados, una vez superado el bache y recuperada la actividad, a mantener la plantilla previa durante un mínimo de seis meses. Lo que no detalla el texto es cuáles serán las consecuencias (reintegro de cotizaciones sociales exoneradas, por ejemplo) a las que se enfrentan quienes incumplan dicha salvaguarda.

2. Exención de cotizaciones

Solo será total para las empresas con menos de 50 empleados

Las empresas que apliquen un ERTE de fuerza mayor para intentar preservar el empleo se verán liberadas de pagar la cuota empresarial a la Seguridad Social por los trabajadores incluidos en el expediente. Pero lo que revela la letra pequeña del decreto es que esa exención solo será del 100 % para las pymes, es decir, para aquellas compañías con menos de 50 trabajadores.

A las que superen esta cifra, se les aplicará una rebaja del 75 % de la cotización, pero deberán seguir abonando el otro 25 % restante. En cualquier caso, para los trabajadores que se vean afectados por estos ERTE no habrá diferencia de trato. Será el SEPE (servicio público de empleo estatal) quien hará las veces de empresario y asumirá lo relativo a la prestación por desempleo, mientras que todos los trabajadores afectados cobrarán la prestación contributiva por desempleo y a todos se les considerará como cotizado, a efectos de la vida laboral, el período que permanezcan en el paro.

La aprobación de los ERTE de fuerza mayor tendrá carácter retroactivo a la entrada vigor del decreto de medidas que lo regula -que se activa hoy, tras publicarse ayer en el BOE-, de modo que todos los que se hayan presentado antes, pero su causa sea la crisis sanitaria, accederán a sus condiciones.

3. Autónomos

También pueden acogerse a los ERTE

Desde el departamento de Yolanda Díaz insistían ayer en recordar que no solo las empresas podían acogerse a los ERTE, que dicha fórmula también estaba pensada para preservar el empleo que generan los autónomos, por lo que los animaba a solicitarlo, en lugar de que, con sus negocios noqueados por el impacto del COVID-19, echen el cierre y despidan a sus empleados.

Por otra parte, uno de los grandes anuncios del Consejo de Ministros de este martes fue la aprobación de una prestación extraordinaria para los emprendedores que se vean obligados a cerrar por causa de la suspensión de actividades comerciales o que, manteniéndose en activo, sufran una reducción sustancial de su cifra de negocio. Pues bien, el decreto concreta que, para los que sigan operando, deberá acreditarse una pérdida del 75 % respecto al promedio de la facturación del semestre anterior.