El BCE reacciona y destina 750.000 millones contra el coronavirus

C. V. COLPISA / MADRID

ECONOMÍA

Christoph Soeder

Tras una reunión de urgencia, la entidad europea decide comprar deuda de países europeos afectados por la pandemia

19 mar 2020 . Actualizado a las 07:16 h.

No hay mejor manera de enmendar los errores que con los hechos. Eso acaba de hacer el Banco Central Europeo (BCE) este miércoles por la noche después de que Christine Lagarde, su presidenta, afirmara la semana pasada, en la rueda de prensa tras la reunión ordinaria de política monetaria, que la institución no está para cerrar los diferenciales de deuda, es decir, para aliviar las primas de riesgo.

En una reunión de emergencia de su consejo de gobierno vía teleconferencia, el BCE ha anunciado un programa temporal de compra de activos tanto públicos como privados para contrarrestar el peligro que representa el coronavirus para la economía. En total, el programa, bautizado como Pandemic Emergency Purchase Program (PEPP), o programa de compras de emergencia pandémica, estará dotado por 750.000 millones de euros. Y las compras se extenderán hasta finales de 2020.

Actualmente, el BCE adquiere 20.000 millones de euros mensuales en activos. Con la última inyección anunciada esta noche, este año se prevé que el Eurobanco realice una intervención en el mercado de deuda por valor de más de un billón de euros.

Precisamente, en los últimos días los mercados de renta fija han experimentado un fuerte aumento de las primas de riesgo en los títulos de la periferia. Y también un relevante incremento de las rentabilidades de los bonos, lo que anticipa un encarecimiento del coste de financiación de los Estados cuando se vayan produciendo nuevas emisiones para acometer refinanciaciones o para financiar gastos nuevos.

Más déficit y deuda

Los analistas sospechan que detrás de ese movimiento se encuentra la convicción de los mercados de que los planes fiscales de los Gobiernos para reducir los daños del coronavirus en la economía van a incrementar el déficit y la deuda. A ello se ha unido la necesidad que tienen los inversores de liquidez, lo que les ha llevado a deshacerse de muchos instrumentos de deuda.

El Banco Central Europeo se compromete a revisar los actuales programas de compra de activos que tiene en marcha para ampliarlos si fuera necesario, para que su acción sea proporcional a los riesgos que encara la economía.