Las horas extras no pagadas caen un 15 % tras la implantación del registro horario

El recorte en la extensión no remunerada de las jornadas equivale a 11.000 empleos


Los expertos no se atreven a dar por hecho que existe una relación causa efecto. O, por lo menos, de la intensidad que apuntan las estadísticas. Pero lo cierto es que las horas extras no remuneradas han caído con fuerza desde que entró en vigor, en mayo del año pasado, la obligación de registrar el horario de cada trabajador.

Al menos así lo apunta la última encuesta de población activa (EPA), que muestra un desplome de esas prolongaciones de jornada no retribuidas de más del 13 % en el segundo semestre del año. Si se acota el análisis al último trimestre, al que corresponden los datos del estudio, el descenso es incluso superior, del 15 %.

En concreto, los asalariados españoles hicieron, cada semana entre octubre y diciembre del pasado 2019, seis millones de horas más de las que tenían asignadas por contrato. De esa cifra, unas 3,48 millones (el 58 %, cuatro puntos más que en el cuarto trimestre del año anterior) fueron reflejadas en su nómina, por lo que la empresa cotizó por ellas y se las pagó al precio estipulado, mientras que las otras más de 2,5 millones de horas quedaron en negro.

Esta última cifra, sin embargo, supone una reducción de más de 440.000 respecto a las horas trabajadas de más y no abonadas a la semana en el mismo período del ejercicio anterior. Lo que, traducido a cifras más comprensibles, equivaldría a aflorar unos 11.000 nuevos puestos de trabajo a jornada completa.

Siempre, claro, que esa merma en las horas de más haya cristalizado en nuevos contratos y no sea producto de una menor carga de trabajo, por ejemplo por un aumento de las tareas robotizadas.

Los excesos de jornada que siguen sin pagarse equivaldrían a otros 63.000 puestos de trabajo pero, también siguiendo la misma lógica, no todos esos incumplimientos permitirían crear nuevos empleos, ya que en muchos casos atienden solo a picos puntuales en la producción que no tienen que ver con una resistencia de la empresa a aumentar su plantilla estructural.

Galicia, a contracorriente

En Galicia, a diferencia de la tendencia general en el resto de España, donde parecen estar surtiendo efecto los requerimientos del control, que obliga a llevar un registro de los fichajes de entrada y salida de cada trabajador, la tendencia es al contrario. Y es que en la comunidad, en vez de reducirse el número de horas extraordinarias, este aumenta.

En concreto, en el cuarto trimestre del año fueron 56.500 los asalariados gallegos que declararon haber extendido su jornada más allá de lo que les obligaba su contrato. Suponen cerca de un 6,4 % del volumen total de trabajadores por cuenta ajena y son casi 4.500 más que en los mismos meses del año anterior.

Por sectores, el mayor incremento de excesos de jornada se produjo en la industria, más de un 35 %, aunque por volumen total es en las empresas de servicios donde hay más empleados haciendo horas de más.

De acuerdo a los datos de la EPA (que no ofrece un detalle autonómico de cuántas de esas horas se retribuyen y cuáles se quedan sin compensación), más de la mitad de esos asalariados que exceden la jornada pactada lo hacen en menos de seis horas semanales, un grupo que creció casi un 50 % en el último año. Mientras, bajan los que hacen más de diez horas de más a la semana, que son casi 14.000 gallegos.

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