Acuérdese: las tarjetas «revolving» siguen siendo peligrosas


Redacción / La Voz

El Tribunal Supremo anuló hace unos días -justo antes de la crisis del coronavirus- un crédito concedido a través de una tarjeta revolving porque su tipo de interés se situaba en el 27 %, un precio calificado de usura por los jueces por estar muy por encima del de mercado, que se fija entre el 19 y el 20 %. ¿Por qué hablan de estos porcentajes? Porque son los tipos de interés que publica el Banco de España como el específico para las tarjetas revolving, un producto que parece ha sido pensado para personas que no tienen acceso a otras líneas de crédito mucho más económicas.

Lo cierto es que aún miles de consumidores están atrapados en las revolving, que según un estudio de la Asociación de Usuarios Financieros publicado en el último trimestre del 2019, el tipo medio de las 13 principales tarjetas era del 25 %, e incluso del 30 %, si lo que hacía el usuario era retirar el dinero en efectivo tanto en cajeros como en la cuenta corriente. En ese mismo trabajo se explica que una deuda tipo contraída por importe de 1.000 euros, amortizada con la cuota mínima que se exige para una de estas tarjetas, tarda en liquidarse seis años y diez meses con otros 1.000 euros pagados en concepto de intereses. Para acabar de entender la tela de araña en la que te envuelven estas tarjetas hay que saber que no se permite extinguir la deuda de una sola vez al mes siguiente.

Patricia Suárez, presidenta de Asufin, reconoce que, a partir de la sentencia del Supremo, habrá demandas por revolving con intereses del 20 % que se desestimarán por usura, pero habrá que insistir ante los tribunales en la falta de transparencia que existe para comprender un mecanismo tan complejo. «Es necesario defender -subraya Suárez- que la concesión del crédito debe hacerse de manera responsable para evitar el sobreendeudamiento de las familias, perjudicando a todo el sistema financiero. Ambos argumentos los acoge el Supremo en su sentencia en un obiter dicta (expresión latina que hace referencia a argumentos que corroboran la decisión principal, pero no tienen poder vinculante, ya que su naturaleza es complementaria), en el que se indica que la demandante, que llegó al alto tribunal, podría, al ser consumidora, haber reclamado por «control de incorporación y transparencia», y señalan los jueces hacia las entidades de crédito porque, según recoge el fallo, no pueden escudarse en el riesgo de impago del prestatario para encarecer los préstamos al consumo. «La concesión irresponsable de préstamos no puede ser objeto de protección jurídica, zanja nuestro más alto tribunal», subraya la presidenta de Asufin.

Con el panorama económico infectado por este coronavirus originario de China, los consumidores agobiados financieramente deben leer la letra pequeña de cualquier contrato de crédito, que pueden llevar reclamos para su comercialización como los de las revolving: «Esta tarjeta se emite e incluso renueva gratis, sin condiciones ni garantías, realizando un importe mínimo de compra y sobre todo, permitiendo poder pagar una cuota muy baja al mes. Además, tendrá usted una línea de crédito permanentemente abierta». Estos elementos configuran, según Suárez, un producto que facilita el sobreendeudamiento e impide el uso responsable del crédito si no se informa con transparencia al consumidor.. Por lo tanto, atención a lo que se firma.

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