Las bolsas se derrumban, presas del pánico

El Ibex paga el miedo al virus y a una guerra del crudo con la cuarta mayor caída de su historia


Lunes negro en las bolsas. Y en el mercado del crudo. En este último, en el que más.

El virus que mantiene en jaque al mundo se extiende como la pólvora. A la misma velocidad que el pánico entre los inversores. Los descensos más o menos profundos de los últimos días mutan en descalabros. Y no hay venda que tape la herida. Ni antes, ni después.

Pero, no es solo el miedo a las impredecibles consecuencias de la epidemia sobre la economía. Que las tendrá. Seguro. Sobre la mesa está ahora también el temor a una furibunda Arabia Saudí. Los reyes del petróleo han roto la baraja. Rusia no ha querido pasar por el aro que blandían sus hasta hace nada aliados para combatir el freno de la demanda de oro negro que traído la epidemia. No han querido los rusos, para contrariedad de los saudíes, reducir el bombeo para elevar los precios. La guerra, está servida. El país árabe elevará su producción y ofrecerá un considerable descuento en el precio del barril. Ese pulso hundió la cotización del oro negro hasta un 30 % a primera hora de la mañana, el mayor desplome en 30 años. Recuerdan los expertos que cada vez que Riad ha abierto el grifo, el crudo se ha desplomado: cayó un 66 % entre 1985 y 1986, y a finales de los años noventa bajó de los 10 dólares. Habrá que ver ahora cuál es la respuesta de Moscú al órdago saudí. Pero, de momento, los analistas ven el barril por debajo de los 20 dólares.

Augura la Agencia Internacional de la Energía que el coronavirus cercenará la demanda mundial de petróleo y que será la primera vez desde el 2009 que esto ocurre.

Ese pastel sobre la mesa del desayuno, y el miedo al coronavirus cebado por los acontecimientos del fin de semana, dejaban el terreno abonado en las bolsas para el derrumbe.

Las cosas ya estaban mal y fueron a peor. Tanto que no se recordaba una caída así desde el portazo británico a la Unión Europea. Y eso fue en junio del 2016.

En el caso del Ibex, el principal indicador de la Bolsa española, el varapalo superó a primera hora la barrera del
7 %. Que se dice pronto. Se estabilizó después en el entorno del 5 %. Y se agrandó otra vez, hasta superar el 9 %, tras el batacazo inicial de Wall Street. Con tanta fuerza golpearon las ventas al otro lado del Atlántico que hasta se paralizaron las operaciones. Durante 15 minutos. Como manda el manual cuando la caída de los índices supera el 7 %. También dice que hay que volver a parar las máquinas cuando el varapalo sobrepasa el 13 %. Otros 15 minutos. Y si llega a ser de más del 20 %, hasta el día siguiente. La segunda y tercera fase del plan antipánico de Nueva York no fueron necesarias.

En Europa, la jornada dejó también descalabros de los que hacen época. El Ibex retrocedió un 7,96 %. Tanto como su peor resultado desde el referendo del brexit (entonces bajó un 12,35 %), y la cuarta mayor caída de su historia, por detrás también de las sufridas el mismo día que cayó Lehman Brothers y el 22 de octubre del 2008, en pleno batacazo por la crisis financiera.

París se desplomó un 8,39 %; Fráncfort, un 7,89 %; y Londres, un 7,51 %. La peor parte se la llevó Italia, epicentro de la epidemia en Europa: su principal indicador se dejó casi un 10 %. Y toda esa debacle, con las petroleras y los bancos como principales damnificados por el vendaval de ventas.

Suben las primas del sur

La huida del dinero hacia valores refugio se dejó sentir también el mercado de deuda. Con el bono alemán y el estadounidense como los más beneficiados. Y cuando los títulos germanos brillan, los del sur, incluidos los españoles, deslucen. De ahí que las primas de riesgo se tensionen. La española sobrepasó los 114 puntos, aunque en ello tuvo también que ver un cambio en el bono a diez años que sirve de referencia para calcularla.

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