Noruega otorga un 9,7 a Navantia por el cuidado de sus buques

Pese a que el país apuntó al astillero en la crisis de la Helge Ingstad, la Armada reconoce su valía


Ferrol

El 8 de noviembre del 2018, la imagen de una fragata fabricada en Ferrol medio hundida en las gélidas aguas de un puerto noruego dio la vuelta al mundo. Pese a que el accidente de la Helge Ingstad, la tercera de la serie de cinco que salió de las instalaciones de la antigua Bazán, había sido provocado al colisionar con el petrolero TS Sola, las investigaciones abiertas en el país a raíz del siniestro llegaron a poner el foco en la empresa pública española, aunque posteriormente quedó claro que no había tenido responsabilidad alguna.

Más allá del ruido mediático suscitado en el país, la actividad de Navantia en Noruega, en donde se ocupa desde hace años de tareas de mantenimiento y de apoyo al ciclo de vida de los buques, continúa con la misma intensidad que siempre, y lo más importante, también con los resultados positivos cosechados hasta el momento. De ello acaba de dar cuenta la Armada nórdica, que en la encuesta de satisfacción con el trabajo realizado por la empresa que preside Susana de Sarriá, le ha otorgado un 9,7. Es el tercer año consecutivo que los astilleros españoles se llevan un sobresaliente de la Marina noruega, aunque precisamente ahora se ha llevado la nota más alta, por detrás del 9,3 y del 9,6 de los anteriores ejercicios.

La encuesta es un procedimiento de Navantia en el marco de su estrategia de calidad y mejora continua, y en concordancia con uno de los valores principales de los que hace gala la firma, que es la orientación al cliente. Las mayores valoraciones otorgadas por los militares nórdicos tienen relación con la satisfacción con los productos y servicios, el apoyo logístico y el cumplimiento de contrato y de plazos.

Pese a los posibles desencuentros que se originaron como consecuencia del accidente de la Helge Ingstad -el Gobierno nórdico llegó a indicar que existían fallos de diseño de los buques relativos a la estanqueidad, que podrían haber propiciado la inundación rápida del navío tras el choque- la realidad es que exaltos mandos de la Armada del país despejaron esta incógnita al centrar únicamente la responsabilidad de lo que había sucedido en la dotación de la fragata.

El informe dado a conocer a finales del pasado año por la Comisión de Investigación de Accidentes de Transporte de Noruega repartió la responsabilidad entre los mandos del buque militar y del petrolero, así como del centro de control del centro de tráfico marítimo de Fedje, en el fiordo de Hjelte, en donde se produjo el choque. 

Venta de chatarra

En total, la Armada del país destinó unos 80 millones de euros al reflotamiento de la Helge Ingstad, que permaneció cuatro meses bajo las aguas. Descartada la opción de reparar el navío, ya que el coste superaría el de fabricar uno nuevo, el Ministerio de Defensa ha decidido que será vendida como chatarra, según las últimas informaciones periodísticas publicadas en medios nórdicos. Mientras, Navantia no ha dejado de llevar a cabo obras en las otras cuatro unidades. De hecho, la Armada ya ha pedido varias ofertas para la modernización de los cuatro buques, de la clase Fridtjof Nansen, que fueron fabricadas en Ferrol en la primera década de este siglo.

Para atender a los requerimientos en el país, Navantia cuenta con una oficina en Bergen, y desplaza habitualmente a la ciudad -en donde tienen su base las fragatas- personal del astillero ferrolano para llevar a cabo a las tareas encomendadas. 

Sesenta empleados de Ferrol

Durante el pasado año, un equipo de sesenta personas permanecieron desde septiembre hasta noviembre, llevando a cabo el mantenimiento de la Roald Admunsen. No obstante, puntualmente también se desplazó personal a otro barco. La Armada nórdica y Noruega revalidan así dos décadas de relaciones, que han vuelto a las aguas mansas.

«Navantia no guarda relación con el accidente, el barco está muy bien construido»

Beatriz Couce

Stein Hauger mantiene sus vínculos con Ferrol

Stein Hauger está molesto con algunas informaciones periodísticas que ha leído en su país en las que se alude a que «si el barco hubiese sido fabricado en Noruega este accidente no se había producido». Por ello, este exagregado de la Defensa de Noruega en España insiste en que «Navantia no tiene ninguna relación ni responsabilidad con este accidente. El barco está muy bien construido y siempre funcionó muy bien. Es importante destacar que el accidente y los daños no son una consecuencia de la calidad del buque».

Hauger, que mantiene una estrecha relación con España entre otras cosas porque posee una casa en Callosa d’en Sarria (Alicante), tampoco ha roto sus vínculos con Ferrol, la ciudad que alumbró el programa de las fragatas Fridtjof Nansen, todas ellas bautizadas con nombres de célebres exploradores nórdicos. Así, sostiene que mantiene relaciones con varias personas que conoció en la urbe naval durante su estancia, «en particular con Felipe Correa, que fue mi profesor de español en el astillero, y con el que hablo al menos una vez al mes». También mantiene viva la amistad con Gustavo Pardo, que llegó a casarse con la secretaria de la delegación nórdica en la ciudad, tristemente fallecida recientemente.

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