La Reserva Federal, lista para «actuar» si el coronavirus infecta a la economía

Cristina Porteiro
C. porteiro REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

BRENDAN MCDERMID

La psicosis sanitaria provoca pérdidas de 75.000 millones de euros al Ibex 35 en su peor semana desde el 2010

29 feb 2020 . Actualizado a las 10:06 h.

«Usaremos nuestras herramientas y actuaremos según sea apropiado para apoyar la economía», aseguró ayer el presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Jerome Powell, tras asistir al descalabro de los principales parqués mundiales. Sus palabras sugieren de forma velada que podría haber una bajada de tipos de interés para evitar el estrangulamiento de la economía. Como ocurrió con el estallido de la crisis financiera del 2008, la institución se ha vuelto a adelantar a su socio trasatlántico, el Banco Central Europeo (BCE), al ser la primera en anunciar que saldrá en auxilio si las cosas se tuercen en el país. La actitud de Powell contrasta con la de su homóloga europea, Christine Lagarde, quien todavía no se ha pronunciado. Sí lo ha hecho el presidente del Bundesbank, Jens Weidman, quien se resiste a hablar de medidas expansivas a pesar del hundimiento de las bolsas.

Ayer volvieron a entraron en pánico ante la perspectiva de que el coronavirus acabe arrastrando a la economía global. La psicosis desatada por la propagación del patógeno y el recorte en las previsiones de crecimiento mundial para este año empujaron a los parqués por el precipicio. El miedo bursátil tiñó los índices de rojo e hizo caer al Ibex 35 un 2,92 %. La cifra pone el broche a una semana negra en la que el índice se ha dejado un 11,76 %, unas pérdidas de 75.000 millones de euros que no se veían desde la crisis financiera (2010). Y la sangría pudo ser peor porque los principales índices europeos y norteamericanos llegaron a caer más de un 4 %. El DAX alemán cayó un 3,86 %. Al otro lado del Atlántico, el Down Jones cerró con sudores fríos tras dejarse en el parqué un 2,10 %.

¿A dónde han huido los inversores? Muchos han buscado cobijo en los bonos alemanes, que hoy ofrecen la rentabilidad más baja de los últimos seis meses (-0,622 %). «Los inversores se están poniendo en lo peor y piensan que los gobiernos van a tener que tomar medidas de cuarentena. Esto va a repercutir negativamente en los resultados empresariales», explicó a EFE el analista de XTB, Joaquín Robles.

A tenor de las previsiones de los expertos, las cosas podrían ponerse peor en las próximas semanas, cuando se cuantifiquen los primeros daños. «Parece inevitable que la eurozona vaya a notar un impacto significativo», asegura el economista de Oxford Economics, Angel Talavera, quien augura que la industria y los servicios sufrirán un golpe «sustancial», mayor de lo esperado en un primer momento: «Los mercados, probablemnte, han sido demasiado complacientes de cara a los riesgos potenciales», sostiene.

Freno al crecimiento

Eso es lo que prevé el Fondo Monetario Internacional (FMI). Entidades como Bank of America ya dan por hecho que el PIB de España cederá dos décimas y se quedará en el 1,4 % este año. Peor destino correrá Italia. El país, hundido en una larga crisis estructural, entrará en recesión por culpa de las pérididas del turismo, la hostelería y las cuarentenas en oficinas y fábricas del norte del país. Su ejecutivo prevé suspender el pago de facturas de la luz, gas y basuras durante seis meses a los afectado, ha acordado moratorias en las hipotecas y ampliará el fondo de garantía para pymes. Las autoridades alemanas se preparan para lo que pueda venir: «El crecimiento económico podría ser algo más bajo», admitió Jens Weidman. El coronavirus llega en el peor momento posible para la locomotora europea, cuya industria automovilística está en caída libre. El banquero augura un «efecto dominó» en la UE si se produce una bajada de la demanda de bienes, si persisten los bloqueos en las cadena de suministro global o si cae de forma dramática el turismo. A pesar de los nubarrones, se resiste a apoyar más estímulos por parte del BCE.

En España, tanto el sector turístico como las aerolíneas empiezan a sacar la calculadora. Lo peor que les puede pasar es que la fiebre del coronavirus se alargue hasta la temporada alta. El presidente de Iberia, Luis Gallego, reconoció ayer que el negocio se verá afectado negativamente. Easy Jet ha cancelado vuelos y, al igual que Lufthansa, prevén recortar gastos ofreciendo vacaciones no remuneradas a su personal. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha pedido «mucho cuidado» con las medidas de restricción para frenar el coronavirus, que ya están generado problemas de suministro.

Temor a un posible contagio del coronavirus a la economía gallega

cristina porteiro

Miles de factorías cerradas a cal y canto en China, cancelaciones turísticas, caída del precio del petróleo, desplomes bursátiles, empresas multinacionales como Nike admitiendo que la cuarentena está pasando factura a sus negocios y aerolíneas internacionales anulando vuelos y ofreciendo compensaciones a los pasajeros. Es el escenario que deja tras de sí el estallido del coronavirus. Una epidemia que ha obligado al Gobierno chino a inyectar 156.000 millones de euros en los mercados, abaratar los préstamos, alargar las vacaciones del Año Nuevo, atrincherar a los ciudadanos de Wuhan y paralizar cualquier contacto con el exterior. El cierre de compuertas en medio de la vorágine ya está afectando a la cadena de producción y ventas globales. Oxford Economics calcula que las medidas de contención del germen se llevarán por delante el 0,25 % del PIB mundial y un 0,6 % del PIB chino este año. Solo es el principio: «Si se prolongan las restricciones podría tener repercusiones en el resto del mundo a lo largo de la cadena de suministro», asegura su experto, Ben May. ¿Es posible el contagio a la economía gallega? Sí, lo es.

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