«Podía asumir las pequeñas cuotas, lo que no sabía es que me estaba metiendo en un agujero»

Algunos afectados gallegos por las «revolving» han llegado a situaciones límite. Muchos tienen más de un crédito y otros dejan de pagar cuando ya han abonado miles de euros en intereses

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Por todo esto no deberías meterte en un préstamo «revolving» Ofrecen dinero rápido y fácil, pero son muchos los gallegos que se han quedado atrapados en este producto financiero

Redacción / La Voz

Jose cumplirá 49 años en dos semanas. «Va a ser el peor cumpleaños de mi vida». Este coruñés, que no quiere revelar su apellido, ha visto cómo su vida ha cambiado en apenas nueve años. Su primer tropiezo fue empresarial. Su pequeña compañía empezó a tener pérdidas. «Me equivoqué al pedir el primer crédito, pero me pareció un buen parche». Ese dinero lo consiguió contratando un préstamo «revolving» a través de una conocida empresa. Empezó poco a poco a disponer de capital hasta gastar un total de 20.000 euros. «Podía asumir cada mes la pequeña cuota. Lo que no sabía es que me estaba metiendo en un auténtico agujero». Y es que, con el préstamo en marcha, la situación de Jose no mejoró, llegando a hipotecar su vivienda, una casa libre de cargas. «He sentido durante mucho tiempo vergüenza. Lo que no sabía es que a tantas personas les había pasado algo similar». Y es que eso, la vergüenza, es uno de los argumentos que más repiten los afectados. «Con un préstamo 'revolving' y con la hipoteca, las cosas empeoraron: no conseguí salvar mi empresa». Jose liquidó su compañía y empezó a cubrir sus necesidades de dinero líquido con más contratos «revolving». «He llegado a tener siete préstamos». El más importante, el de 20.000 euros, está ya en manos de profesionales. «He devuelto ese dinero, pero es que ya he pagado 10.000 euros de intereses». Los intereses de sus «revolving» llegaron a pasar del 25% y, al abonar pequeñas cuotas, su deuda se iba multiplicando. Este afectado solo espera que los tribunales le den la razón. «He llevado a mi familia al límite y ni siquiera saben la realidad de nuestra situación», explica.

«He llevado a mi familia al límite y ni siquiera saben la realidad de nuestra situación»

Casos como este son habituales en los despachos de abogados. «Antes hacíamos reestructuración de las empresas. Ahora, de las personas», dice la abogada de Perseus y RC, Ana Reza. «Tenemos casos de hasta quince créditos. Y hablamos de gente con ingresos muy justos». Lo que más se encuentran es que las entidades están haciendo cesiones de deuda. Es decir, se las venden a otras entidades. «Le están haciendo reclamaciones a clientes desde empresas que ni conocen. Las cesiones no están bien notificadas. Requieren a los afectados a través del móvil o de un email», dice Reza. Manuela vivió esa experiencia. Había pagado miles de euros en intereses y llevó su caso a un profesional, que le recomendó dejar de pagar. Al poco tiempo su deuda pasó a otra empresa. «A mí nadie me ha informado y me están acosando. Me llaman varias veces al día diciéndome que, si no pago, van a venir a mi casa o a mi puesto de trabajo. No lo puedo soportar», sentencia.

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