Roberto Verino: «Tenía idealizada a la mujer francesa, pero la española le da cien vueltas»

El diseñador apuesta por ayudar y compartir la felicidad: «No me voy a llevar nada para el otro barrio»


redacción / la voz

La conciencia social invade su pensamiento. Roberto Verino reclama la defensa de todo aquello que «nos une» frente a lo que divide, aquellas acciones que permiten que las personas que le rodena sean felices y puedan permanecer en su tierra, en sus ciudades, en sus casas.

-¿Quién es Roberto Mariño?

-El que tienes delante [risas]. Soy una persona comprometida con un proyecto que me ha dado la vida. Me manifiesto feliz. No he encontrado nada que me haya generado tanta ilusión como hacer lo que hago. Se lo debo a las mujeres de mi familia. Mi abuela materna y mi madre han sido mis mejores referentes en la búsqueda de la calidad, del trabajo bien hecho, el cariño por las personas y el respeto.

-¿Cómo se llamaban?

-Mi madre Enma y mi abuela Aurora. [subraya que la madre de su padre, María, también era excepcional, pero la veía con menos asiduidad por la distancia]. Mamá Aurora era la que dirigía el contexto familiar. Estuvo casi 30 años viuda. Tenía ese poder de las mujeres de mandar sin que se note. Era tan joven de espíritu que aunque se murió a los 98 años parecía que tenía 20 desde el punto de vista del pensamiento. Se ilusionaba con mis proyectos. Los hacía suyos y me ayudaba a desarrollarlos pensando que los iba a poder ver ella también.

[Verino cuenta que sus padres eran agricultores, pero hacían lo que tocaba. Durante la guerra tuvieron una panadería. Explica que su madre fue capaz de sacar a siete hijos adelante. Que le murieron dos, uno de cinco años por culpa de una leucemia; y otro, de adulto, de un infarto. Le partieron el corazón. A ella y a su padre. «Los acabó»].

-Quiero dejar su legado: en esa búsqueda de las cosas bien hechas, el respeto por las personas, la amabilidad en la relación y el querer que la gente sea feliz. Si todos somos felices las cosas serán mucho más fáciles. Hay que evitar tantas diferencias sociales... Hay que buscar un entorno más asumible, y para ello es necesario el bien general.

-¡Es de una familia muy longeva!

-Sí, mi abuela vivió hasta los 98, y sus hermanos todos pasaron de los 90. Y disfrutando de una lucidez perfecta. Mi padre falleció con 93 y mi madre a punto de cumplir los 90.

-Usted tiene...

-Nací en Verín, el 3 de mayo de 1945. Estoy a punto de cumplir 75.

-Bien, ¿no?

-Genial. Me siento muy joven. Tengo el deseo, la ilusión y el convencimiento de que con mi genética, la que heredé de mi familia materna y paterna, querré estar trabajando hasta los 98. Después cogeré un año sabático para saber qué más puedo hacer; y luego, ya veremos.

-Y entonces su hija, será su sucesora.

-Sí, ya está muy involucrada. Ha pasado por todas las áreas de la empresa.

-Cuando le dijo a su padre que quería ser diseñador, ¿qué ocurrió?

-No, no le dije eso porque no lo sabía. Le expliqué que quería ir a París. Mi madre no me dejaba, y mi padre dijo que sí, que era una experiencia y que tendría que ayudarme. Tenía 18 años. Mis padres fueron muy luchadores, una pareja feliz y enamorada. Siempre bien dispuestos a apoyar. También encontré el apoyo familiar cuando vine a Verín a montar la empresa, porque yo quería montarla aquí. Quería hacer algo por las mujeres de esta tierra. Siempre estuve rodeado de mujeres. No puedo más que elogiaros.

-¿Cuál ha sido la mujer más guapa que ha tenido a su lado?

-Tengo una predisposición especial a hablar de mi abuela y de mi madre. Las considero las más guapas. Mi hija también lo es; y mi mujer actual. Pero yo la hermosura de las mujeres la entiendo como algo interior. Aunque el exterior influye de una manera muy importante. Por eso intento que lo que aporto a través de mi trabajo a una mujer sea mostrarla sencilla, que salga al exterior tal y como es: sencilla, con su interior a la vista y no escondido. El protagonismo que habéis tenido las mujeres desde la época de la democracia..., gracias a vosotras el país es hoy el que es. Las mujeres habéis sido las grandes protagonistas. Yo querría seguir formando parte de este privilegio.

-Pero los hombres también han trabajado en este cambio, ¿no?

-Los hombres somos mucho más cómodos en todos los aspectos. Las mujeres habéis revolucionado la sociedad. A la mujer francesa la tenía idealizada por el concepto de libertad que veía en ella, pero esto ya está muy pasado. La española le da cien vueltas a la francesa, y a cualquier mujer de cualquier país. Por su capacidad de enfrentarse a los problemas dándoles una respuesta debida. Su protagonismo es manifiesto, claro, rotundo.

-Leí en una entrevista suya que lo sueldos mileuristas condicionan a la sociedad, que son demasiado bajos.

-Ay, ya me gustaría darte una respuesta en ese sentido. Sin ninguna duda [son bajos], pero hay que tener en cuenta que las empresas no son onegés. El problema no es de los empresarios que son voluntariosos y quieren sacar adelante las empresas. Depende de muchas más cosas. Es una tristeza que las nuevas generaciones que estudian unas carreras muy duras y costosas, no encuentren trabajos adecuados al concluirlas. El problema debería resolverse contestando a la pregunta: ¿Cómo no somos capaces de hacer que este país tenga otra dinámica, otra forma de hacer, de aprovechar el talento de los jóvenes, de evitar su emigración? Uno de mis objetivos al levantar la compañía en Verín (eso fue una auténtica aberración desde el punto de vista económico, pero yo no mido las cosas desde el valor del dinero, sino desde...) [enlaza una frase con otra] Soy feliz contribuyendo a que todo el mundo lo pueda ser, y si yo consigo que la gente de aquí no se tenga que marchar de sus casas ni de su país, eso es suficiente. Yo no me voy a llevar nada para el otro barrio. Quiero disfrutarlo aquí. Pero ojo, no estoy de acuerdo con que el papá país lo tenga que resolver todo. Esa no es mi teoría. Hace falta ilusionar a la gente, darle las oportunidades y que demuestren de lo que son capaces. Tengo que reconocer que en Verín el esfuerzo hecho fue tremendo pero el retorno también fue muy gratificante porque la gente se entregó.

-¿Sigue la parte productiva de la empresa en Verín?

-Sí. Roberto Verino sigue en Verín. Aquí tenemos 50 personas trabajando.

-¿Y la producción en cercanía?

-En Portugal, Marruecos, Turquía; y algunas cosas que son del más alto nivel en Italia, y también en China. También en este país hay la máxima calidad. [Roberto Verino nos despide en donde nos recibió: en Bodegas Gargalo, en Monterrei, su otra pasión].

De lo que se produce para el «low cost» solo se utiliza un 20 %

De todos los diseños que ha realizado, hay uno muy especial: «Solo he hecho un traje de novia, el de mi hija. Creo que es el recuerdo más emocionante que puedo tener».

-¿El momento más horrible?

-Muchísimos. ¡Hemos estado afectados por tantas crisis! No hemos podido hacer más que pelearnos para salir de ellas fortalecidos. Te ayudan a dejar de cometer errores.

-¿Estuvo a punto de cerrar la empresa?

-Nooo. Estuvieron a punto de cerrármela las entidades financieras porque no querían conceder créditos. Nos pedían que devolviéramos todo el dinero de golpe. Era imposible. Aquello sí que hubiera sido un cierre obligado.

-Hay una línea de pensamiento sobre el consumo responsable.

-Lo vengo diciendo: nosotros hacemos productos de mucha calidad que se convierten en fondo de armario. Hago prendas que trascienden de las madres a las hijas y a las nietas. El bajo precio que ha significado esa posibilidad de comprar una camiseta nueva en lugar de lavarla ha creado un despilfarro grave. De lo que se produce para las tiendas de low cost solo se utiliza el 20 %. El otro 80 % se destruye. Es un ciclo perverso. En la vida hay que marcar los vértices del norte y el sur para no perder nunca el norte. Dibujando un cubo [le apasiona esta figura].

-¿Por qué un cubo?

-Es una prueba de lo que pienso. Se plasma en esta figura geométrica realizada con líneas rectas, que son las más sencillas que existen. Un cubo, lo pongas como lo pongas siempre lo verás igual, estable.

-Tienen directora ejecutiva [es parte del cambio y mayor profesionalización de la firma].

-Sí, desde hace un año. Dora Casal, que es de Ourense. Ella está protagonizando el cambio y es el máximo apoyo de mi hija Cristina, que toma cada vez más protagonismo.

-Hay un plan estratégico, de expansión internacional.

-Sí, el plan de expansión va bien. Lo explicaremos con detalle más adelante, pero queremos respetar los papeles.

-La idea era triplicar la facturación en cinco años.

-Sí, y que en el año 2020 tuviésemos veinte tiendas en México, objetivo que ya conseguimos el año pasado. Se van cumpliendo los planes, pero también me dijeron que no hablara de esas cosas. [Lo dice educadamente y entre risas. Dora Casal y él se reparten los papeles].

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