Patricia García: «Ese 'no gobierno' que hemos vivido nos supuso más de 200 despidos»

La presidenta institucional de Femxa calcula que este año su compañía formará a más de 69.000 personas en toda España


Redacción / la voz

Reconoce que estar quieta le resulta imposible y que saltar de un tema a otro le mantiene «en ese nivel de tensión positivo». Patricia García es fundadora y presidenta institucional de Femxa, una de las principales empresas de formación de España, y presidenta del Círculo de Empresarios de Galicia. Nació el 12 de julio de 1975, el año que murió Franco.

-¿Qué recuerdo tiene del dictador?

-Lo que escuché de él en mi familia. De niña tienes los impactos de los más allegados. Y yo vengo de una familia comunista. Imagínese los flashes que tengo de esa época. Luego uno se va haciendo mayor y te haces su propia composición de lugar. En una guerra no hay ni buenos ni malos, sino dos frentes que luchan por sobrevivir. Hay que entenderlo desde esa óptica. El pasado no se puede remover, tampoco abrir frentes ni juzgar. Solo hay que aprender. ¿Cuánta gente se fue a la guerra de manera obligada?

-¿Usted ahora es comunista?

-No, yo me considero apolítica. Mi ideología no es lo que venimos a conocer como de izquierda o derecha. Me considero moderada, con sentido común y práctica. Creo que soy integradora y dialogante.

-¿Qué piensa del pin parental?

-Con la educación no se puede jugar. Hay que educar a los niños en familia y en el colegio, pero con un único objetivo: que sean buenas personas y que puedan desarrollar una profesión en un mundo cada vez más competitivo. Necesitamos un modelo estable, basado en el conocimiento, porque las empresas compiten siendo innovadoras -no por precio-, y la creatividad, la capacidad de soñar, de innovar, solo la tienen las personas.

-¿La enseñanza es memorística?

-Creo que España está construyendo un buen modelo desde la base, pese a las limitaciones del plan de Bolonia. Hoy nos desarrollamos en proyectos integrados, sabemos trabajar en equipo. Nuestra formación profesional es notable. Quizá en el Bachillerato el modelo sí sea memorístico, porque está enfocado a superar la selectividad.

-¿Cree que los maestros se olvidaron de serlo?

-No. Creo que están limitados. Tienen que tener mucho cuidado en cómo se despliegan en el aula. Las familias debieran de ser sus cómplices. ¿Quién no recuerda a ese profesor que grabó en ti algo que recuerdas de por vida?

-¿Cuál fue el suyo?

-Un profesor de inglés. Y una directora que nos decía: lo importante es cómo venís vestidos, cómo estáis. El primer impacto es uno y una única vez. Tú te muestras en cómo estás. Este tipo de cuestiones generan madurez, y construyen personas.

-Son tres socios, José Álvarez Dafonte [su marido], José Rey y usted, que es presidenta institucional. Perdone, pero suena a un cargo un poco de florero.

-[Risas] El nombre lo es, pero no. Si te digo la verdad [dice en tono de cotilleo] me gustaría estarlo un poco más. Somos los tres muy diferentes y muy complementarios. Los tres, muy ejecutivos, con mucho carácter. Desempeño el cargo de presidenta institucional porque quizá soy la que de puertas para fuera me encanta hablar, relacionarme, impulsar proyectos. Desarrollamos varios que cuelgan de Dapacar y Dubalia: una ETT, cuatro de formación, una compañía que dinamiza el mercado para atraer alumnos y otras para que consuman nuestra formación. Tenemos una empresa de calidad y una editorial.

-Me dice que su grupo factura 20 millones y tiene 110 empleados. Pensé que eran más.

-Este año tenemos mucho volumen. Sí, llegamos a ser 447.

-¿Qué pasó?

-Que cambió el modelo. En el último año de Mariano Rajoy se modificó la legislación de toda la materia de formación para el empleo. La iban a llevar al Consejo de Ministros. Pero se retrasó un consejo, que al final no se celebró... quedó la ley validada, pero no se desarrollaron los reales decretos. Con lo cual, una ley del 2015 convivía con órdenes del 2008, reales decretos del 2009. Había incongruencias. Total, se paralizó la formación. Dejaron de salir convocatorias durante tres años y tuvimos que reducir plantilla. Con buenas cifras de negocio, nos vimos obligados a realizar un ERE. El comité, obviamente, no lo entendía, pero finalmente se dio cuenta de que era la mejor opción para garantizar la supervivencia de la empresa. Sobrevivimos porque teníamos mucho volumen y pudimos esperar a que saliesen nuevas licitaciones. Y porque también teníamos mercado empresarial. Nosotros el año pasado formamos a cerca de 36.000 alumnos, y este, a 69.000. En aquellos años de «no gobierno» hubo muchos problemas. A nosotros nos provocó más de 200 despidos directos.

-Cada vez que tenía que decirle a alguien que se quedaba sin trabajo...

-Era horrible. Lo normal es que las empresas tengan movilidad. Se puede despedir a alguien porque no haga bien su trabajo, porque no encaja en los valores de la compañía o porque se acaba un proyecto y no tiene continuidad. Estas situaciones tienen que verse normal, aun dentro de lo doloroso. Si alguien se quiere ir, también es positivo porque se enriquece. Pero cuando estás en un ERE salen recursos humanos de todo tipo.

-Ahora están en otro escenario.

-Sí, porque con estos años de Gobierno, el equipo técnico que había en el ministerio y en el servicio de empleo se mantuvo, y es muy bueno. Ya han salido dos reales decretos, dos órdenes ministeriales. Se han desbloqueado las convocatorias. Estamos a pleno rendimiento. Y se ha generado el efecto contrario, de tal manera que hay más dinero en esa bolsa que es finalista para la formación que cursos se pueden sacar al mercado. No habría capacidad de formar, no hay tanto alumnado.

-¿Imparten formación en el extranjero?

-En América Latina trabajamos con grandes compañías. Con Walmart, Volaris... con muchas y grandes empresas, que hacen formación muy a medida. En cualquier caso, todo nuestro equipo de producción y diseño de cursos lo tenemos en Vigo; aunque en Latinoamérica tenemos comerciales.

«La FP dual no es un modelo “low cost”, y es necesaria»

Patricia García revela la importancia que tiene Vigo en su vida personal y profesional.

-Sí, sí, la sede social está en esta ciudad, aunque nuestro mayor negocio está fuera. En Vigo tenemos centro de formación, con seis cursos de desempleados y poco más. Nuestro mayor volumen de negocio está por España adelante, porque disponemos de un importante volumen de educación on-line. La sede está en Vigo, los tutores están en Vigo, el call center está en Vigo y los socios somos los tres de Vigo. Y decidimos quedarnos aquí.

-Pero por Madrid hay que pasar, sí o sí.

-Sí, tenemos tres centros y trece aulas. Y es el lugar para hablar con las grandes empresas, es donde tenemos el mayor volumen de negocio.

-¿La FP dual no es un timo? Formar a alguien para que en una empresa le paguen dos duros...

-¿Se refiere a que es un modelo low cost? No lo creo. Hay formación dual por educación y por empleo. En la primera, en base a un ciclo de dos años, estableces la formación en el aula y en la empresa. No se trata de mano de obra de bajo coste: hay que valorar el esfuerzo que hace una empresa en asignar un tutor, acompañar a la persona que aún no tiene rendimiento, asignarle un puesto, darle los mismos medios que a un contratado... ¿Por qué le interesa a la empresa? Porque está invirtiendo tiempo y dinero en una persona que está desarrollando a su manera. La formación para el empleo tiene los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Del total del tiempo, hace el 75 % trabajo y el 25 % formación, que puede hacer en su casa o en la empresa. El trabajador cobra el 75 % del salario y la empresa se bonifica de los seguros sociales....

-Si hace el 75 % de las horas, ¿cree que en las empresas...?

-Es que tienen que respetarlas. Hay inspecciones, y como no estés cumpliendo te lo recalifican a indefinido. Hay muchas personas sin cualificación a las que si no les ofreces formación en un puesto de trabajo volverán a abandonar los estudios.

-¿Qué cualidades piden las empresas a la hora de contratar?

-Hemos relajado la parte más técnica por darle valor a la capacidad de aprender, de caer y levantarse, de ser resiliente y proactivo. Son esas competencias blandas... La formación es caduca. Lo normal es que los jóvenes vengan con dos carreras, grado, dos idiomas... Pero puede faltarles capacidad comunicativa, expresiva, que es fundamental en una compañía.

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