El Gobierno se contradice en sus posturas sobre la derogación de la reforma laboral

La rotundidad que mostró Yolanda Díaz el día de su toma de posición contrasta con el rechazo que ha mostrado en múltiples ocasiones la actual vicepresidenta económica, Nadia Calviño


Madrid / colpisa

Los mensajes que lanza el Gobierno sobre la derogación de la reforma laboral son contradictorios. Así, la rotundidad con la que el día de su toma de posición la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, abogó por «derogar la reforma laboral» contrasta con el rechazo que en múltiples ocasiones ha mostrado la actual vicepresidenta económica, Nadia Calviño. «No se trata de estar constantemente tejiendo y destejiendo reformas laborales», repitió ayer una vez más, en su estrategia de calmar los ánimos de empresarios, inversores y organismos internacionales, que advierten que sería perjudicial porque ha sido esencial en la recuperación económica; el último en hacerlo ha sido Standard & Poors, que avisó de que rebajaría el rating de España.

Quizá debido a esto la postura de Díaz se ha suavizado en estos últimos días y ha pasado del discurso de derogar toda la reforma laboral del 2012 a que se hará «en dos fases» y tratando de buscar un consenso dentro del diálogo social, algo que se antoja cuando menos difícil por la oposición mostrada por la CEOE. «Todas las legislaciones que abordemos van a ser con diálogo social», garantizó ayer en una entrevista en televisión. Es más, la diputada gallega incluso admitió durante la entrevista que «técnicamente» no pueden hacer «una ley en la que se derogue completamente la contrarreforma», siguiendo la línea de su homóloga en Hacienda, María Jesús Montero, quien también dijo recientemente que «nunca se puede derogar una reforma laboral en su totalidad», pese a que en el acuerdo pactado entre PSOE y Podemos lo llevan así y lo defendieron ambas formaciones durante la campaña electoral. «Hay aspectos que vamos a derogar técnica y políticamente y otros sobre los que vamos a legislar adecuándolos a los tiempos actuales», precisó Díaz.

En esta misma línea de moderación, la titular de Trabajo no quiso desvelar su posición «por prudencia» sobre si hay que volver al despido improcedente de 45 días por año trabajado (la norma del 2012 lo rebajó a 33 días) y que se negociará en el marco del diálogo social. Pero sí reconoció que eso «no es un no» y que lo que realmente hay que analizar son las causas por las que se puede despedir.

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