Barreras pide tiempo a las auxiliares y que no la lleven ante la Justicia

Asegura que el acuerdo para refinanciar la deuda estará listo antes de fin de mes


Vigo / La Voz

A Barreras se le acaba el tiempo. El astillero tiene hasta el 2 de febrero para pactar con sus acreedores y evitar el concurso. La previsión pasa por «firmar, antes del día 31, el acuerdo de refinanciación junto con, entre otros documentos, la modificación o la adenda de los contratos de construcción de los buques», explicaba ayer Hijos de J. Barreras en una carta firmada por Carlos Pérez-Bouzada. La misiva añade que dicho acuerdo de refinanciación (basado en un plan de negocio que permite la futura viabilidad del astillero) será presentado en el Juzgado de lo Mercantil de Vigo para su homologación».

La idea es que, resuelto ese trámite, se proceda a la firma de todos los documentos que permiten ejecutar la refinanciación y reanudar la construcción de los buques. «Con todo ello, y como parte de los acuerdos, también se podrán restituir los flujos de caja de la compañía», concreta la carta antes de añadir a la empresas auxiliares con las que arrastra deudas: «Una vez ejecutada la refinanciación, Hijos de J. Barreras quiere acordar con ustedes el calendario de pago que permita acompasar el desembolso de las facturas emitidas (con nuestro compromiso de pago inmediato) y la realización de los trabajos pendientes para la finalización de los barcos en construcción».

Lo siguiente, solicita Pérez-Bouzada a los acreedores, es contar «con su conformidad para negociar dicho calendario (quedando mientras los vencimientos aplazados) una vez que se haya ejecutado la refinanciación a la que nos hemos venido refiriendo y que asuman el compromiso de no iniciar ninguna acción de reclamación de su deuda entre tanto no se firme el acuerdo, lo que se producirá en un período máximo de tres meses desde la fecha de esta carta», que tiene fecha de ayer.

La realidad, al margen de la respuesta que tenga la misiva, es que hace ya tres meses que los 200 trabajadores del astillero se van a dormir y se despiertan en la misma rutina del día anterior: con un crucero en el agua a medio construir, sin equipo de dirección, sin rumbo y con su accionista mayoritario, la petrolera Pemex, obstaculizando la única salida posible del túnel. The Ritz Carlton Yatch Collection puso la solución sobre la mesa: tomar el control del astillero y aportar el dinero necesario (entre 60 y 80 millones) para terminar su barco y, tal vez, construir un segundo.

Hubo un preacuerdo y The Ritz Carlton anunció su inminente puesta al frente del astillero con el 51 % de los derechos políticos cedidos por Pemex y el 24,5 % de Naviera Albacora. No logró el 24,5 % restante, propiedad del expresidente, José García Costas. Pero el pacto entre los socios no estaba bien atado. Fuentes cercanas al gabinete jurídico de Cuatrecasas, que asesora a la petrolera, afirman que la corporación mexicana ha dado marcha atrás a la cesión de los derechos políticos, ya que ceder los votos no evita que la petrolera siga asumiendo los riesgos que pesan sobre el astillero.

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