Los españoles pierden 3.200 euros de salario anual desde la crisis

La aportación de los sueldos a la riqueza nacional baja cinco puntos en ocho años hasta el 61,2 % del PIB


Madrid / Colpisa

Los salarios han perdido una porción importante en la tarta de la riqueza nacional en los últimos ejercicios: si en el 2009 los ingresos laborales pesaban un 66,6 % en el PIB, en el 2017 su participación había caído hasta el 61,2 %, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta cesión de cinco puntos de PIB de las rentas del trabajo implica, avanza Joaquín Nieto, director de la oficina de la OIT para España, que, al año, 64.500 millones han dejado de estar en manos de los trabajadores, lo que equivale a una merma de 3.200 euros, de media, por ocupado y año. Nieto, que califica este retroceso de «alarmante», lo achaca a la crisis económica, a las políticas de austeridad y al deterioro en la calidad del empleo, que se han materializado en un paro más elevado, en unos salarios más bajos y en menos horas trabajadas, por la extensión de los contratos a tiempo parcial que sobre todo sufren las mujeres.

La cifra que proporciona la OIT contrasta con la que se calcula a partir de los datos del PIB del INE, de acuerdo con la cual la participación de los salarios en el PIB se coloca persistentemente por debajo del 50 %. La estadística de la OIT tiene en cuenta a los trabajadores autónomos.

La organización, en su Informe de Perspectivas Sociales y de Empleo en el mundo, que se presentó este lunes en Madrid, pone el foco en el subempleo, que suma al paro el trabajar menos horas de las deseadas o el abandono de la búsqueda de un empleo por desestimiento. En este sentido, en España, al paro del 14 % (inusualmente alto, afirma Nieto, que recuerda que el área geográfica del mundo con mayor nivel de paro, el norte de Africa, éste ronda el 12%), que equivale a 3,3 millones de personas, hay que sumar a otro 1,2 millones de personas que desearían trabajar más horas, sobre todo mujeres, y a otras 900.000 que han desistido de buscar un empleo. Son cifras para el año 2019.

En total, por tanto, la tasa de subutilización de la fuerza de trabajo en España es del 23 %, que contrasta con el 14 % en que se sitúa esa cifra en la Unión Europea. Entre los jóvenes estas cifras son aún peores: solo una de cada dos personas de entre 15 y 24 años que tenían interés en trabajar tenía un empleo o suficientes horas de trabajo. Si la tasa de infrautilización de la mano de obra española joven está en el 48 %, en el caso de la europea baja hasta el 28 %.

Para dinamizar la creación de empleo, la OIT comenta que la política monetaria no proporciona ya mucho margen de actuación, pero apunta que en la política fiscal sí hay más espacio para potenciar ciertos sectores que podrían tener la capacidad de generar empleo, como la transformación digital («la digitalización no lleva a una pérdida de puestos de trabajo: los países más digitales son los países que más empleo crean», defiende Nieto); así como la transición energética, circunstancia que puede utilizarse para reindustrializar el país y que deje de depender tanto de la construcción y el turismo; la formación, dado que los dos procesos anteriores van a requerir educación para nuevos trabajo; y los cuidados, que puede ser una importante fuente de empleo como consecuencia del envejecimiento de la población. Impulsando estos sectores, dice Nieto, se puede ayudar a corregir el empleo y el subempleo. Las perspectivas para el conjunto del empleo a nivel global no son muy optimistas: si la tasa de paro en el mundo se situaba en el 5,4 % a nivel global el año pasado, lo que suponen 188 millones de desempleados, y la tasa de subutilización de la mano de obra se colocaba en el 13 % (a los 188 millones de parados, hay que sumar los 165 millones de personas que desearían trabajar más horas y los 120 millones que han salido del mercado de trabajo), Roger Gomis, economista en la Unidad de Producción de Análisis de Datos de la OIT y uno de los autores del informe, prevén que ambas tasas se mantendrán en ese entorno, debido a la desaceleración industrial y a las tensiones comerciales y geopolíticas.

En este entorno de debilidad en el empleo, ¿conviene subir el salario mínimo? Nieto explica que si las expectativas laborales dependen de las económicas, hay que tener en cuenta que el sector exterior se está resintiendo por las interferencias del comercio mundial, por lo que existe la necesidad de impulsar el mercado interior y que éste podría verse favorecido por el aumento de los salarios. Si en el mundo hay 3.300 millones de trabajadores, es decir, el 57 % de la población global de más de 15 años, y existen 470 millones de personas desempleadas, subempleadas o fuera del mercado de trabajo, de acuerdo con la OIT, 630 millones de trabajadores de todo el mundo, es decir, el 19%, no ganan lo suficiente para salir ellos mismos o sus familias de la pobreza extrema o moderada.

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